Del «sueño» de la abuela al 'milagro' de San Fernando
ResumenNo todos los días uno puede presumir de pernoctar bajo la Puerta de Alcalá y presenciar el amanecer bajo esa vista privilegiada. Pero este domingo es uno de esos días que las situaciones poco habituales se convierten en comunes. en la calle Alcalá de Madrid se cruzaban grupos de peregrinos y de voluntarios que se dirigían hacia Cibeles, al recinto donde se ha celebrado la misa del Papa León XIV, con otros tantos que salían de discotecas y se disponían a volver a sus casas. Miles de familias se congregaban desde bien pronto en los alrededores de la zona del evento; los más afortunados conseguían sombra.
No todos los días uno puede presumir de pernoctar bajo la Puerta de Alcalá y presenciar el amanecer bajo esa vista privilegiada. Pero este domingo es uno de esos días que las situaciones poco habituales se convierten en comunes. A las 5 de la madrugada, ... en la calle Alcalá de Madrid se cruzaban grupos de peregrinos y de voluntarios que se dirigían hacia Cibeles, al recinto donde se ha celebrado la misa del Papa León XIV, con otros tantos que salían de discotecas y se disponían a volver a sus casas. Miles de familias se congregaban desde bien pronto en los alrededores de la zona del evento; los más afortunados conseguían sombra. Pero a medida que la mañana avanzaba y el calor también, lo hacía la emoción por poder presenciar un hito histórico: el viaje de un Pontífice a España. Desde las 4.30 horas, frente a la Puerta de Alcalá, desplegaban sus asientos los peregrinos que habían llegado desde Zaragoza en varios autobuses dispuestos por la archidiócesis. Preparados con bocadillos, agua y sombreros, además de los asientos plegables, aunque apenas habían podido dormir, porque habían salido de su ciudad a medianoche, el ambiente estaba muy despierto. Y aunque algunos no se conocían entre ellos ya compartían espacio, conversaciones y sobre todo grandes expectativas de lo que iba a ser el día que, tras escuchar la homilía de León XIV, se cumplieron. «Yo vengo en nombre de toda mi familia, que no han podido venir», aseguraba Candy Martínez Puche. Es hermana de sacerdote y poder asistir a la misa de León XIV en Madrid ha sido para ella una de las experiencias más emocionantes que se podía imaginar. Y más, siendo por casualidad. El sábado día 30 escribió a su amigo Fernando Redondo para felicitarle el santo y le propuso ir a comer este fin de semana. «No puedo, me voy a Madrid a ver al Papa », respondió el. Y así decidió unirse y acabar en la capital para ser testigo con su amigo de esta visita histórica. El 'milagro' de San Fernando. Junto a ellos, las primas Esperanza y Dora Quintela, con su cachirulo bien visible, que en cuanto supieron que el Papa iba a viajar a España no dudaron en unirse. Una de ellas, además, irá también a Barcelona, donde acudirá al acto en la Sagrada Familia. En los mismos autobuses llegaron hasta la capital varios miembros de la comunidad china de Zaragoza, guiados por el padre Lucas, de la parroquia San Valero. Qiao y Liyao, un joven matrimonio, no quiso perdérselo. «Era una experiencia que no nos podíamos perder. Ojalá podamos ver al Papa de cerca y saludarlo», relataban horas antes de poder acceder al recinto.Mientras tanto, más grupos de peregrinos procedentes de toda España tenían el privilegio de poder dar un paseo por el Parque del Retiro todavía de noche. La Policía abrió algunos de los accesos para que los pudieran atravesar y llegar hasta las diferentes entradas del evento, donde las colas aumentaban a medida que avanzaba la claridad del día y terminaron dejando a centenares de personas fuera ante la enorme afluencia. Cuando las primeras filas empezaban a formarse, Erika comenzaba a recibir el género que serviría durante todo el día en una cafetería de la zona. La visita del Papa, además de un horario especial desde las 6.30 de la mañana, también dejó en el establecimiento un dulce especial para celebrarlo, una pasta de fresa y chocolate con el escudo del Vaticano que muchos no dudaron en probar una vez terminada la misa. Blanca y Beatriz, junto a su abuela Petra; Esperanza, Dora, Fernando y Candy y, por último, Qiao y Liyao. Elena CalvoNo sorprendía tampoco que un grupo de hermanas de la congregación de María Stella Matutina fueran de las primeras en llegar a la cola de uno de los accesos a la misa. Procedentes del País Vasco, Córdoba y Toledo, llegaron el viernes a la capital para poder asistir también a la vigilia. «Es muy emocionante poder vivirlo», celebraba la hermana Lucía. Algunas seguirán a León XIV para acompañarle también durante su estancia en Barcelona.Confesionario 'exprés'Ya dentro del recinto, un grupo de feligreses procedentes de Guadalajara se disponían a recibir a León XIV libres de pecado. En las inmediaciones de Cibeles y mientras esperaban a que llegara el Papa, los peregrinos aprovechaban para que los dos párrocos que los acompañaban les confesaran . Los religiosos se sentaron en dos cajas de cartón y empezaron a recibir a todo aquel que quisiera, no solo a los de su comunidad.Sacerdotes de Guadalajara y Pamplona aprovechan la esperar para confesar a algunos feligreses Elena CalvoDe todas las ciudades y edadesHubo muchos grupos de todo el país y de todas las edades: desde adolescentes hasta parroquianos de toda la vida. Pero también muchas familias que llevaron a los más pequeños —incluso de meses de vida— y a los más mayores a vivir la misa. «Abuela, tú cogida a mí todo el rato, no te pierdas», se oía entre la multitud cuando las colas comenzaban a ser ya agobiantes. Quien lo decía era Beatriz, de 28 años, que junto a su hermana Blanca, de 30, acudía a la misa junto a su abuela Petra. Desde que se anunció el viaje del Papa a España, las nietas tenían claro que querían recibir a León XIV, pero no sabían si Petra querría acompañarlas a un acto tan multitudinario. «Se lo dijimos y nos dijo que de cabeza» , sonrieron. MÁS INFORMACIÓN noticia No ¿Cuánto sabes sobre el Papa León XIV? noticia No El hombre que decide quién se sienta al lado de quién: «Todo el mundo quiere salir en las fotos» noticia No León XIV, a los jóvenes: «Podéis cambiar la historia» noticia Opinión No Bajo el palio de Madrid, por José F. Peláez noticia No La parroquia de San José repartirá más de 30.000 hostias consagradas en la misa de Cibeles«Esto es como un sueño para mí. Yo soy de familia católica y esto me llena mucho. Y con las nietas más todavía», celebraba por su parte Petra, que presumía además de que otra de sus nietas, casada y embarazada, participaba este domingo como voluntaria en el acto. Voluntarios que, junto a servicios de emergencias y policías, no dejaron de recibir aplausos de los peregrinos para agradecerles que hicieran posible su presencia en un acto histórico que probablemente no olvidarán.Tras la celebración de la misa, ni el sol que caía a plomo pasado el mediodía, cuando comenzaba la procesión, calmó el ánimo del 1,1 millón de fieles que había seguido la celebración. Eso en directo, porque muchos, con visibilidad limitada o dentro de los restaurantes, la seguían móvil en mano. A la altura de la parroquia de San José, donde acababa la procesión antes de volver a Cibeles, el fervor era palpable incluso entre algunos voluntarios, que asistían de rodillas al final de la liturgia. Los balcones de los pisos superiores del templo, incluso los del edificio Metrópoli y el Círculo de Bellas Artes se convirtieron en palcos VIP improvisados. Incluso los sacerdotes salieron a las puertas, incensario en mano, para estar más cerca del Santo Padre. Al concluir la procesión, muchos peregrinos aguantaron la enésima cola del día para comulgar en esta iglesia, una de las seis del entorno habilitadas para ello. “Cuando su Santidad abandone Cibeles, empezaremos”, aclaraban los párrocos. Nada podía hoy con el fervor de la capital.