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Expansión ·

'Eppur si muove'

Resumen

En esa travesía los últimos citados, los más interesados, han generado herramientas para que los segmentos con menor peculio puedan utilizarlas y así han lanzado servicios como la gestión discrecional de carteras de fondos y el asesoramiento. La primera suele ofrecerse en dos envoltorios, roboadvisor y carteras modelo, similares pero diferenciadas, pues los primeros se gestionan con programas informáticos mientras que en las segundas interviene la mano humana. Se definen perfiles de riesgo según el inversor en los que se mueven carteras con fondos de diferentes modalidades acordes al perfil. No hay mínimos y el coste son las comisiones de los fondos más las del mismo vehículo.

En esa travesía los últimos citados, los más interesados, han generado herramientas para que los segmentos con menor peculio puedan utilizarlas y así han lanzado servicios como la gestión discrecional de carteras de fondos y el asesoramiento. La primera suele ofrecerse en dos envoltorios, roboadvisor y carteras modelo, similares pero diferenciadas, pues los primeros se gestionan con programas informáticos mientras que en las segundas interviene la mano humana. Se definen perfiles de riesgo según el inversor en los que se mueven carteras con fondos de diferentes modalidades acordes al perfil. No hay mínimos y el coste son las comisiones de los fondos más las del mismo vehículo. En el asesoramiento un equipo de profesionales sugiere al inversor según su nivel de asunción de riesgos los productos que en cada momento pueden interesarle, construyendo una cartera con las clases más baratas. Según la entidad se fijan mínimos (a partir de 100.000 euros) y el servicio se abona como un porcentaje sobre lo asesorado. Según Inverco, a fin de 2025 y sobre una muestra del 75% del patrimonio global de los fondos de inversión (domiciliados y no domiciliados, en total 821.000 millones de euros), solamente se vendía directamente "en ventanilla" el 27%, el 25,8% a través de gestión y el 47,2% con asesoramiento. Parecía muy difícil en 1994 que el español medio suscribiera 30 años más tarde productos que no fueran la cartilla de la caja o la Deuda Pública. Ha pasado el tiempo y (parece) que "y sin embargo se mueven". Marcelo Casadejús | Analista del mercado de fondos