La gestión de las llegadas a Ceuta pone a prueba la legalidad de las devoluciones
ResumenEs lo que los gobiernos de España y Marruecos pactaron para retornar a los inmigrantes que llegaron de forma masiva a Ceuta, a pie o a través de una travesía a nado que desembocaba en la playa de El Tarajal. Los países se comprometían entonces a «revisar e implementar medidas para la entrega, lo antes posible, de todas las personas que han entrado ilegalmente». Las devoluciones «en caliente» para quienes entran a nado a Ceuta y Melilla, según un fallo del Tribunal Supremo , no son posibles. Se declaró que quienes entran a nado a Ceuta y Melilla no pueden ser devueltos de esta forma porque, a través del mar, no existe como tal un «elemento de contención» .
«Lo antes posible». Es lo que los gobiernos de España y Marruecos pactaron para retornar a los inmigrantes que llegaron de forma masiva a Ceuta, a pie o a través de una travesía a nado que desembocaba en la playa de El Tarajal. ... Los países se comprometían entonces a «revisar e implementar medidas para la entrega, lo antes posible, de todas las personas que han entrado ilegalmente». Las devoluciones «en caliente» para quienes entran a nado a Ceuta y Melilla, según un fallo del Tribunal Supremo , no son posibles. Se declaró que quienes entran a nado a Ceuta y Melilla no pueden ser devueltos de esta forma porque, a través del mar, no existe como tal un «elemento de contención» . «Los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta o Melilla mientras intentan superar los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España», apunta el fallo. Pero el mar, hasta la instalación el sábado de una barrera de 500 metros de largo y 1,5 de alto, no contaba con ningún elemento de contención.Ambas realidades se contradicen, puesto que la sentencia dicta una cosa y lo que ambos países pactaron, con cierta urgencia ante el aluvión de inmigrantes llegados de golpe, refleja otra realidad. Desde el viernes por la noche, el Ejército desplegado para combatir la situación realiza redadas en busca de quienes no quieren volver a la frontera y se esconden por la ciudad. Muchos volvieron de forma supuestamente voluntaria tras toparse con el cierre casi total de comercios en la ciudad y no recibir ayuda o información por parte de las administraciones. Algunos pasaron días vagando sin rumbo por la ciudad hasta que comenzaron a producirse unos retornos masivos el viernes, tras percatarse los inmigrantes de que las posibilidades de comer, beber y acceder a otros puntos de España eran escasas.Este domingo, el Ministerio del Interior organizó con Cruz Roja y otras ONGs una primera comida coordinada para los subsaharianos que cruzaron la frontera y aguardaban a la espera de un alivio en el Centro Temporal de Acogida de Inmigrantes, colapsado desde hace días. Esta fue su primera comida tras días sobreviviendo a base de agua y, los que tenían más suerte, con muy poco que comer. Centenares de personas pudieron acceder a esta primera ayuda alimentaria, pero la situación de los marroquís es diferente, ya que ellos se esconden de las autoridades que, cuando los ven, los mandan de nuevo a la frontera, ya sea a pie o a través de camiones. «Nos expulsan de la ciudad y, si te acercas a ellos, te golpean. Cuando se dan cuenta de que hay prensa en ciertas zonas, intentan no mostrar violencia delante de ella. La policía nos dice que regresemos a Marruecos pero el Ejército nos arresta y nos lleva por la fuerza», cuenta un grupo de tres jóvenes magrebís de 26, 23 y 22 años que han conseguido, por el momento, burlar sus controles. Muchos de ellos lo hacen escondiéndose en el bosque, aunque hay quienes no lo consiguen. Hace apenas horas que un amigo suyo «intentó esconderse, pero el Ejército lo atrapó. Su amigo escapó y nosotros también huimos». Por ello, dicen, no duermen por la noche. «Tenemos miedo de volver», admiten, a través de un traductor digital. Algunos preguntan cómo de segura es la ciudad para volver, si allí continúan las autoridades porque no quieren enfrentarse a ese retorno y se producen situaciones de violencia debido a que redirigen a la frontera tanto a quienes vuelven por su propio pie y lo hacen de forma pacífica, como a quienes no quieren volver, con quienes se generan momentos de tensión. Mientras, la mayoría de vecinos agradecen la intervención del Ejército y piden más «mano dura» hacia la inmigración, pero no respecto a medidas momentáneas sino a atajar los problemas de raíz.