De Beyoncé a GQ: las fiestas más elitistas tras la MET Gala
ResumenLa alfombra roja de la MET Gala no es más que el primer acto de la semana que más rostros famosos concentra en Nueva York. Cuando se apagan los flashes frente al Museo de Arte Metropolitano, la noche continúa lejos de las cámaras en las after-parties. Lejos del protocolo oficial, es donde realmente se jerarquiza la élite de la moda, la música y el cine. Para asistir a la gala, hay que conseguir una invitación personal de Anna Wintour y extender un cheque de entre 100.000 y 350.000 euros por invitado.
La alfombra roja de la MET Gala no es más que el primer acto de la semana que más rostros famosos concentra en Nueva York. Cuando se apagan los flashes frente al Museo de Arte Metropolitano, la noche continúa lejos de las cámaras en las after-parties. Lejos del protocolo oficial, es donde realmente se jerarquiza la élite de la moda, la música y el cine. Para asistir a la gala, hay que conseguir una invitación personal de Anna Wintour y extender un cheque de entre 100.000 y 350.000 euros por invitado. Difícil, pero no imposible para las grandes marcas de moda. Este año, aparición sorpresa de Marta Ortega y su esposo, Carlos Torretta. De hecho, Zara estuvo muy presente en esta edición, y no solo a través de su presidenta, sino también de las prendas que vistieron Bad Bunny o Stevie Nick. No fue la única marca española. En la alfombra roja también se coló Palomo Spain, que vistió a Luke Evans. Pero, ¿qué pasó cuando se apagaron los focos ? ¿A dónde fueron todos los famosos y pesos pesados de la moda internacional? Los más aburridos, a su hotel, apartamento de lujo o mansión en la ciudad. Sin embargo, la mayoría asistió no solo a una, sino a varias de las fiestas posteriores. Para entonces algunos ya están agotados, porque también hay prefiesta, como la cena privada que organiza la noche anterior Wintour en su casa, con comensales como Jeff Bezos o Nicole Kidman. El fundador de Amazon es incombustible, y junto a su esposa, Lauren Sánchez, se dejó ver por tantas fiestas como pudo esta semana en Nueva York. La invitación más codiciada, como ya es habitual, fue la fiesta organizada por Beyoncé y Jay-Z. El pase está reservado para el círculo más estrecho de la pareja. Este año, la logística alcanzó niveles cinematográficos. Nada de entradas a plena vista ni photocalls improvisados en la calle. Los invitados accedieron al club a través de pasadizos y túneles para esquivar a los paparazzi, en un intento de blindar la privacidad y reforzar el aura de exclusividad. A pesar del secretismo, algunos nombres de los asistentes se han filtrado: Leonardo DiCaprio, Rihanna, Mick Jagger, Drake o Kendall Jenner, entre otros. Si Marta Ortega asistió a esta u otra fiesta después de la MET Gala es una incógnita. After-parties exclusivas había dónde elegir, como la fiesta que montó la revista GQ, aunque ya mucho menos hermética que la de Beyoncé, pero igualmente influyente. Fue el punto de encuentro más importante para diseñadores, editores y estrellas emergentes del mundo de la moda. Por allí se dejaron ver Olivia Rodrigo, Jack Harlow o las integrantes del grupo de pop Blackpink. Aquí tocó cambiar de look. Ya no responde al tema de la gala ni está preparado para la alfombra roja. Por el contrario, es más libre, alejado del concepto de la pasarela, pero igualmente pensado para destacar y marcar estilo con los paparazzi a la puerta. Otra de las paradas clave para dejarse ver fue la fiesta organizada por Saint Laurent, ya que fue una de las citas más fotografiadas de la noche. Con una estética más pulida pero igualmente nocturna, reunió a nombres como Zoë Kravitz, Doja Cat o Kendall Jenner. A partir de ahí, se sucedieron un sinfín de fiestas para agasajar a quienes no consiguieron una entrada para la MET Gala. Se celebraron por todo Manhattan y algunas incluso duraron más de una noche. Entre los sitios favoritos para organizar estos eventos privados figuran hoteles como The Mark o The Carlyle, así como espacios icónicos de la vida nocturna neoyorquina como Boom Boom Room o Zero Bond, que se transforman por unas horas en nodos de una red de fiestas en las que solo se distribuyen pases VIP. A la gala MET solo asistieron alrededor de 450 invitados, pero el número de rostros conocidos y grandes fortunas que se acercan a Nueva York esa semana para asistir a las after-parties y eventos paralelos se cuenta por miles. Los hoteles de lujo colgaron estos días el cartel de completo, en una ciudad que concentra al mayor número de millonarios del mundo. Y los que viven fuera, no se perdieron la cita: desde la familia Walton (la dinastía más rica del mundo), hasta el matrimonio Bezos. Este año, se ha acusado la ausencia del hombre más rico del planeta: Elon Musk, que suele asistir con su madre de forma intermitente.