Las verdaderas dudas del PP con la moción de censura
ResumenA estas alturas nadie pone en duda que el horizonte judicial para el Gobierno de Pedro Sánchez y su partido solo va a empeorar. La sentencia del caso mascarillas está muy cerca de conocerse, el sumario del caso sobre Leire Díez y la cloaca del ... PSOE —tras el auto del juez Santiago Pedraz— también, el juicio del hermano del presidente se está celebrando, el día 9 se celebrará la vista preliminar de su esposa; en dos semanas tendrá que declarar José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación y en los próximos meses seguirán en marcha las investigaciones, entre ellas la de la presunta financiación irregular. En este marco se abre paso el gran debate que tiene la oposición encima de la mesa: dejar que el Gobierno se cueza en su propia salsa de escándalos, incluso aunque decida aguantar toda la legislatura, o promover una moción de censura que dé respuesta a la extraordinaria situación que atraviesa el país.En estos tres años ha habido otros momentos que el PP ya ha considerado excepcionales.
A estas alturas nadie pone en duda que el horizonte judicial para el Gobierno de Pedro Sánchez y su partido solo va a empeorar. La sentencia del caso mascarillas está muy cerca de conocerse, el sumario del caso sobre Leire Díez y la cloaca del ... PSOE —tras el auto del juez Santiago Pedraz— también, el juicio del hermano del presidente se está celebrando, el día 9 se celebrará la vista preliminar de su esposa; en dos semanas tendrá que declarar José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación y en los próximos meses seguirán en marcha las investigaciones, entre ellas la de la presunta financiación irregular. En este marco se abre paso el gran debate que tiene la oposición encima de la mesa: dejar que el Gobierno se cueza en su propia salsa de escándalos, incluso aunque decida aguantar toda la legislatura, o promover una moción de censura que dé respuesta a la extraordinaria situación que atraviesa el país.En estos tres años ha habido otros momentos que el PP ya ha considerado excepcionales. Pero nunca la acumulación de casos y la relevancia de los más recientes —Zapatero y la operación de Ferraz— había llegado a tanto. Eso ha hecho, como publicó este periódico, que el debate sobre la moción de censura haya tomado cuerpo con seriedad desde hace días. No había pasado antes, hasta el punto de que el partido tendría ya analizados los pasos jurídicos y la redacción de la misma. La cúpula del PP ha mirado todo con lupa por si el momento de la verdad llega.Tampoco el líder del PP había sido tan claro en sus mensajes a los socios parlamentarios, con especial insistencia a PNV y Junts. La semana pasada dio varias pistas: «La abstención no es suficiente». Para que una moción de censura prospere se necesita mayoría absoluta. Y «estoy dispuesto a hacer todo, y cuando digo todo, es todo» para cambiar al Gobierno y convocar elecciones generales, llegó a decir. La decisión, en todo caso, no está tomada. Porque el balance de riesgos y éxitos es complejo.Noticia relacionada general No No El efecto de la regularización de inmigrantes en las cotizaciones será «prácticamente nulo» Xavier VilaltellaFeijóo nunca ha querido presentar la moción sin apoyos suficientes. En estos días no pocos dirigentes populares recuerdan la que presentó Felipe González en 1980. La registró sabiendo que la perdería, aprovechando la inmensa debilidad de Adolfo Suárez. Pero le permitió exhibir una alternativa y tener una victoria política que dos años después se traduciría en 202 diputados. En el entorno del líder popular, sin embargo, creen que es un ejemplo poco identificable con la política actual. El temor de darle un éxito a Sánchez en su peor momento sobrevuela las grandes dudas.En este momento Feijóo lidera todas las encuestas y la derecha suma con holgura en cada sondeo que se publica. Las elecciones autonómicas de este último ciclo son el mejor ejemplo con mayorías arrolladoras de PP y Vox. Las voces menos decididas a dar el paso y que siguen pensando que lo mejor es «esperar» porque el PSOE no podrá levantar cabeza en mucho tiempo tras el colapso por los escándalos de corrupción insisten en recalcar la posibilidad de que la derecha salga debilitada de la operación. Que Feijóo obtenga un fracaso como el que tuvo que vivir tras su investidura fallida de 2023 a pesar de haber ganado las elecciones. Al respecto, algunos dirigentes no pueden evitar recordar «otra moción de censura que salió muy mal», la de Antonio Hernández Mancha , en 1987. El líder de Alianza Popular quería un trampolín y acabó cosechando el fin de su carrera política.En el otro lado de la balanza —y en estos días ha pesado mucho— está el gran riesgo de no hacer nada, de quedarse quietos. Muchos dirigentes alertan del problema que supone denunciar la situación más grave vivida en esta legislatura sin poder ofrecer un solo paso más. Que el Gobierno siga como si nada, por mucho que los socios le exijan elecciones. Precisamente por eso Feijóo ha alzado la voz como nunca antes —sus colaboradores más estrechos lo dicen sin matices, «más claro no lo puede decir, ¿qué más hace falta?», insisten— mirando a PNV y Junts. Y en el partido no descartan que el líder popular avance en esa dirección, con contactos directos con los dos grupos. «Si la moción no sale, que quede claro el porqué», explican.El otro riesgo de no hacer nada, reflexionan en el partido, es que esa inacción beneficie a Vox, ahora que precisamente aparece más frenado en las encuestas. «La falta de respuestas en los partidos tradicionales y, sobre todo, la sensación de que la política no funciona, de que todo es corrupción y no hay salida, da alas a Vox», reconocen los dirigentes consultados. En los últimos días el partido de Santiago Abascal ha bajado la presión. Había pedido insistentemente la moción de censura al PP (ellos no tienen suficientes escaños) y de repente evitan hacerlo. Algunas fuentes reconocen: «Intentamos bajar la presión, pero no les va a quedar más remedio que presentarla».El otro riesgo de no hacer nada, reflexionan en el PP, es que esa inacción beneficie a Vox, ahora que precisamente aparece más frenado en las encuestasEn el PP hay muchas sensibilidades . También la que ve en la moción de censura un atajo peligroso porque requiere de un apoyo positivo —votar sí— al menos de uno de los dos partidos: los nacionalistas vascos o los independentistas catalanes. Y ese acercamiento, aún siendo por la vía pragmática, incomoda a muchos dirigentes como se ha visto a lo largo de la legislatura. En lo que hay una coincidencia general es en que en esta recta final Feijóo tiene «la misión» de liderar la alternativa y la salida de «una crisis democrática» que los más veteranos identifican. Entienden que, como en otros momentos en los últimos 40 años, la situación actual no responde a una crisis política, sino a una crisis institucional de primer orden. La cuestión es dar con la tecla y algo que puede ser todavía más difícil: dar con el momento acertado. Lo que ha aprendido Feijóo en este tiempo, a la fuerza, ha sido que Sánchez siempre encuentra una salida.