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Cazas de Finlandia y Suecia interceptan aviones de combate rusos en el Báltico

Resumen

Rusia sigue poniendo a prueba a Europa y este jueves varios aviones militares del Kremlin sobrevolaron de nuevo el mar Báltico amenazando la estabilidad de la región . Ante tal suceso, varios cazas de la OTAN fueron desplegados de urgencia. Suecia y Finlandia informaron que activaron el protocolo necesario y rápidamente enviaron cazas para controlar la situación. El destacamento ruso estaba compuesto por un avión de transporte Tu-134 y varios cazas MiG-31 y Su-30.

Rusia sigue poniendo a prueba a Europa y este jueves varios aviones militares del Kremlin sobrevolaron de nuevo el mar Báltico amenazando la estabilidad de la región . Ante tal suceso, varios cazas de la OTAN fueron desplegados de urgencia. Las fuerzas aéreas de ... Suecia y Finlandia informaron que activaron el protocolo necesario y rápidamente enviaron cazas para controlar la situación. El destacamento ruso estaba compuesto por un avión de transporte Tu-134 y varios cazas MiG-31 y Su-30. Desde el Kremlin siguen negando rotundamente que tengan intención alguna de atacar un país de la OTAN, pero la realidad es que ya son varias semanas en las que este tipo de incidentes se han vuelto constantes. Durante la última reunión de los BRICS, Vladímir Putin negó los rumores al respecto: «¿Por qué amenazaríamos a países europeos? No tenemos absolutamente ninguna base para ningún tipo de conflicto con Europa. Todos los asuntos se resolvieron al final de la Segunda Guerra Mundial», aseguró. Sin embargo, en febrero de 2022 también negaba de forma categórica una posible invasión de Ucrania y, más de cuatro años después, todavía permanece atascado en un conflicto que claramente se ha alargado más de lo que él mismo querría. La retórica de Moscú es incierta y varía en función de las aspiraciones que Putin tenga en un determinado momento. En los últimos años ha demostrado que es capaz de suavizar la dialéctica y, al día siguiente, incrementar la presión contra Occidente. Una de las acciones más criticadas por Rusia es posicionarse a favor del que ahora mismo es su máximo enemigo: Ucrania. El Kremlin interpreta proporcionar ayuda militar a Zelenski como sobrepasar una línea roja que, inmediatamente, convierte a cualquier país en «un objetivo legítimo». La tensa calma que se respira en el flanco oriental de la OTAN ya hizo que, precisamente, tras la invasión de Ucrania en el 2022, países como Suecia y Finlandia abandonasen la neutralidad y se unieran a la Alianza. El recién elegido primer ministro sueco, Ulf Kristersson, destacó en sus redes sociales que el operativo «fue una muestra de la preparación y la confianza con la que actúan las naciones nórdicas y la gran colaboración que existe entre los integrantes de la OTAN». Pese a sacar músculo del éxito de dicha intervención, también advirtió de que «el mar Báltico nunca ha sido tan vulnerable como ahora»."El mar Báltico nunca ha sido tan vulnerable como ahora" Ulf Kristersson Primer ministro de Suecia Los hechos coinciden prácticamente con un momento en el que Occidente reforzará la ayuda militar a Ucrania. Zelenski confirmó que Estados Unidos le ha concedido la licencia necesaria para fabricar misiles Patriot. Un avance que incrementa considerablemente la capacidad de defensa ucraniana para interceptar ataques aéreos rusos. Otros antecedentesLa intromisión de los aviones rusos en el Báltico no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de la guerra híbrida con la que Putin intenta desestabilizar el orden europeo. A principios de septiembre, Alemania acusó a Rusia de ser responsable de un ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig. Según informaron los servicios de emergencia, el propósito era que detonasen contra aviones de carga ucranianos Antonov. La ofensiva no terminó ahí y, días después, Berlín avisó de que se habían producido ataques contra infraestructura eléctrica del país. La Policía alemana lo describió como «actos deliberados» y el canciller Friedrich Merz anunció una batería de sanciones contra Putin. Sin embargo, este respondió que se trataban de «pruebas manipuladas», lo que calificó «como un grave error de Alemania». «En mi opinión, va claramente en contra de los intereses del pueblo alemán», aclaró. En el intercambio de declaraciones, fue todavía más contundente el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, que abogó por «un golpe directo contra todas las instalaciones alemanas de producción de tecnología militar». Asimismo, tachó al Gobierno alemán de «neonazi y rusófobo». Esta misma semana, Polonia ha sido también objeto de una nueva incursión de aeronaves rusas en su territorio. Un helicóptero Mi-8 que sobrevolaba cerca de Kaliningrado invadió 300 metros la frontera polaca y obligó a activar los sistemas de defensa del país. Las fuerzas armadas se pronunciaron al respecto en redes sociales e indicaron que «Rusia está poniendo a prueba una vez más las defensa aéreas» de los países miembros de la OTAN. Algo similar ocurrió en Lituania cuando varios cazas italianos tuvieron que surcar los aires para derribar un dron ruso cargado de explosivos. Según informaron fuentes oficiales, el destino del aparato era la planta de Kruonis, la única hidroeléctrica de almacenamiento por bombeo que hay en todo el Báltico.