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El megatsunami que arrasó en agosto un fiordo de Alaska frecuentado por cruceros es el segundo más grande registrado

Resumen

Los tsunamis no sólo se producen por los terremotos submarinos. Los deslizamientos de tierra que provocan que grandes masas de tierra impacten en el mar son capaces de generar gigantescas olas -llamadas megatsunamis- como las que se formaron el pasado 10 de agosto en un fiordo de Alaska denominado Tracy Arm. Pese a que es un lugar relativamente remoto, la belleza de esta zona la ha convertido en un destino turístico, hasta el punto de que durante los meses de verano pasan por este fiordo una veintena de cruceros, algunos de ellos con miles de pasajeros a bordo. Un equipo de científicos ha analizado este fenómeno de la naturaleza que pudo haber provocado una catástrofe pero que pasó bastante desapercibido dado que, afortunadamente, no se registraron víctimas.

Los tsunamis no sólo se producen por los terremotos submarinos. Los deslizamientos de tierra que provocan que grandes masas de tierra impacten en el mar son capaces de generar gigantescas olas -llamadas megatsunamis- como las que se formaron el pasado 10 de agosto en un fiordo de Alaska denominado Tracy Arm. Pese a que es un lugar relativamente remoto, la belleza de esta zona la ha convertido en un destino turístico, hasta el punto de que durante los meses de verano pasan por este fiordo una veintena de cruceros, algunos de ellos con miles de pasajeros a bordo. Un equipo de científicos ha analizado este fenómeno de la naturaleza que pudo haber provocado una catástrofe pero que pasó bastante desapercibido dado que, afortunadamente, no se registraron víctimas. El tsunami se desencadenó a las 5:26 horas de la mañana, en un momento en el que no pasaba por allí ninguna embarcación. Según sostiene el equipo liderado por Dan Shugar, de la Universidad de Calgary, se trata del segundo megatsunami más alto que se ha registrado a la fecha, pues la ola ascendió 481 metros por la pared del fiordo de Tracy Arm y generó señales sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 5,4, que fueron detectables en muchos lugares del mundo. Hasta ahora, el mayor megatsunami documentado tuvo lugar en 1958, también en Alaska, y alcanzó una altura de 524 metros. A modo de comparación, las olas más altas generadas por el tsunami de 2011 en Tohoku (Japón), fueron de 40 metros. "Hemos reconstruido el evento desde múltiples perspectivas, incluyendo relatos de testigos presenciales, como pasajeros de barcos y kayakistas", ha explica Dan Shugar en un comunicado de prensa. Por ejemplo, un grupo de personas que iban a hacer kayak aseguraron que se despertaron hacia las 5:45 horas cuando vieron que pasaba agua junto a su tienda, y que ésta arrastraba uno de sus kayaks y gran parte de su equipo. Otro testigo describió una ola de dos metros avanzando por la playa, mientras que varias personas que se encontraban en un crucero anclado cerca de la boca del fiordo vieron corrientes y espuma blanca, pero ninguna ola evidente. Los científicos también analizaron datos sísmicos y satelitales registrados antes y después de que se desencadenara el megatsunami. Esta es la reconstrucción que han hecho en la revista Science: A primera hora del 10 de agosto de 2025, colapsó un enorme bloque de roca en forma de cuña situado en lo alto del South Sawyer, un glaciar que desemboca en el fiordo Tracy Arm. Ese derrumbe liberó decenas de millones de metros cúbicos de material que impactaron contra el frente del glaciar, desplazando masas de hielo y de agua que generaron un potente tsunami. Pese a que la ladera no presentaba signos visibles que pudieran anticipar un desprendimiento inminente de esa magnitud, en los días previos, y sobre todo pocas horas antes del colapso. se registraron señales sísmicas sutiles. "Normalmente, aparecen señales de advertencia en las semanas, meses o años previos a estas enormes avalanchas de roca, cuando la ladera se desplaza lentamente montaña abajo. Se hunde y luego cede de forma catastrófica en una avalancha de rocas. Pero en este caso, no ocurrió. En lugar de esas señales, hubo ruido sísmico leve, tan sutil que no habría llamado la atención. "Esto fue realmente una sorpresa", admite Dan Shugar. Fotografía de la isla Sawyer antes del tsunami (en 2022), con árboles y arbustos que fueron arrancados por la gigantesca ola de 2025. El glaciar South Sawyer aparece al fondo.Christine Smith El potente tsunami arrancó la vegetación de las empinadas paredes del fiordo Tracy Arm, dejando una línea claramente visible que marca el nivel máximo que alcanzó el agua. Según sus mediciones, en una de las zonas se alcanzaron los 481 metros sobre el nivel del mar. Aunque la altura de las olas disminuyó a medida que avanzaban, los efectos destructivos del tsunami se sintieron a decenas de kilómetros de distancia. Además de la gran ola inicial, desencadenó otros movimientos de las masas de agua dentro del fiordo en los siguientes días, según los datos recogidos por los sismógrafos en tierra y por los satélites. Deshielo de los glaciares Los científicos creen que el cambio climático contribuyó a que se desencadenara ese megatsunami. Tal y como sostienen en un su estudio, el retroceso y adelgazamiento del glaciar a largo plazo debido al calentamiento que sufre esta región eliminó el soporte estructural de la ladera y la debilitó. Por ello, este suceso ha encendido las alarmas sobre el peligro que puede suponer la navegación por estas zonas de glaciares, pues debido al aumento de las temperaturas podrían generarse olas de gran tamaño con más frecuencia. Sin embargo, también ha permitido extraer valiosas lecciones para intentar evitar esos riesgos asociados al deshielo y mitigar algunos de los impactos. Para saber másFuturo. Los detectives de terremotos olvidados que alertan de futuros seísmos: "Volverá a haber un tsunami en Andalucía"Redacción: TERESA GUERRERO Tarifa (Cádiz)Redacción: FOTOGRAFÍAS: CATA ZAMBRANO Los detectives de terremotos olvidados que alertan de futuros seísmos: "Volverá a haber un tsunami en Andalucía"Vulcanología. Revelan el origen del enjambre de terremotos que sacudió Santorini a principios de añoRedacción: TERESA GUERRERO MadridRevelan el origen del enjambre de terremotos que sacudió Santorini a principios de año Así, los científicos creen que esa actividad sísmica previa al deslizamiento puede ser útil para desarrollar herramientas que permitan prever con antelación megatsunamis en regiones remotas como ésta, especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático. Estas señales precursoras, señalan, podrían ser detectadas mediante mediciones directas o teledetección "Hasta ahora, no teníamos forma de observar estas olas directamente, pero nuestro estudio ha demostrado que el uso de datos del nuevo satélite Surface Water Ocean Topography puede revelar la estructura completa de la superficie del mar en estos eventos, incluso si nadie los presencia directamente". Según destaca Thomas Monahan, del Departamento de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de Oxford, las observaciones satelitales de la dinámica oceánica en zonas remotas se están volviendo esenciales a medida que los riesgos en el Ártico se intensifican. Los autores esperan asimismo que su estudio sirva para prevenir futuras catástrofes: "Esperamos que los municipios costeros, la industria de los cruceros y otras partes involucradas se tomen estas amenazas en serio", señala Shugar, que advierte que eventos similares podrían dar lugar a desastres en el futuro. Al menos seis compañías de cruceros han modificado sus itinerarios en Alaska este año debido a los riesgos que aún persisten en el fiordo de Tracy Arm, tal y como recogen los autores en una nota de prensa. Por su parte Servicio Geológico de Estados Unidos ha advertido en su web que las zonas montañosas escarpadas propensas a deslizamientos de tierra son "intrínsecamente inestables y continuarán cambiando durante años después de un deslizamiento inicial".