La realidad del reporterismo de calle: "Intento separar, pero es imposible hacerlo"
ResumenAsí define Mediaset lo que hace Alejandra Andrade en Fuera de cobertura, el programa de reportajes capitaneado por la periodista que vuelve este lunes al prime time de Cuatro. En la nueva tanda de programas, los espectadores podrán ver el acceso a lugares de difícil entrada, testimonios directos de quienes rara vez encuentran altavoz, tensión a pie de calle y una realización que sitúa al espectador en el centro de la historia vuelven a marcar la esencia del programa que la cadena produce en colaboración con Producciones Imposibles. La periodista, una de las voces más reconocibles del reporterismo televisivo español, asegura que vive esta etapa con una mezcla de entusiasmo y responsabilidad: "Estoy súper ilusionada, muy contenta y emocionada con esta nueva temporada", afirma. Los ocho reportajes que componen la temporada tienen "temas apasionantes desde el punto de vista periodístico y humano".
"Reporterismo en estado puro". Así define Mediaset lo que hace Alejandra Andrade en Fuera de cobertura, el programa de reportajes capitaneado por la periodista que vuelve este lunes al prime time de Cuatro. En la nueva tanda de programas, los espectadores podrán ver el acceso a lugares de difícil entrada, testimonios directos de quienes rara vez encuentran altavoz, tensión a pie de calle y una realización que sitúa al espectador en el centro de la historia vuelven a marcar la esencia del programa que la cadena produce en colaboración con Producciones Imposibles. La periodista, una de las voces más reconocibles del reporterismo televisivo español, asegura que vive esta etapa con una mezcla de entusiasmo y responsabilidad: "Estoy súper ilusionada, muy contenta y emocionada con esta nueva temporada", afirma. Los ocho reportajes que componen la temporada tienen "temas apasionantes desde el punto de vista periodístico y humano". La esencia del programa permanece intacta: reporterismo de calle, proximidad con las fuentes y una mirada que rehúye el artificio. "Creemos en el poder de las historias que se encuentran en la calle. Un periodismo honesto y empático con las personas a las que entrevistamos, que nos cuentan sus historias y nos abren las puertas de sus casas", resume. Esa filosofía, que ha convertido al formato en una referencia del periodismo social televisivo, se mantiene como columna vertebral de la temporada. Los temas elegidos combinan actualidad, denuncia social y realidades poco exploradas. "Hay temas que están muy pegaditos a lo que está pasando en el mundo y otros que son más desconocidos", explica Andrade. La periodista subraya además que esta temporada tiene un valor especial: "Es la primera temporada que hacemos solas con Producciones Imposibles". Se trata de su productora, integrada mayoritariamente por mujeres y con una clara vocación social: "Creemos en el periodismo como herramienta para cambiar las cosas". El proceso de producción ha sido, como admite, extenuante. "Hemos pasado unos meses muy intensos en grabación, en la redacción, en producción, en montaje...", relata. Pero también ha sido un periodo de deleite profesional: "Hemos disfrutado muchísimo. Yo creo que eso también se nota en los reportajes". Alejandra Andrade, en uno de los episodios de su nueva temporada de Fuera de cobertura.MEDIASET La temporada arranca con Terror en Texas, un retrato del Estado que se ha convertido en punta de lanza de las políticas ultraconservadoras en Estados Unidos. Andrade no suaviza el diagnóstico: "Desde que llegó Abbott, que es el actual gobernador, se han aprobado unas leyes racistas y ultraconservadoras propias de la ultraderecha que están haciendo sufrir a un montón de ciudadanos". La Ley Antimigración es el eje del reportaje: "Texas es el estado donde más migrantes irregulares se están deteniendo en el país. Uno de cada cuatro migrantes que se detienen en Estados Unidos se detienen allí", destaca. El equipo viajó antes de que las imágenes de Minneapolis dieran la vuelta al mundo: "Hemos estado allí con estas personas... que viven con auténtico terror", explica. Entre las entregas más impactantes de la temporada destacan los dos reportajes grabados en Japón. El primero se adentra en la prisión de Fuchu, una de las más estrictas del país: "Las celdas se están llenando de ancianos", explica Andrade. El motivo: la soledad y las pensiones insuficientes. "Por robar una bandeja de sushi o una bolsa de patatas te meten en la cárcel y prefieren cometer delitos menores para entrar en prisión, ya que, para muchos, eso les garantiza tres comidas al día y compañía", añade. El segundo reportaje aborda la realidad de los Toyoko Kids, menores que viven solos en las calles de Tokio y que están siendo captados por la Yakuza: "Les incitan a prostituirse y el consumo de droga es altísimo", relata. El fenómeno está provocando un aumento de los suicidios juveniles: "Es un tema muy duro y muy fuerte". Otro de los reportajes lleva al equipo a Marsella, epicentro de una guerra de bandas vinculada al narcotráfico. Andrade y su equipo lograron acceder a los barrios controlados por las organizaciones criminales. "Hemos conseguido entrar dentro de estos lugares, hablar con los narcotraficantes, hablar con los criminales de las dos bandas", explica. El viaje continuó hasta Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina, donde más de un millón de personas acuden cada año atraídas por las supuestas apariciones marianas: "La comunidad española es una de las principales visitantes", señala Andrade. El fenómeno se remonta a los años 80 y sigue vivo cuatro décadas después. "A día de hoy... se supone que la Virgen se sigue apareciendo", apunta. Uno de los reportajes favoritos de esta temporada de Andrade es Colonia Experimental, grabado en Madrid. "No hace falta irse muy lejos para quedarte con la boca abierta", afirma. A pocos kilómetros del centro, familias enteras viven en viviendas construidas durante la dictadura de Franco que nunca fueron rehabilitadas: "Se construyeron de forma provisional y esos bloques siguen exactamente igual. Su situación es crítica, según estábamos grabando, una cocina se cayó encima de un baño... los pisos ya están declarados en ruina. Estos son los temas que más me indignan". Uno de los más curiosos es el reportaje grabado en China, donde muestra una realidad sorprendente: casi el 80% de la comunidad china en España procede de un mismo lugar, Qingtian, en el este del país. "Es muy curioso... probablemente no nos hemos dado cuenta de que casi todos vendrían de la misma parte de China", reflexiona. Allí, la influencia española es evidente: "Los restaurantes tienen a su torero, el jamón... y hablan un chino españolizado". Como siempre, ha querido destacar Andrade, que la selección de temas no responde únicamente a la actualidad inmediata: "No siempre tienen por qué estar pegadas a lo que pasa... sobre todo buscamos temas que nos interesan periodísticamente", explica. Y la mayoría comparten un hilo común: "Casi todos tienen una denuncia social o una injusticia que queremos retratar". La búsqueda de historias es, confiesa, su parte favorita: "Estoy todo el día pensando en temas". Alejandra Andrade, en uno de los episodios de su nueva temporada de Fuera de cobertura.MEDIASET Sí reconoce que Japón ha sido uno de los destinos más complejos para realizar los reportajes por la barrera del idioma y la lentitud de los permisos; junto con Marsella, pero este por la peligrosidad de los barrios. Aun así, la madrileña asegura que nunca ha sentido miedo real: "Qué va, qué va, qué va... cuando vas con la verdad por delante, todo el mundo responde bastante bien". Es inevitable echar la vista atrás y recordar los inicios de la periodista en un formato tan recordado como Callejeros: "Mi escuela fue ese programa". Eso sí, cree que ha cambiado más el formato (que sigue emitiéndose en Cuatro) que ella misma, y destaca el perfeccionamiento estético del programa: "La diferencia es evolucionar hacia una imagen cada vez más cinematográfica". Además, junto a Jalis de la Serna formó uno de los dúos de reporteros más exitosos de la televisión, pero hace unos años, cada uno decidió ir por separado: ella volvió a Mediaset y él, se quedó en Atresmedia, pero siguen teniendo una relación cercana: "No le echo de menos porque si me pasa, le llamo y nos tomamos una caña", comenta entre risas. Tras años de reportajes, unos divertidos y otros muy duros, la separación emocional entre vida profesional y personal es complicada: "Antes me llevaba a casa los temas que hacía, le daba la chapa a mis hijos con tenéis que agradecer que habéis nacido en la cara buena del mundo... Ahora lo intento separar, pero es imposible hacerlo", reconoce. Con los años ha aprendido a desdramatizar, pero sigue manteniendo vínculos con muchas de las personas que entrevista: "Para mí, Fuera de cobertura es mi vida, el periodismo es mi trabajo y es imposible separarlo, claro que me lo llevo a casa y hago amistad con la gente a la que entrevisto. Me sigo llevando bien con Ramón de Pitis, por ejemplo, tengo un montón de amigos de la gente a la que he conocido en los reportajes y es muy difícil separarlo, pero es verdad que cada vez intento dramatizar menos".