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Expansión ·

Los analistas temen que la guerra en Irán se enquiste y mute en crisis macrofinanciera

Resumen

Mientras persiste la incertidumbre en torno a un posible acuerdo entre EEUU e Irán, la Comisión Europea ya ha advertido de que el conflicto en Oriente Próximo, que ha dejado bloqueado el estrecho de Ormuz y por ende el paso del 20% del crudo y el gas mundial, nos acerca a "la crisis energética más grave de la historia". A falta de ver si hay nuevos pasos hacia la pacificación de la región, la situación ha provocada una nueva escalada de los precios y amenaza con lastrar el crecimiento económico mundial, mientras los analistas comienzan a advertir de nuevos riesgos en el horizonte. Si el conflicto se enquista, alertan, pronto podría derivar en una crisis macrofinanciera, que comience a cerrar el grifo del crédito. Así lo reflejan las conclusiones del Pulso Económico Trimestral de EY Insights en su edición de primavera de 2026, a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN, que recoge las consideraciones realizadas por los responsables de una quincena de las principales casas de análisis del país, incluyendo los de Funcas, Fedea, el Círculo de Empresarios, la Empresa Familiar, CEOE, la banca (BBVA Research, Santander, CaixaBank o Singular Bank), firmas como Arcano Partners, escuelas de negocio (Esade o el IE Business School), e instituciones como CEPS.

Mientras persiste la incertidumbre en torno a un posible acuerdo entre EEUU e Irán, la Comisión Europea ya ha advertido de que el conflicto en Oriente Próximo, que ha dejado bloqueado el estrecho de Ormuz y por ende el paso del 20% del crudo y el gas mundial, nos acerca a "la crisis energética más grave de la historia". A falta de ver si hay nuevos pasos hacia la pacificación de la región, la situación ha provocada una nueva escalada de los precios y amenaza con lastrar el crecimiento económico mundial, mientras los analistas comienzan a advertir de nuevos riesgos en el horizonte. Si el conflicto se enquista, alertan, pronto podría derivar en una crisis macrofinanciera, que comience a cerrar el grifo del crédito. Así lo reflejan las conclusiones del Pulso Económico Trimestral de EY Insights en su edición de primavera de 2026, a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN, que recoge las consideraciones realizadas por los responsables de una quincena de las principales casas de análisis del país, incluyendo los de Funcas, Fedea, el Círculo de Empresarios, la Empresa Familiar, CEOE, la banca (BBVA Research, Santander, CaixaBank o Singular Bank), firmas como Arcano Partners, escuelas de negocio (Esade o el IE Business School), e instituciones como CEPS. "Nos encontramos ante un shock de oferta moderado que se traslada principalmente a precios, mientras que el crecimiento del PIB español mantiene una notable resiliencia. A pesar del aumento esperado de la inflación, los expertos descartan un deterioro significativo del escenario macroeconómico o una alteración sustancial del rumbo de la política monetaria en 2026", resumen a Juan Pablo Riesgo, socio responsable de EY Insights y coordinador del Pulso Económico Trimestral. A partir de ahí, Riesgo advierte de que los analistas "opinan de forma mayoritaria que, ante una escalada o prolongación excesiva del conflicto, existe una probabilidad intermedia de que se materialicen shocks macrofinancieros, mediante un endurecimiento de las condiciones financieras y de acceso a financiación en los mercados de intermediación no bancaria". Este riesgo ya fue advertido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe sobre la situación financiera global, emitido hace unas semanas, en el que subrayaba que "la guerra en Oriente Medio pone a prueba la estabilidad financiera mundial". "Las condiciones financieras se han endurecido desde el inicio del conflicto", reconocía el documento, que en todo caso asumía que la situación "sigue estando muy lejos de los niveles de tensión observados durante episodios anteriores de turbulencias mundiales". Sin embargo, avisa el FMI, "los principales riesgos para la estabilidad financiera no provienen del shock inicial, sino en los canales de amplificación que podrían convertir la volatilidad del mercado y las ventas masivas en tensiones más agudas". Así, alerta, "el elevado apalancamiento en algunos segmentos del sector financiero no bancario, la mayor concentración en los mercados de valores y los diferenciales crediticios históricamente reducidos aumentan el riesgo de que se produzcan ventas forzadas repentinas y tensiones súbitas de liquidez". Más allá, el organismo que dirige Kristalina Georgieva apunta a que "cuanto más se prolongue la guerra, más dañinos serán sus efectos sobre el crecimiento económico y los mercados laborales". En este sentido, tres de cada cuatro analistas consultados por EY estiman que la guerra arrebatará entre dos y cuatro décimas al crecimiento del PIB español de este año, en línea con la estimaciones preliminares del Gobierno, que de momento mantiene la previsión del 2,2% pero ya ha elevado un punto la previsión de inflación anual, al 3,1%. De momento, Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorro, apuesta por una crisis transitoria y se limita a rebajar en dos décimas su estimación de crecimiento, al 2,2%. En el mismo marco se mueven el resto de casas de análisis consultadas por EY, que apuntan mayoritariamente a un crecimiento de entre el 2% y el 2,5% para la economía española este año, a la espera de que se disipe la incertidumbre. Un tercio de ellos estima, además, que la inflación media anual se elevará hasta en ocho décimas respecto a los niveles previos al estallido del conflicto. En consecuencia, nueve de cada 10 economistas consultados esperan que los tipos de interés se eleven de dos a seis décimas a lo largo del ejercicio. Por su parte, al ser Ormuz también un paso clave para los fertilizantes, la ONU ha comenzado a alertar del riesgo de mutación en crisis alimentaria. En cualquier caso, la situación geopolítica se sitúa ya como el principal factor de riesgo para la economía española, seguido de la batalla arancelaria emprendida por Donald Trump a su regreso a la Casa Blanca (y endurecida recientemente con una nueva tarifa del 25% a los automóviles), según el Pulso. Ambos elementos han desplazado al tercer puesto la preocupación por la fragmentación política y la debilidad del Gobierno, que llevaba meses a la cabeza. Un acuerdo de paz hoy tardaría un mes en despejar OrmuzLas economías mundiales contienen el aliento en las últimas horas ante la expectativa de que las negociaciones abiertas entre EEUU e Irán, con Paquistán como principal mediador, conduzcan a un acuerdo que ponga fin al conflicto. Sin embargo, aunque el pacto fuese inmediato tardaría semanas en surtir efecto. "Incluso en el escenario más optimista, con un acuerdo entre EEUU e Irán esta misma semana, mi valoración es que el estrecho de Ormuz tardará como mínimo entre uno y tres meses en recuperar un tráfico relevante, y varios meses más hasta que el flujo de petróleo se normalice", explica a EXPANSIÓN Bjorn Beam, director de análisis tecnológico de Arcano Partners, analista experto en geopolítica y exoficial de la CIA.Actualmente hay miles de buques comerciales , incluyendo 426 petroleros, atrapados en el Golfo Pérsico y solo despejar esa cola "llevará como mínimo un mes, lo más probable es que varios", apunta el analista. A su vez, infraestructuras clave como "refinerías, depósitos y terminales de carga repartidos por varios Estados del Golfo y de la región han sufrido daños tras decenas de ataques" que llevará "años" solventar. Por su parte, el Pentágono ha trasladado que la retirada de las minas colocadas por la Guardia Revolucionaria iraní podría llevar hasta "seis meses", una vez definitivamente cerrado el conflicto. Como consecuencia, concluye Beam, "en la lectura más optimista, el primer suministro significativo no llegará al continente hasta finales del verano".