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El Mundo ·

Los 'whatsapps' con el Gobierno que irritaron a Clavijo: "Nos repetían que no teníamos ni idea"

Resumen

La "bronca absoluta" de la crisis del hantavirus tuvo lugar el sábado por la noche, cuando Fernando Clavijo, presidente canario, esperaba a los ministros Marlaska,Mónica García y Ángel Víctor Torres en el puerto de Granadilla, con una misión: "No nos habían facilitado ningún protocolo de nada, habían decidido todo por nosotros y encima no garantizaban que el barco estuviera no más de un día en nuestras aguas: no les importaba, pero a nosotros sí", dice una fuente del Gobierno regional. Clavijo primero se whatsappeo y luego habló por teléfono con Mónica García, su interlocutora en toda esta historia. Pero, al llegar, la troika de Moncloa se fue directa a los micrófonos de la prensa, que ya algo se olía. ¿Habrá sólo fondeo o podría haber atraque?, se le planteó a la ministra.

La "bronca absoluta" de la crisis del hantavirus tuvo lugar el sábado por la noche, cuando Fernando Clavijo, presidente canario, esperaba a los ministros Marlaska,Mónica García y Ángel Víctor Torres en el puerto de Granadilla, con una misión: "No nos habían facilitado ningún protocolo de nada, habían decidido todo por nosotros y encima no garantizaban que el barco estuviera no más de un día en nuestras aguas: no les importaba, pero a nosotros sí", dice una fuente del Gobierno regional. Clavijo primero se whatsappeo y luego habló por teléfono con Mónica García, su interlocutora en toda esta historia. "Nos vemos en el puerto", dijo ella. Pero, al llegar, la troika de Moncloa se fue directa a los micrófonos de la prensa, que ya algo se olía. ¿Habrá sólo fondeo o podría haber atraque?, se le planteó a la ministra. "Estaremos a las necesidades de una operación muy compleja, que involucra a 23 países", contestó ella. Tras la rueda de prensa Clavijo esperaba a los ministros con los brazos en jarra. La bronca fue "descomunal", según quienes les vieron abandonarla. El presidente canario salió de ella "como un búfalo, gritando: 'El desembarco no se hace, no dan ninguna garantía'". Veinte minutos después Madrid emitió una orden a través de Marina Mercante: se haría, con o sin Canarias, pero en Canarias. Esta es la intrahistoria del conflicto desde la perspectiva isleña. El lunes 4, preocupado por lo que oye sobre el barco, varado en Cabo Verde, Clavijo habla con Delegación del Gobierno, el brazo de Moncloa en las islas, y pregunta si hay algo de verdad en la posibilidad de que el MV Hondius sea enviado, con un brote mortal de hantavirus de los andes en su seno, a las islas. Se le dice que no, pero el martes 5 los rumores arrecian y Clavijo habla con Ángel Víctor Torres, ministro con Sánchez y ex presidente canario, a quien llama Angelito por la amistad que les une. Torres le dice que no se preocupe, que va a entrar en ese momento al Consejo de Ministros y le pasará el móvil de la ministra de Sanidad, desde el principio es el brazo ejecutor del Ejecutivo central en la crisis como responsable de Sanidad Exterior. Clavijo le envía un whatsapp a García y le dice que quiere hablar con ella. García contesta que le llama en un rato, pero le manda una nota en que la ministra contesta a la OMS, que le ha pedido la ayuda de España, diciéndole que no tiene claro poder ayudar. La postura de Madrid en ese momento es no acoger el barco, le hacen ver. El presidente canario habla ese mismo martes, a mediodía, con expertos canarios, que le dicen que no hay ninguna necesidad de que la nave llegue a aguas de las islas, y que hay dos opciones: o que los pasajeros vuelen a sus países desde Cabo Verde, o que sigan rumbo hasta Holanda, cuya bandera ostenta el MV Hondius. Clavijo se ha whatsappeado con García, que le da a entender que el problema no viajará a Canarias, y el presidente canario se queda tranquilo. Pero por la tarde todo cambia. Desde el Gobierno se da por hecho que el crucero acabará en Tenerife. Clavijo le manda otro mensaje a García, que le dice que está reunida con la OMS. La ministra llama al mandatario canario, que está en Bruselas, a las 21.30 horas. No le habla del barco, sino de un pasajero de este que va a viajar en avión y que "es necesario que vaya a Canarias". Clavijo dice no, y pregunta por el barco: "No, mira, es que esto es urgente, lo de esta persona". El presidente canario se niega a acogerlo: "No tenemos ninguna información, ni un parte médico, ni un historial de esta persona, ¿cómo puedo aceptarlo? Y quiero hablar del barco", dice. García, según la versión canaria, "se tensa mucho", y hay dos conversaciones "intensas". Al rato le envía a Clavijo una alerta de la OMS con el tema, y dice que necesita activar, para el pasajero enfermo, la Unidad de Aislamiento del Hospital de la Candelaria. A las 1.00 horas de la madrugada, él le escribe a ella: "Necesitamos información de patologías previas, para valorar". La ministra de Sanidad no contesta. Clavijo huele el lío y decide escalar. Le manda un whatsapp a Pedro Sánchez a las siete de la mañana del miércoles: "Presidente, estoy preocupado con este tema del barco". Sánchez contesta que también está preocupado, pero "tenemos el deber de ayudar", dice. Clavijo repone: "Sí, pero España ha cambiado de opinión en este tema y quiero saber por qué, y verme contigo". No concretan nada y se corta la conversación. Ese mismo día, a las 15 horas, aterriza el avión en Las Palmas con el paciente enfermo de hantavirus del que hablaba García. Marruecos le ha impedido "siquiera tocar tierra", pero Canarias "sí se lo tiene que comer", rezan estas fuentes. El Gobierno regional se entera una hora después. Por la prensa. No tienen ni informes médicos. El enfermo permanece 13 horas en la pista del aeropuerto de Las Palmas, por un problema técnico. "Si llega a necesitar hospitalización, nos toca a nosotros, que ni teníamos su historial: una deslealtad y un peligro increíbles". Ese mismo miércoles, a las 14.00 horas, Clavijo escribe a García: "Necesito verme contigo en Madrid esta noche o mañana para este tema del barco, me preocupa mucho". Ella contesta una hora después: acepta verse con él el jueves 8 por la mañana. Clavijo, por cierto, la llama cuando se entera del aterrizaje del avión. Sin respuesta. Mañana del jueves, a las 12.00 horas. La noche anterior Clavijo ha hablado con Torres, que intercede de nuevo para fijar ese encuentro, y participa en él. Es la famosa reunión en que el presidente canario se planta y pide el escrito de la OMS que justifica el no desembarco en Cabo Verde, junto con la explicación científica por la que deberían evacuar el pasaje en Tenerife. "Todo son noes y más noes", cuentan. Se produce una bronca y Clavijo se agarra al realismo: "Vamos a ver, ustedes van a hacer esto, ok, pero hagámoslo con seguridad y por tiempo muy limitado". Ahí consigue fondeo y no atraque, y pide "el mínimo tiempo imprescindible" de la nave en Tenerife. También dice García que hay que tratar al buque "como una embajada", por venir bajo bandera de otro país. Clavijo manifiesta ahí que sus técnicos le han dicho que con un día basta para hacer el desembarco, si las plazas aéreas están listas. García contesta: "Sí, se está preparando así, es una misión diplomática de alto nivel". Clavijo luce el fondeo ante la prensa como una victoria y, pensando en "el tema de la embajada", se reúne el viernes a las 12.00 horas con la delegación de Países Bajos. Les pide tres cosas: que el cadáver que viaja en el barco no "baje" en Canarias, que el buque desembarque al pasaje y se vaya, "y que todo se produzca el domingo, que haya capacidad aérea suficiente para no dilatarlo", porque "cuanto más tiempo pasara en Granadilla era peor", y además el tiempo iba a empeorar a partir de este martes 11. Le manda a García un mensaje justo al acabar: "Acabo de ver a la gente de la embajada de Países Bajos, si puedes te comento". Habla con la ministra pocas horas después. Le cuenta el compromiso de Países Bajos de "intentar traer toda la capacidad aérea suficiente para, todo lo que no se lleven los otros países, llevárselo ellos". Que hicieran, según el símil ciclista, como de coche-escoba. El sábado a las 9.50 horas García le escribe: "El ministro de Interior y yo vamos esta noche a Granadilla, llegaremos a las 21 hora canaria. Podemos vernos allí para visitar el operativo". Él contesta: "Ahí nos vemos". La OMS envía extraoficialmente a Canarias el protocolo que ha enviado a España dos días antes. Clavijo se lo pide a García, sin respuesta en ese momento, pero ella le llama por la tarde: "Mira, tenemos un pequeño contencioso, porque no podemos garantizar que esto acabe el domingo". Clavijo contesta: "Esto no es un capricho nuestro, es que queremos evitar problemas. ¿Y si alguien se pone malo? ¿Y si algo no sale bien? Incluso por protocolos vuestros el virus puede transmitirse por roedores". García se tensa. "Mira, puede haber cualquier vector de contagio y no nos dais el protocolo de la OMS, desconocemos el tema", dice el presidente canario. Posible contagio por roedores Clavijo tiene en la mano la directiva de Interior a la Policía Nacional, que menciona el posible contagio por roedores. Él menciona la posibilidad de que estos animales puedan llegar a tierra desde el barco. Ella lo niega. Clavijo se lo ha preguntado antes al Centro de Investigación de Sanidad Animal del CSIC, que ha contestado que eso sí es posible. "Pero todo esto es extraoficial, porque ellos no nos dan un puto papel", se quejan en el Gobierno regional. Sin un acuerdo, Clavijo llega a las 20.50 horas del sábado al muelle de Granadilla, y sólo ve a García cuando esta ya ha dicho a los cientos de periodistas congregados cómo se va a hacer todo... En Tenerife, sin contar con Canarias. En la reunión, con las autoridades insulares y de Madrid, Clavijo les echa en cara haber hablado a los medios "antes de ponernos todos de acuerdo". Les dice que hay capacidad para bajar a todos los pasajeros el domingo, y que eso es lo que necesita "para no poner en peligro al millón de habitantes de Tenerife". El problema son dos aviones que sólo pueden llegar el lunes. El de los australianos, que son cuatro, y el que lleva a Países Bajos a los holandeses, que luego vuelve a por la tripulación filipina, 38 personas, para llevarlos a su país. Clavijo da opciones. Que se usen dos aviones que van casi desocupados para llevárselos a todos el domingo: el holandés y el español de Torrejón de Ardoz, ambos de 210 plazas, y con menos de un 10% ocupado cada uno: 26 plazas el primero y 14 el segundo. "Nos dicen que por protocolo no se puede. Aquí todo el mundo tenía protocolos menos nosotros". Otra opción. "Que el barco se fuera a Holanda con los que no pudiera ser evacuados el domingo... Nada, tampoco". Había más: que España pusiera un avión para evacuar a los rezagados. "No, porque entonces tendrían que hacer la cuarentena en España... No les valía nada. Y no sólo eso: sin habernos informado de nada, ocultándonos la información, nos repetían que no teníamos ni idea". García blande en ese momento una especie de documento sobre las ratas "que encima decía que no era esperable que un animal de esos viajara en el barco, ¡que no era esperable! Ya, pero aquí hablamos de reducir las posibilidades a cero, y ya está. Una remota posibilidad es una posibilidad". Además, García dice que no se va a hacer ninguna PCR ni antígenos a los pasajeros al bajar. Clavijo no se lo cree. Sólo se les va a tomar la temperatura y preguntar si están bien. El presidente canario estalla. "No dejaron ni un resquicio a negociar. Era o lo que ellos querían, o nada". La baraja se rompe. Clavijo sale de la reunión y dice que ni autoriza el desembarco. El Gobierno distribuye en 20 minutos una autorización propia, de Marina Mercante. Las instituciones españolas no han podido ponerse de acuerdo con todo el mundo mirando al puerto de Granadilla.