PP y Vox están solo a falta de «echar números» en Extremadura para cerrar un acuerdo
ResumenTras evidenciar públicamente su buen -o, al menos, mejor- entendimiento la pasada semana con la aprobación de un decreto-ley que evitaba el bloqueo de los servicios públicos en Extremadura, Partido Popular y Vox están cerca de materializar un acuerdo de gobierno que haría ... nuevamente presidenta de la Junta de Extremadura a María Guardiola. Desde las elecciones del pasado 21 de diciembre, las derechas nunca habían estado en un punto tan próximo. Las sensaciones apuntan, ahora sí, a que habrá 'fumata blanca' relativamente pronto.Y en ese «relativamente pronto» está la verdadera incógnita; en saber cuándo Guardiola y Fernández Calle, líder de Vox en la región, sellarán su acercamiento.
Tras evidenciar públicamente su buen -o, al menos, mejor- entendimiento la pasada semana con la aprobación de un decreto-ley que evitaba el bloqueo de los servicios públicos en Extremadura, Partido Popular y Vox están cerca de materializar un acuerdo de gobierno que haría ... nuevamente presidenta de la Junta de Extremadura a María Guardiola. Desde las elecciones del pasado 21 de diciembre, las derechas nunca habían estado en un punto tan próximo. Las sensaciones apuntan, ahora sí, a que habrá 'fumata blanca' relativamente pronto.Y en ese «relativamente pronto» está la verdadera incógnita; en saber cuándo Guardiola y Fernández Calle, líder de Vox en la región, sellarán su acercamiento. Fuentes conocedoras de la negociación transmiten que el acuerdo «podría firmarse hoy» si se quisiese. Programáticamente hablando, más allá de algunos flecos, PP y Vox están en sintonía, pero falta, dicen las mismas fuentes, «echar números». Los de Abascal, que además lo han dicho públicamente, quieren que el pacto desgrane de manera muy concreta qué medidas se llevarán a cabo, cuándo, cómo y con qué dinero. Falta poner cifras a lo que verbalmente «está prácticamente hecho». La situación ha cambiado ostensiblemente desde el fallido intento de investidura de la líder popular el pasado 6 de marzo. Desde entonces, los contactos han sido más fluidos entre los dos equipos negociadores y las conversaciones han ido perfilando lo que siempre fue un acuerdo inevitable. Los dos partidos son conscientes del peligro que supondría una repetición electoral después de haber logrado lo impensable en Extremadura: que la derecha sume un 60% de los votos y el PSOE no supere los 18 escaños . Ir a las urnas sería dar combustible a los socialistas en pleno proceso de reconstrucción tras el peor resultado de su historia en la región.A partir de ahí, la hoja de ruta es bastante clara . Las exigencias de Vox son las esperadas: oposición a cualquier medida que afecte de manera flagrante al campo; defensa de la central nuclear de Almaraz; impulso del proyecto de regadío de Tierra de Barros -del que dependen 1.000 familias-; freno al reparto de inmigrantes en situación irregular; prioridad para los extremeños en la concesión de ayudas; eliminación de las subvenciones a sindicatos que excedan límites y reducción del número de diputados en la Asamblea de Extremadura. Los cargos, en segundo planoSi bien el acuerdo está próximo en lo que a las medidas a pactar se refiere, no ocurre lo mismo con el reparto del gobierno en sí. Fuentes conocedoras de la negociación aseguran que la distribución de sillones quedó «aparcada» después de un arranque de conversaciones en las que Vox sí fue más concreto en cómo debía ser la proporción de la futura Junta de Extremadura. Sea como sea, no parece que los cargos vayan a ser el gran escollo que dinamite un posible acuerdo. De hecho, en el PP, como informó ABC, ha habido permanentemente dudas sobre si Vox quería o no quería entrar realmente en los gobiernos autonómicos .Fuentes de la negociación entienden que Vox acabará exigiendo la consejería de Agricultura Salvo que Vox cambie radicalmente de postura en el tramo final de las conversaciones, una de las carteras que asumirán los de Abascal será la consejería de Agricultura . No es ningún secreto que el partido da prioridad absoluta a lo que tenga que ver con el sector agrícola. La confección final del equipo de gobierno está todavía en el aire, aunque se da por hecho que Fernández Calle ocupará una vicepresidencia. Sea como sea, la inercia entre ambos partidos es positiva y, si no surge a última hora un escollo insalvable, la firma está al caer.