En la zona cero del accidente: "Tuvimos que sacar a mucha gente con costillas rotas, he visto muchas cosas difíciles hoy"
ResumenCasi diez meses después, el caos ha regresado a las vías del tren. Tras el accidente entre un Iryo y un AVE a la altura de Urda (Toledo), la carretera vuelve a llenarse de ambulancias, prensa, también gente desconcertada. Se trata, en muchos casos, de algunos de los pasajeros que iban en uno de los trenes. Tangui Binier (22 años) era uno de ellos viajaba en el vagón ocho del Iryo.
Casi diez meses después, el caos ha regresado a las vías del tren. Tras el accidente entre un Iryo y un AVE a la altura de Urda (Toledo), la carretera vuelve a llenarse de ambulancias, prensa, también gente desconcertada. Se trata, en muchos casos, de algunos de los pasajeros que iban en uno de los trenes. Tangui Binier (22 años) era uno de ellos viajaba en el vagón ocho del Iryo. "Estábamos parados y ha habido un impacto muy fuerte, nos estrellamos contra el asiento de delante. No entendíamos lo que estaba pasando", cuenta. "Había humo, cogimos los extintores pero había mucha gente atrapada dentro", detalla. Binier estaba con su padre, quien no se cree capaz de poder hablar de lo que vivió. El Iryo que salió a las 7:54 horas de la mañana, contaba con 147 pasajeros, tres tripulantes, un barista y el maquinista. "Tuvimos que sacar mucha gente con costillas rotas, alguien sin tobillo. He visto muchas cosas bastante difíciles hoy", expresa el joven. Según el Gobierno de Castilla La Mancha, la cifra de fallecidos ha aumentado a 69, mientras que los hospitalizados llegan a unos 50. "Estaba haciendo lo que podía, intentando ponerme en contacto con sus familias y decirles que es también e intentar comunicarles a qué hospitales le iban a llevar", dice. Comienzan las labores de rescate de la Guardia Civil en el accidente de tren de UrdaEl Mundo No ha sido el único. Gema Iglesias, habitante en una localidad cercana se acercó apenas escuchó la noticia a primera hora de la mañana cuando sacaban a los primeros pasajeros. "Yo he venido a ayudar con unas amigas, estoy buscando a gente a familias y estoy hablando con amigos que tengo en hospitales y médicos". También, Iglesias intenta tranquilizar a una familia que busca a una de las pasajeras en uno de los vagones más afectados. "Del [vagón] número 7 he sacado a muchas personas", asegura. La indignación es uno de los sentimientos que más está presente. Viajar en tren solía ser seguro. Solía. Desde el accidente de Adamuz, subirse a un tren causa el mismo vértigo para algunos que podría causar lanzarse en paracaídas. Lo sabe Ana (54 años) que vive con su esposo entre Madrid y Sevilla. Hoy le tocaba a él regresar después de un viaje de trabajo, pero ahora ella no sabe nada aún. Iba en el vagón número 8 del AVE. "Cuando no coges media hora de retraso, coges hora y media, o sea, una mierda", denuncia. "Pero mira esto... No sabemos nada y no sabemos cuánto tiempo tardarán en poder empezar a informar". Se une al grupo de familiares que esperan con angustia noticias de sus familiares, mientras los grupos de control trasladan a los viajeros en autobuses y recuerdan a quienes están en la misma situación de Ana que no acudan a la zona, sino que denuncien la desaparición a los cuatro puntos que se han habilitado para la denuncia de esas desapariciones. Ramón Cuevas, portavoz de la Guardia Civil ha informado que se encuentran desplegados con más de 200 efectivos de diferentes especialidades en el lugar del accidente. "Pedimos a toda la ciudadanía es que por favor no se acerquen a la zona, que nos dejen trabajar a todos los servicios de emergencia muy importante esto, todas las carreteras, todas las vías de acceso que llegan hasta este lugar es muy, muy importante, necesario que nos dejen trabajar a todos los equipos de emergencia, nuestra prioridad ahora mismo, lógicamente, es rescatar a esos esas personas heridas".