Defensa alerta de que es un error muy grave publicar los informes de Ceuta
ResumenLejos de mejorar, las tensiones entre Moncloa y el Ministerio de Defensa se recrudecen. Pero, por ahora, no llegará la sangre al río. Ni Pedro Sánchez cesará a Margarita Robles ni la ministra dejará voluntariamente su cargo. a aplaudir una de las intervenciones del presidente, en concreto con la que anunciaba haber dado la orden de publicar todos los informes y documentos relativos al asalto, no ha pasado desaparecida.
Lejos de mejorar, las tensiones entre Moncloa y el Ministerio de Defensa se recrudecen. Pero, por ahora, no llegará la sangre al río. Ni Pedro Sánchez cesará a Margarita Robles ni la ministra dejará voluntariamente su cargo. La negativa de la titular de Defensa ... a aplaudir una de las intervenciones del presidente, en concreto con la que anunciaba haber dado la orden de publicar todos los informes y documentos relativos al asalto, no ha pasado desaparecida. Y, según el entorno de Sánchez, el jefe del Ejecutivo «ha tomado nota». Lo han hecho también otros ministros.En Defensa tratan de restar importancia a ese gesto, recordando, además, que « otras ministras han hecho lo mismo en otras ocasiones». Se refieren a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, que en alguna ocasión también ha rechazado bendecir las palabras del presidente en una intervención en el Congreso. Sí admiten que, el de este jueves, era un pleno especial, tal vez uno de los más importantes al que se enfrentaba Sánchez por la tensión acumulada por Ceuta. Pero en el entorno de Robles defienden que «aquí no se trabaja a la búlgara». Con ello quieren poner en valor que tiene la libertad para aplaudir o no, en función de si le han convencido las explicaciones.Pese a que ya hace días que dura la polémica, con envites constantes por parte de distintos ministros a su compañera, la responsable de las Fuerzas Armadas no ha recibido el apoyo explícito ni en público ni en privado de ninguno de los ministros socialistas. Tampoco del presidente, que en el pleno encima la desairó con ese anuncio relativo al trabajo de los servicios de inteligencia, que dependen de ella. Esto es «especialmente grave», apuntan fuentes de Defensa, ya que ante la amenaza de nuevos saltos a la frontera para este mismo mes de septiembre, hacer públicos según qué documentos significaría «dejar al descubierto» la estrategia de defensa española. A Robles ya le molestó en su día la desclasificación de archivos a petición de los separatistas por Pegasus. Margarita Robles, tal como relató hace unos días este periódico, ha encontrado su principal sostén dentro del gabinete ministerial entre sus compañeros de Sumar. La titular de Defensa, a diferencia de lo que ha ocurrido con la parte socialista del Ejecutivo, sí ha recibido el afecto de algunos de los ministros del partido minoritario en la coalición, con los que mantiene una relación muy estrecha.Mantenerse con el PPEn el Partido Socialista nunca han tenido mucho cariño a Robles. No solo no la han defendido cuando ha recibido los ataques de otros socios como Podemos, si no que además han remado en su contra en más de una ocasión. Son varias las voces dentro del PSOE, algunas muy cercanas a Sánchez que han susurrado al presidente para que la apartase de sus funciones mucho antes de la polémica de Ceuta y del no aplauso.Entre los compañeros de la ministra de Defensa se extiende estos días una idea que rechazan en el entorno de Robles. Varios ministros coinciden en que «todo lo que está haciendo tiene un único fin». Según estos miembros del Ejecutivo, que comparten silla cada martes con ella en el Consejo de Ministros, la titular de Defensa «quiere seguir con el PP si hay cambio de gobierno». «Por eso hace lo que hace» indican. Hace unos años ya sonó una música similar, incluso situando a Margarita Robles al frente de una supuesta moción de censura de la derecha contra Sánchez. Operación que nunca fue y que quedó en una fábula.Dos verdades frente a dos mentiras de MarlaskaEn los últimos años Margarita Robles ha sido objeto de dos campañas difamatorias dentro de su propio Gobierno. En ambos casos por defender dos versiones contradiciendo las que defendía el ministro del Interior, Fernando Grande - Marlaska. Primero fue a cuenta del contrato por la compra de armas a Israel, que negó hasta la saciedad, pese a que su compañera de bancada venía admitiendo la realidad desde el minuto uno. Finalmente, ante la presión también de los socios que le exigieron sin suerte su dimisión, Marlaska se vio obligado a asumir como «error propio» la adjudicación. La rescisión del contrato tuvo un fuerte impacto en las arcas públicas.La segunda batalla por la verdad que han librado los ministros de Defensa e Interior ha sido a cuenta de la existencia o no de informes sobre el posible asalto a Ceuta los días 30 y 31 de julio. Ante las críticas por los fallos que presuntamente cometieron los servicios de inteligencia españoles, Robles defendió desde un buen inició que sus hombres hicieron su trabajo tal como debían. Marlaska entonó en todo momento un discurso radicalmente distinto, con el fin de protegerse él por la tardanza en reaccionar. Los informes, tanto el de la Policía como el de la Guardia Civil, ya en manos de la juez María Tardón, han vuelto a dar la razón a Robles frente a su compañero y el resto de ministros que se alinearon con Marlaska.