Ofensiva francoalemana para rebajar los límites a la venta de coches de combustión
ResumenFrancia y Alemania, dos titanes de la industria automovilística, han lanzado una ofensiva en Bruselas para lograr rebajar los límites a la venta de coches con motores de combustión que la Comisión Europea había planteado para 2035. Las dos potencias han llegado a un acuerdo en el que introducen nuevas flexibilidades para dar más aire a que la industria siga fabricando vehículos basados en el uso de combustibles fósiles. El paquete automovilístico, presentado por la Comisión Europea en diciembre del pasado año, contemplaba un objetivo del 90% en la reducción de emisiones de la flota en circulación respecto a los niveles de 2021. El 10% restante para lograr la ansiada neutralidad en las emisiones podrá llegar a través del uso de créditos verdes, herramientas financieras que recogen un exceso de rebaja de la contaminación en otras industrias o geografías y que se comercializan en el mercado para compensar la dificultad añadida o el mayor coste que enfrentan otras actividades en la transición ambiental.
Francia y Alemania, dos titanes de la industria automovilística, han lanzado una ofensiva en Bruselas para lograr rebajar los límites a la venta de coches con motores de combustión que la Comisión Europea había planteado para 2035. Las dos potencias han llegado a un acuerdo en el que introducen nuevas flexibilidades para dar más aire a que la industria siga fabricando vehículos basados en el uso de combustibles fósiles. El paquete automovilístico, presentado por la Comisión Europea en diciembre del pasado año, contemplaba un objetivo del 90% en la reducción de emisiones de la flota en circulación respecto a los niveles de 2021. El 10% restante para lograr la ansiada neutralidad en las emisiones podrá llegar a través del uso de créditos verdes, herramientas financieras que recogen un exceso de rebaja de la contaminación en otras industrias o geografías y que se comercializan en el mercado para compensar la dificultad añadida o el mayor coste que enfrentan otras actividades en la transición ambiental. Estos créditos iban a poder computarse siempre que la compañía certificase la inversión y el uso de combustibles renovables sostenibles (como e-fuels y biocombustibles avanzados), o de acero con bajas emisiones de carbono fabricado en la Unión Europea. Pero el eje francoalemán tiene otros planes y plantea un giro a esta propuesta. Para estos dos países, el objetivo real de reducción de emisiones debe ser el 90%, lo que eximiría a las empresas de tener que lograr los créditos verdes necesarios para compensar ese 10% adicional. Con ello, la Unión Europea abarataría los costes de las compañías de automóviles que sigan apostando parcialmente por la producción de vehículos de combustión. De esta forma, París y Berlín luchan por mantener la guía legislativa para que el grueso de la flota automovilística europea sea en el futuro eléctrica, pero dotando de bastante más flexibilidad a los fabricantes para que puedan mantener un cierto volumen de producción de otros coches como los de motor de combustión interna o los híbridos. La industria había reclamado ante la Comisión Europea estas medidas que les permitirán mantener fábricas en funcionamiento con las que exportan modelos de automóviles de combustión a otras regiones que no son tan estrictas en sus requerimientos verdes. El paquete legislativo del automóvil está en la actualidad debatiéndose a nivel de co-legisladores por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE (ministros de los Estados miembros). La alianza de Francia y Alemania no supone más votos que la del resto de países que debatirán esta cuestión, pero puede ejercer una enorme presión por el tamaño de sus economías y su importancia en el mercado de coches. Según los datos de la patronal europea del sector ACEA, Alemania aporta por sí sola aproximadamente el 24% de las ventas de turismos de la UE. Francia, por su parte, supone cerca del 15% del mercado total europeo. En total, se estima que los dos países concentran casi 4 de cada 10 coches que se venden en los 27 Estados miembros. En España, aunque la industria automovilística también es muy potente, las matrices de las fábricas en el país se ubican especialmente en estos dos países, como el grupo Volkswagen, Mercedes o las marcas de Stellantis. “Un buen día para las conductoras y los conductores y para los empleos en Alemania, Francia y Europa. Hemos acordado un paquete sobre libertad de elección, apertura tecnológica y preservación de los objetivos climáticos. Esto es una señal de inversión para la industria”, ha señalado el canciller de Alemania, Friedrich Merz. Por su parte, Emmanuel Macron, presidente de Francia, ha destacado que “Europa debe ser un continente que innova, que invierte y que produce, al mismo tiempo que protege el clima y preserva nuestros empleos” y que espera que la dinámica francoalemana “pueda dar lugar a un acuerdo rápidamente con nuestros socios, por nuestros empleos y nuestra industria”. La perspectiva de mayores flexibilidades a los coches tradicionales puede generar beneficios directos en las compañías automovilísticas. Según los datos manejados por ACEA, a día de hoy, los vehículos con motor de combustión dejan hasta tres veces más beneficio por unidad vendida.