← Volver
Marca ·

Comienza el plan

Resumen

"Será un verano intenso", deslizan desde los despachos del Metropolitano desde hace semanas. El mercado de fichajes se presenta con muchos movimientos (como los dos anteriores) y con un hombre destinado a liderar desde los despachos en su estreno en el club en la ventana de adquisiciones más importante, la veraniega: Mateu Alemany. El balear superó el mercado "hostil" de enero con las llegadas de Obed Vargas, Mendoza (dos apuestas de futuro) y, especialmente, un Lookman que fue determinante para los de Simeone desde su fulgurante estreno en Copa ante el Betis. Dio también salida a varios futbolistas que no contaban con el rol esperado (como Gallagher y Raspadori) recuperando la alta inversión realizada por ellos en los anteriores mercados.

"Será un verano intenso", deslizan desde los despachos del Metropolitano desde hace semanas. El mercado de fichajes se presenta con muchos movimientos (como los dos anteriores) y con un hombre destinado a liderar desde los despachos en su estreno en el club en la ventana de adquisiciones más importante, la veraniega: Mateu Alemany. El balear superó el mercado "hostil" de enero con las llegadas de Obed Vargas, Mendoza (dos apuestas de futuro) y, especialmente, un Lookman que fue determinante para los de Simeone desde su fulgurante estreno en Copa ante el Betis. Dio también salida a varios futbolistas que no contaban con el rol esperado (como Gallagher y Raspadori) recuperando la alta inversión realizada por ellos en los anteriores mercados. Pero eso, sin duda, poco tendrá que ver con lo que le espera a un Mateu que ya tiene trazado el plan para reforzar la plantilla de un equipo que, no olvidemos, acarició la Copa del Rey -se escapó en la tanda de penaltis ante la Real Sociedad- y fue el único conjunto español que se metió en las semifinales de la Champions, donde el Arsenal frenó su camino tras eliminar al Barça en cuartos. Así, el plan trazado por Alemany cuenta con estas líneas maestras marcadas: un lateral izquierdo, un central, un medio, dos jugadores de banda, el sucesor de Griezmann y un delantero. Siete fichajes en los que trabajar (el año pasado fueron ocho) para dar el salto de calidad necesario para lograr acabar con la racha sin títulos. Obviamente, entre esas demarcaciones hay algunas a las que se concede más importancia. Por ejemplo, la inversión será mayor en el puesto de lateral zurdo (donde se busca un titular que eleve el techo del equipo) que en la de central (donde el objetivo es encontrar suplentes de nivel para la pareja Pubill-Hancko, con Le Normand como un tercero de garantías). Lo que pase con Giménez y Lenglet, se quiere sacar a ambos pero tienen contrato en vigor las dos próximas temporadas, condicionará la apuesta final. Los primeros nombres propios son Bernardo Silva y Cucurella, ambos destapados en exclusiva por MARCA en las últimas semanas. En el luso (con el que se está pujando con el Barça) se ve al heredero de Griezmann. Jugador con jerarquía, talento y liderazgo para que el socavón dejado por Antoine no pese durante el próximo ejercicio. En el caso del internacional español, el puesto de 3 es el más necesario de mejorar. El Chelsea sabe que tiene un futbolista cotizado y no pondrá fácil, ni barata, su salida del club donde lleva cuatro temporadas y donde invirtieron más de 60 kilos. Sea como fuere, los rojiblancos deben rascarse el bolsillo si quieren un defensa del nivel de Cucurella. En los demás puestos a reforzar, se manejan alternativas. En el eje de la medular, por ejemplo, se llegó a que Mateu viajara a por Ederson, pero finalmente las comisiones hicieron caer la operación. Joao Gomes, objetivo número 1 en enero, está ahí entre los candidatos, pero son varios los jugadores que se monitorizan en busca del centrocampista que acabe por reforzar una zona en la que las lesiones de Cardoso y Barrios pesaron durante la última temporada. Entre los jugadores de banda, un nombre: Nico Gonzalez. No se cumplieron las condiciones para quedarse al jugador por 32 millones, por lo que se negocia con la Juventus para rebajar esa cantidad y que el préstamo acabe en propiedad, algo que ya sucedió el año pasado con Musso y Lenglet... ya que ambos acabaron siendo rojiblancos tras un año de cesión. El extremo internacional, obviamente, tiene más caché y la negociación con los de Turín se prevé más larga y con un Mundial en el que podría revalorizarse. Todo lo contado hasta ahora, claro, está condicionado a lo que suceda con Julián. La salida de la gran estrella, que en el Atlético siguen viendo imposible, obligaría a fichar un primer espada en su lugar y, sobre todo, dejaría muchos millones en las arcas para potenciar un equipo que diseña desde hace tiempo un Mateu que ya tiene un plan.