La megaconstrucción de 400 kilómetros entre España y Francia que cambiará las reglas en el Mediterráneo
ResumenEl Mediterráneo no suele aparecer en los mapas como una frontera energética. Bajo su superficie, entre Barcelona y la costa sur de Francia, concretamente Marsella, se prepara una de las infraestructuras más ambiciosas de la nueva transición energética europea: BarMar , un conducto submarino de unos 400 kilómetros pensado no para transportar gas, sino para mover hidrógeno verde a gran escala. El proyecto forma parte del corredor europeo H2Med , ya reconocido como infraestructura estratégica por la Unión Europea y respaldado por varios gobiernos y operadores energéticos del continente. El proyecto BarMar estará listo para 2032.
El Mediterráneo no suele aparecer en los mapas como una frontera energética. Pero eso está empezando a cambiar. Bajo su superficie, entre Barcelona y la costa sur de Francia, concretamente Marsella, se prepara una de las infraestructuras más ambiciosas de la nueva transición energética europea: BarMar, un conducto submarino de unos 400 kilómetros pensado no para transportar gas, sino para mover hidrógeno verde a gran escala. El proyecto forma parte del corredor europeo H2Med, ya reconocido como infraestructura estratégica por la Unión Europea y respaldado por varios gobiernos y operadores energéticos del continente.

Si se cumple el calendario previsto, el sistema debería estar operativo a comienzos de la próxima década. Y, con él, el mapa energético del sur de Europa podría cambiar de forma estructural. Si se cumple el calendario previsto, el sistema debería estar operativo a comienzos de la próxima década. Y, con él, el mapa energético del sur de Europa podría cambiar de forma estructural.
El trazado es directo: desde la costa catalana hasta el nodo industrial de Fos‑sur‑Mer, en Marsella, uno de los principales polos energéticos e industriales del sur de Francia. Pero lo relevante no es el punto de inicio ni el de llegada, es lo que conecta. BarMar pretende unir dos realidades energéticas que hasta ahora estaban desconectadas: el sur de Europa, con abundancia de energía renovable (solar y eólica) con el norte industrial, con una demanda creciente de energía limpia. A través de ese corredor, España y Portugal podrían exportar hidrógeno producido a bajo coste hacia Francia, Alemania y el noroeste europeo. Durante décadas, la energía llegaba al sur desde el norte o desde el exterior. Con el hidrógeno, el flujo podría invertirse gracias a un tubo submarino que conecta dos Europas.
El proyecto BarMar no nace de cero. Es, en parte, la evolución de un debate frustrado: el del gasoducto MidCat, que nunca llegó a materializarse. La diferencia ahora es el combustible. Donde antes se hablaba de gas natural, ahora se habla de hidrógeno renovable, una energía que no genera emisiones en su uso y que se ha convertido en uno de los pilares de la descarbonización industrial europea. La Unión Europea ha incorporado este tipo de infraestructuras a su red energética prioritaria (TEN‑E), y BarMar figura entre los proyectos seleccionados con financiación comunitaria.
El sistema completo en el que se integra BarMar (H2Med) aspira a transportar hasta 2 millones de toneladas de hidrógeno al año, lo que equivaldría aproximadamente al 10% del consumo previsto en Europa para 2030. Para lograrlo, será necesario desplegar cerca de 450 kilómetros de tubería submarina, con estaciones de compresión y conexiones a redes nacionales de hidrógeno. La infraestructura no se limita al tramo marítimo, será la pieza central de un corredor energético que incluye también la conexión entre Portugal y España y la integración con redes francesas y alemanas.
Aunque el proyecto todavía no ha comenzado su fase de construcción, ya ha superado varios hitos clave. Los estudios preliminares han confirmado la viabilidad técnica del trazado submarino, sin grandes obstáculos en el lecho marino que impidan su desarrollo. Además, el proyecto ha entrado en fases de consulta pública y evaluación ambiental, procesos obligatorios en este tipo de infraestructuras europeas. Detrás hay un consorcio multinacional: Enagás (España), GRTgaz y Teréga (Francia) y otros operadores europeos vinculados al desarrollo del corredor.
En la parte terrestre destaca CelZa es el otro gran eje del proyecto H2Med, y es clave para entender toda la infraestructura. CelZa se refiere a la cuidad portuguesa de Celorico y al tramo que se une con Zamora; es, básicamente, el primer eslabón del corredor de hidrógeno.
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No hay que perder de vista que Túnez, Italia, Austria y Alemania se unieron a Argelia para anunciar el lanzamiento de su propio proyecto del hidrógeno verde que suministrará energía limpia a Europa desde el norte de África, después de que la Comisión Europea aprobara la financiación de 12 proyectos para 2026. Si el H2Med funciona, el proyecto BarMar tendrá capacidad para producir el 52% de la energía renovable de todo el continente.
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