Vivienda: propaganda antes que soluciones
ResumenEl Gobierno ya ha lanzado la consigna para eximirse de cualquier responsabilidad en la crisis de acceso a la vivienda que sufre España: si usted no es capaz de conformar un hogar, no culpe a quienes gobiernan desde 2018, sino a los malvados especuladores ... que acaparan pisos para enriquecerse a su costa. Esa es la narrativa que tanto Sánchez, como su ministra de Vivienda o incluso RTVE están repitiendo machaconamente desde hace semanas: no para buscar soluciones, sino chivos expiatorios.Analicemos, si no, el fondo del argumento. Se nos dice que los inversores compran inmuebles, suben los alquileres y, si el inquilino no puede pagarlos, lo sustituyen por otro que sí lo haga.
El Gobierno ya ha lanzado la consigna para eximirse de cualquier responsabilidad en la crisis de acceso a la vivienda que sufre España: si usted no es capaz de conformar un hogar, no culpe a quienes gobiernan desde 2018, sino a los malvados especuladores ... que acaparan pisos para enriquecerse a su costa. Esa es la narrativa que tanto Sánchez, como su ministra de Vivienda o incluso RTVE están repitiendo machaconamente desde hace semanas: no para buscar soluciones, sino chivos expiatorios.Analicemos, si no, el fondo del argumento. Se nos dice que los inversores compran inmuebles, suben los alquileres y, si el inquilino no puede pagarlos, lo sustituyen por otro que sí lo haga. Pero detengámonos precisamente ahí: ¿por qué existe inmediatamente otro inquilino dispuesto a pagar un alquiler más elevado? Si la oferta de vivienda fuera abundante, ese potencial inquilino dispondría de alternativas más baratas y no aceptaría un precio inflado. Que lo acepte (en muchos casos, con sensación de urgencia) revela exactamente lo contrario de lo que pretende el relato gubernamental: que la demanda de vivienda supera con mucho la oferta disponible. Es decir, que el mercado está brutalmente tensionado.Las cifras son elocuentes: desde 2022 España ha sumado prácticamente dos millones de nuevos residentes, en su inmensa mayoría de origen extranjero, a un ritmo neto superior a las 600.000 personas anuales. Si el tamaño medio del hogar español es de 2,5 personas, solo para alojar a esa nueva población habría que construir unas 200.000 viviendas cada año. ¿Cuántas estamos construyendo? Aproximadamente la mitad: en torno a 100.000.Noticia relacionada general No No Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 Mil euros: el nuevo precio máximo para acceder al bono joven para el alquiler Antonio Ramírez Cerezo¿Y por qué construimos tan pocas viviendas? Las causas son diversas, pero una de las más importantes es el intervencionismo urbanístico de nuestras administraciones públicas: la restricción de la oferta de suelo, la hipertrofia regulatoria o la asfixiante fiscalidad estrangulan la construcción y condenan a que cada año se edifiquen muchísimas menos viviendas de las necesarias. Es decir, la escasez de oferta no es un fenómeno natural: es el resultado directo de las políticas intervencionistas que este Gobierno no solo mantiene, sino que agrava.Es ahí donde aparece la lógica de la especulación: no como causa, sino como síntoma. Los especuladores entran precisamente en aquellos mercados donde la oferta está contingentada y saben que no va a crecer: solo ahí pueden obtener rentabilidades atractivas comprando las pocas unidades disponibles llamadas a revalorizarse. Si mañana se pudieran construir con agilidad miles de viviendas nuevas, el mercado se volvería mucho menos rentable y mucho más arriesgado para los especuladores: es decir, mucho menos atractivo.Desde luego, señalar al especulador resulta políticamente cómodo: permite al PSOE y a Sumar eludir su responsabilidad mientras la vida de centenares de miles de jóvenes se deteriora. Pero ninguna consigna propagandística construirá un solo piso. Solo la liberalización del suelo y la agilización radical de los trámites urbanísticos pueden hacerlo. Tras ocho años en el poder, el único logro en materia de vivienda del PSOE ha sido encontrar a quien culpar de los problemas que él ha creado.