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El nerviosismo golpea a los mercados y los inversores se preguntan si Donald Trump dará marcha atrás en Irán

Resumen

Nervios y tensión en los mercados de todo el mundo ante la guerra desatada por EEUU en Irán y que mantiene en vilo a los inversores en lo que se plantea como un lunes gris, que se anticipaba negro a primera hora de esta mañana tras la debacle de ventas vista en las bolsas asiáticas. Wall Street, que abrió con pérdidas contenidas del 1,5% para sus principales mercados -como SandP 500 y el tecnológico Nasdaq 100- al cierre europeo ya prácticamente ha borrado las caídas, mientras que en Europa la corrección ha ido de más a menos en una sesión protagonizada por la volatilidad. Del 3% de desplome inicial el Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,86%, por debajo de los 17.000 puntos. Las últimas horas han venido marcadas por el precio del petróleo, que llegó a dispararse más de un 25% hasta batir los 120 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022 (después de la invasión rusa de Ucrania), empujado por los ataques de Estados Unidos e Israel con Irán, los fundados temores a un suministro muchísimo más limitado por las interrupciones en el Estrecho de Ormuz y el pánico contagiado de los inversores.

Nervios y tensión en los mercados de todo el mundo ante la guerra desatada por EEUU en Irán y que mantiene en vilo a los inversores en lo que se plantea como un lunes gris, que se anticipaba negro a primera hora de esta mañana tras la debacle de ventas vista en las bolsas asiáticas. Wall Street, que abrió con pérdidas contenidas del 1,5% para sus principales mercados -como SandP 500 y el tecnológico Nasdaq 100- al cierre europeo ya prácticamente ha borrado las caídas, mientras que en Europa la corrección ha ido de más a menos en una sesión protagonizada por la volatilidad. Del 3% de desplome inicial el Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,86%, por debajo de los 17.000 puntos. Las últimas horas han venido marcadas por el precio del petróleo, que llegó a dispararse más de un 25% hasta batir los 120 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022 (después de la invasión rusa de Ucrania), empujado por los ataques de Estados Unidos e Israel con Irán, los fundados temores a un suministro muchísimo más limitado por las interrupciones en el Estrecho de Ormuz y el pánico contagiado de los inversores. Una situación peligrosa a corto plazo, insostenible a medio. Capaz de reescribir en pocas semanas el mapa geopolítico mundial, las alianzas y las sanciones vigentes, si la energía se vuelve prohibitiva y los gobiernos se ponen nerviosos. En estos momentos, el Brent, de referencia en Europa, sube un 6%, alejándose cada vez más de la barrera de los 100 dólares el barril, algo muy relevante desde el punto de vista psicológico para los mercados. Los temores a un repunte pronunciado de la inflación, a una posible recesión, a un estancamiento se multiplican, algo especialmente sensible en un año electoral en EEUU. Con un clima creciente de desconfianza, aranceles castigando al comercio y una escalada bélica que abre cada vez más frentes. Y que está revalorizando, por ahora, el dólar. Este fin de semana, las refinerías iraníes han saltado por los aíres con los misiles israelíes, llenando de fuego y humo Teherán. Kuwait confirmó que recortará su producción de petróleo, pero sin dar detalles de la escala, y la producción en Irak ha caído alrededor del 70% en unos pocos días. Mientras Trump amenaza con arrasar el país, no descarta tropas sobre el terreno y exige "rendición absoluta", Irán ha desafiado sus advertencias escogiendo como líder al hijo del ayatola Jamenei. Más allá de la tensión vivida en la apertura, los inversores han ido rebajando progresivamente su pesimismo después de quelas potencias del G7 deslizaran su intención de liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo para tratar de controlar los precios del crudo. "Hay rumores que apuntan a un rango de intervención de entre 300-400 millones de barriles -lo que equivaldría al 25-30% de las reservas conjuntas del G7-. La propia Agencia Internacional de la Energía ha reconocido que todas las opciones están sobre la mesa y surge horas después de la decisión de Japón de librar parte de sus reservas", analizan desde Banca March. BOLSAS Por todo ello, las Bolsas asiáticas cerraron con pérdidas salvajes este lunes, cercanas al 8%. El índice Kospi de Corea del Sur cerró con caídas del 8%; el Nikkei de Japón se desplomó un 7,6% y así han arrastrado al resto de mercados asiáticos, como Vietnam, Filipinas o Taiwan. En China las pérdidas fueron mucho más moderadas, en el 1,7% para la Bolsa de Hong Kong mientras que en Shanghai la caída ha sido inferior al 1%. Con movimientos pronunciados en el oro, la plata, las criptomonedas, el combustible de aviones, el gas, etc. "El tráfico a través del Estrecho de Ormuz se ha paralizado prácticamente, desatando la crisis energética más grave desde la década de 1970 y amenazando la economía mundial", titulaba este domingo The Wall Street Journal. "Estamos ante lo que es, con diferencia, la mayor perturbación en la historia mundial en términos de producción diaria de petróleo", avisa en su artículo el historiador energético Daniel Yergin. "Si se prolonga durante semanas, repercutirá en toda la economía mundial". El gas europeo, que llegó a resurgir más del 17%, al cierre europeo suma un 5% este lunes, por encima de los 56,5 euros /MWh. El pánico vendedor visto en Asia se contagió a Europa, donde la sesión abrió este lunes con abultadísimas pérdidas que, paulatinamente, se han ido moderando. El Ibex 35 amaneció con el mayor desplome del Viejo Continente, del 3%, aunque con Wall Street abierto y los ánimos templando, la caída finalmente ha sido del 0,86%. La bolsa parisina sufrió un recorte del 0,98% teniendo en cuenta el peso de las empresas de lujo en su cotización, que se estarían viendo también afectadas por problemas de suministro ante un negocio que es global. El EuroStoxx 50 perdió otro 0,68% al igual que el Dax alemán, un 0,8%. A principios de mayo del año pasado, el periodista del Financial Times Robert Armstrong acuñó, en una columna de opinión, la Teoría del Taco. Esto es, que Trump Always Chicken Out. Siempre se acobarda, siempre se raja. Siempre da marcha atrás. Lo dijo pensando en cómo había reculado en muchos de sus anuncios arancelarios cuando los mercados, especialmente los de deuda, se habían puesto muy nerviosos por la declaración unilateral de guerra mercado. Desde entonces se ha usado mucho, pero el día clave para ver cómo reacciona el presidente será este lunes, una jornada de caos y destrucción que se puede llevar cientos de miles de millones de dólares en pocas horas. Estados Unidos se fue a dormir este domingo casi presa del pánico. Los precios del petróleo casi se han duplicado en lo que va de año. Hace 10 días estaban en 60 dólares el barril. Llevó el ataque de EEUU e Israel a Irán y repuntaron, pero Trump aseguró el viernes que habría "nuevas medidas para reducir la presión sobre el crudo de manera inminente. El petróleo prácticamente parece haberse estabilizado", aseguró en un acto para celebrar el título de liga en 2025 por el Inter Miami de Lionel Messi. Las últimas horas del fin de semana han disparado los análisis de bancos de inversión, gabinetes macro, especialistas y medios de comunicación, asistiendo a una crisis de oferta inédita en su escala. "El shock de oferta actual es aproximadamente del mismo tamaño que el de las cinco últimas crisis más grandes combinadas", avisaba hace unas horas The Kobeissi Letter. El estrecho de Ormuz lleva una semana prácticamente cerrado y el problema va mucho más allá del petróleo, hasta 20 millones de barriles al día. Más del triple del shock de la Revolución irání o cuatro veces superior a la Guerra del Yom Kippur o la Guerra del Golf. Afecta también al gas, a casi todo el azufre del planeta, que sale de la refinación de petróleo y gas. A los fertilizantes Y la materia prima para el ácido sulfúrico, indispensable para la extracción de cobre o el cobalto con el que se fabrican transformadores, baterías y los componentes para centros de datos. Por no hablar de la soja o el aluminio, en máximos de cinco años. Con los precios del petróleo en torno a 120 dólares por barril, los modelos de Kobeissi indican que si la crisis los mantiene durante 3 meses, la inflación de en EEUU aumentaría hasta el 3,7%, su nivel más alto desde septiembre de 2023, forzando a la Reserva Federal, que cambia de presidente en mayo, a dar marcha atrás a sus bajadas de tipos. Goldman Sachs, en una nota a los inversores, afirma que si la crisis es muy dura, pero tan alta, por ejemplo con los precios del petróleo en torno a 10 dólares más altos que ahora durante tres meses, la inflación interanual del IPC en Estados Unidos probablemente subiría del 2,4 % en enero al 3 % en mayo. "Si el shock de oferta de petróleo se mantiene, creemos que cada aumento del 10% en los precios del petróleo debería traducirse en un aumento de 10 puntos básicos en la inflación general y un lastre de 15-20 puntos básicos en el crecimiento del PIB", coincide JP Morgan. La gasolina en todo Estados Unidos ya cuesta 46 centavos más por galón que hace una semana, según la Asociación Americana del Automóvil (AAA), mientras que el diésel se ha encarecido 83 centavos. "La Tercera Guerra del Golfo ha interrumpido aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo durante nueve días y sumando: más del doble del récord anterior establecido durante la Crisis de Suez de 1956-57, que interrumpió poco menos del 10%. En comparación con ella. esto representa la mayor pérdida de suministro de petróleo en la historia, por un factor de dos. Peor aún, a diferencia de crisis anteriores, no hay capacidad disponible disponible", ha avisado Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group.