Los datos de empleo anticipan un enfriamiento económico: la AIReF baja su previsión de crecimiento al 0,3% para el primer trimestre
ResumenEl mercado laboral en España sufrió en los primeros tres meses del año más de lo que suele hacerlo en este periodo, que tradicionalmente es ya de por sí negativo para el empleo, lo que unido a otros indicadores económicos al ralentí apunta a un enfriamiento de la economía española. Tanto es así que el modelo de previsión de crecimiento del PIB en tiempo real de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) fue actualizado este martes a la baja: al incorporar los datos de la EPA pronostica un avance de la economía para este trimestre de tan sólo el 0,27%, lo que supondría una ralentización considerable frente al 0,8% del último trimestre del año anterior. La fotografía que dibuja la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística es la de un mercado de trabajo que de no ser por el sector público (en el que se crearon 21.000 empleos) habría acabado el trimestre con 191.400 ocupados menos, todos del sector privado. En concreto, la ocupación bajó en 170.300 personas, el mayor descenso desde 2014 si no se tiene en cuenta el año del covid, mientras que el paro se incrementó en 231.500 desempleados, el aumento más intenso para este trimestre desde 2013, superior incluso al de la pandemia.
El mercado laboral en España sufrió en los primeros tres meses del año más de lo que suele hacerlo en este periodo, que tradicionalmente es ya de por sí negativo para el empleo, lo que unido a otros indicadores económicos al ralentí apunta a un enfriamiento de la economía española. Tanto es así que el modelo de previsión de crecimiento del PIB en tiempo real de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) fue actualizado este martes a la baja: al incorporar los datos de la EPA pronostica un avance de la economía para este trimestre de tan sólo el 0,27%, lo que supondría una ralentización considerable frente al 0,8% del último trimestre del año anterior. La fotografía que dibuja la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística es la de un mercado de trabajo que de no ser por el sector público (en el que se crearon 21.000 empleos) habría acabado el trimestre con 191.400 ocupados menos, todos del sector privado. En concreto, la ocupación bajó en 170.300 personas, el mayor descenso desde 2014 si no se tiene en cuenta el año del covid, mientras que el paro se incrementó en 231.500 desempleados, el aumento más intenso para este trimestre desde 2013, superior incluso al de la pandemia. Con todo, hay que señalar que España cuenta a cierre de marzo con 22,29 millones de personas que estaban trabajando en la semana de referencia de la EPA (la anterior a que los encuestadores del INE les llamaran por teléfono para preguntarles sobre su situación profesional) y sólo 2,7 millones de parados, datos positivos en comparación con el histórico. ¿Es preocupante, entonces? Algunos expertos consideran que está en línea con el de otros años, pero otros miran más allá. "El mercado laboral español inicia el año con un ajuste estacional esperado, especialmente vinculado al sector servicios, pero sin señales de deterioro estructural. El mercado laboral se ajusta, pero no se debilita", señalaba ayer Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, que proyecta crecimiento económico en los próximos meses pero "a menor velocidad". Pedía también prudencia la Cámara de Comercio de España, que resaltaba que los resultados "deben interpretarse con la cautela habitual asociada a los primeros meses del ejercicio, tradicionalmente afectados por la finalización de la campaña navideña y otros factores estacionales".En la misma línea se manifestaba el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien se aferraba a los buenos datos de afiliación a la Seguridad Social, de periodicidad mensual, para asegurar "una dinámica positiva del mercado laboral". Sin embargo, la EPA es peor que la de otros primeros trimestres y, además, va acompañada de otros indicadores que mandan señales de alerta, de ahí que Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, crea que esta vez los datos no deben "leerse de forma aislada" y defienda que "los trimestres segundo y tercero, que recogerán el impacto de la Semana Santa y la temporada estival, serán determinantes para saber si lo ocurrido en el primer trimestre constituye un shock puntual o el inicio de una tendencia de enfriamiento". Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal de BBVA Research, explica a EL MUNDO que su modelo macroeconómico es más positivo que otros como el de la AIReF, por ejemplo, porque da más importancia a los datos de afiliación, de ahí que proyecte un crecimiento para el primer trimestre del 0,6% -que hasta que incorporó este martes los datos de la EPA era del 0,7%-. "El dato de la EPA no es el que esperábamos dada la afiliación, es bajo, podría sesgar el crecimiento y se une a otros datos del trimestre como la producción industrial, los datos de consumo, ventas minoristas, actividad del sector servicios o exportaciones de bienes que no han ido demasiado bien. Hay toda una serie de indicadores que hace que la estimación de la AIReF esté relativamente baja", apunta. De hecho, según la propia información publicada por la Autoridad fiscal, el crecimiento esperado partía de un 0,67% para este trimestre pero ha ido moderándose a medida que se publicaban datos hasta quedarse en el 0,27% este martes, con un 79,1% de los datos del trimestre públicos ya. "El problema que vamos a tener en los siguientes meses es que cualquier desaceleración que se viniese dando se va a juntar con el deterioro de las expectativas por el aumento del precio del petróleo, el deterioro del poder de compra... cualquier desaceleración que se estuviese dando en el consumo privado o la inversión podría intensificarse", advierte. Coincide Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, quien señala a este medio que "el dato de la EPA va bastante en la dirección de lo que estamos constatando en la economía en general, que es una cierta ralentización en el primer trimestre. Indicadores de actividad industrial y actividad en el sector de servicios apuntan a una cierta ralentización del crecimiento". La pregunta ahora es si es algo puntual o estructural. "Eso es más confuso, todavía no tenemos suficiente profundidad en los datos o perspectiva temporal", admite, aunque recuerda que la economía española todavía está en un ciclo expansivo, pese a que pierda fuelle poco a poco y se vea impactado los próximos meses por las consecuencias de la guerra en Irán.