Mbappé y Arda se sienten cómodos con Mou
ResumenEl Real Madrid de Mourinho va mejorándose a sí mismo. Un poquito mejor en cada ensayo hasta llegar al inicio del campeonato. Dijo el portugués que sentiría cosas cuando contase con "los buenos", y seguro que tuvo buena vibra, especialmente en un primer tiempo bien jugado, con velocidad de balón. Dominó Mbappé, ligero e incontenible, se asoció Güler, ordenó Bernardo y sobresalió Konaté en el juego áreeo defensivo.
El Real Madrid de Mourinho va mejorándose a sí mismo. Un poquito mejor en cada ensayo hasta llegar al inicio del campeonato. Dijo el portugués que sentiría cosas cuando contase con "los buenos", y seguro que tuvo buena vibra, especialmente en un primer tiempo bien jugado, con velocidad de balón. Dominó Mbappé, ligero e incontenible, se asoció Güler, ordenó Bernardo y sobresalió Konaté en el juego áreeo defensivo. Progresa adecuadamente. Seis minutos tardó Mbappé en abrir su cuenta del curso. Que no es la oficial, ya, pero siempre es mejor empezar suelto que bloqueado. Recibió el regalo de Schallenberg, que quiso retrasar a su portero y entregó a Kylian, que no perdonó. Nada pudo hacer Karius, de grato recuerdo blanco desde aquella noche de Kiev infame para el alemán. Respondieron "los buenos" a Mourinho en un buen primer acto. Con Bernardo Silva en la sala de máquinas, flanqueado por Valverde. El luso conoce el oficio de centrocampista, toca y se ofrece. Además, permite que Arda Güler se libere como lanzador, y eso son palabras mayores. Sirvió un pase excelente a Mbappé que el francés convirtió en asistencia a Vini, pero sacó un defensa bajo palos. El turco toca como los ángeles, ya sea lanzando un córner (el del 0-2 de Huijsen) o acelerando las jugadas de primeras. También sacó sus galones de lanzador Brahim, con un pase que dejó a Mbappé mano a mano. Remató fuera. Así que el Madrid enfrió la fiesta del Veltins Arena, que celebra su retorno a la Bundesliga. Sus fuertes lazos con el fútbol español (adoptó al ídolo Raúl, y se hermanó con el Sevilla tras el gol de Antonio Puerta) convierten al Schalke en un cuadro simpático, pero aún está lejos del que se asomaba a menudo por la Champions. Presionó arriba, muy a la moda, y con ello permitió buenas salidas en combinación del Madrid, de lo mejor de la pretemporada. Y cuando buscó el área el equipo germano, especialmente en balones aéreos, irrumpió Konaté, que impone. Vaya si impone. Con el duelo resuelto al descanso, entraron de resfresco Lunin, Rüdiger, Camavinga y Espí. Adelantó aún más la línea el Schalke, que hizo un solo cambio en la pausa. Sólo inquietaba cuando la pelota caía a los pies de Aouchiche, que probó desde lejos. Y antes de llegar a la hora de duelo se resolvió el asunto. Vinicius, pitado tímidamente durante toda la función, trabajó en defensa y ayudó a lanzar la contra decisiva al servir para la carrera de Carreras. Buen toque, templadito, del lateral, al sitio donde debía aparecer el ariete de toda la vida. O sea, Carlos Espí. Otro gol muy profesional. El carrusel de cambios facilitó el estreno de Diomande y Cucurella, que cae bien a casi todos menos a los alemanes. Aquella mano en la Eurocopa, recuerden. Trató de descontar el Schalke, con Tanaka como agitador y el veteranísimo Edin Dzeko en la finalización, pero lo negó Lunin. Estuvo más cerca el Madrid de replicar al apellido de su rival, pero Vinicius incurrió en fuera de juego antes de marcar su mejor ocasión y Ciria mandó al limbo un servicio de Espí. Buenas sensaciones en el último ensayo antes de que empiece lo serio.