Qué pasó con el incendio del patrimonio mundial de Las Médulas: el verde asoma, las mejoras de extinción prometidas, no
ResumenLos grandes incendios forestales se han adelantado este año, registrando hasta julio ya 38 siniestros de más de 500 hectáreas, incluyendo el más grande que España haya sufrido hasta la fecha, en Ávila. El año pasado fue durante el mes de agosto cuando el fuego arrasó el país, cebándose especialmente con las provincias de León, Cáceres, Ourense y Zamora. Uno de los peores incendios calcinó además un Patrimonio de la Humanidad con más de 2.000 años de antigüedad: Las Médulas, en la comarca de El Bierzo. Un año después, toca volver a pisar territorio quemado.
Los grandes incendios forestales se han adelantado este año, registrando hasta julio ya 38 siniestros de más de 500 hectáreas, incluyendo el más grande que España haya sufrido hasta la fecha, en Ávila. El año pasado fue durante el mes de agosto cuando el fuego arrasó el país, cebándose especialmente con las provincias de León, Cáceres, Ourense y Zamora. Uno de los peores incendios calcinó además un Patrimonio de la Humanidad con más de 2.000 años de antigüedad: Las Médulas, en la comarca de El Bierzo. Un año después, toca volver a pisar territorio quemado. "¡Bienvenido al patrimonio del abandono! Entre todos hemos matado a la gallina de los huevos de oro; y ahora estamos intentando ponerle plumas artificiales". Serafina Gómez, conocida como Fina en Las Médulas, se presenta con estas palabras casi un año después del incendio forestal que entró de lleno en el antiguo yacimiento de oro romano hasta llevarse por delante el Aula Arqueológica, un restaurante y cinco casas en el pueblo que lleva el nombre del paraje ubicado en El Bierzo, al oeste de la provincia de León. Las consecuencias del fuego van más allá de lo material hasta haber sembrado en la zona una especie de psicosis. "Huele a humo" se ha convertido en una expresión recurrente entre vecinos todavía conmocionados por las llamas que se originaron en Yeres (Puente de Domingo Flórez) y bajaron por el corazón de la vieja mina hasta amenazar con extenderse por todo el municipio de Carucedo. Sin ir más lejos, las alarmas se dispararon hace apenas unos días cuando un helicóptero aterrizó en un prado cercano, aunque esta vez fuera para evacuar a una mujer afectada por un ictus. El miedo no ha acabado de marcharse 12 meses después de aquel fatídico fin de semana de agosto de 2025. Nacida en Las Médulas, Fina trabajó en canteras de pizarra, uno de los puntales económicos en la zona fronteriza entre la comarca berciana y la gallega de Valdeorras. El tesoro, sin embargo, estaba en su pueblo, donde heredó una propiedad familiar y la acondicionó años antes de que el paraje fuera declarado en 1997 por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El impacto fue tal que su marido, Pedro Diéguez, tuvo que acabar dejando el trabajo en el sector pizarrero para incorporarse al Ágoga, el complejo turístico con servicio de comidas y alojamiento que tomó el nombre de aquellos canales de lavado romanos. Fue el segundo negocio de estas características en implantarse en la localidad para ser testigo y protagonista de otra explotación: ahora de la parcela turística de aquellas minas de oro que el Imperio romano aprovechó hace 2.000 años. Las Médulas atraen alrededor de 250.000 visitantes al año (más de la mitad de la población de la provincia de León) hasta que el contador bajó literalmente a cero tras el incendio forestal que el sábado 9 de agosto se originó en Yeres y el domingo 10 atravesó los emblemáticos picachos rojizos y castaños centenarios para arrasar construcciones en Las Médulas e incluso saltar a la carretera y llegar a la localidad de Carucedo. Fue Fina la que llamó al alcalde de Carucedo, Alfonso Fernández, a primera hora de la tarde del domingo para darle cuenta de la situación. Y es que el avance de las llamas obligaba a desalojar el pueblo de Las Médulas, donde sólo el Ágoga había servido aquel mediodía 80 comidas y tenía cubierto alrededor de la mitad de su capacidad de hospedaje para 30 personas. "Yo nunca creí que ocurriese lo que pasó", admite el alcalde, veterinario de profesión y residente en la primera casa a la derecha al entrar al casco urbano de Carucedo desde la carretera que la conecta con Las Médulas. "Me ardió todo alrededor de la casa", describe al relatar aquella tarde ocupada, entre otras cosas, en desplazar coches a lugares teóricamente seguros y a salvo de las llamas. Hay sonidos que no se olvidan: los de los gritos de los vecinos. Hay imágenes que también le han quedado grabadas: la de los miembros del operativo antiincendios situándose frente al fuego hasta hacer un paralelismo cinematográfico con la célebre secuencia de la película Braveheart. "Y de repente", relata sin ocultar que las secuelas emocionales todavía están presentes, "dicen que había que marchar de allí. Lo que ocurrió fue que explotaron las líneas de alta tensión. Yo marché al gallinero de casa y le abrí a las gallinas pensando que se podían ahogar con el humo". Carucedo se sumó entonces a una lista que llegaría a contar hasta siete localidades evacuadas. Para entonces, en la primera, en Las Médulas, ya estaban ardiendo a su entrada desde la carretera el Aula Arqueológica y el Restaurante O Camiño Real. "Nosotros tuvimos que salir por patas. No nos dio tiempo a coger nada", cuenta su propietario, Javier Vega, sobre un espacio que también acogía la casa familiar. "Nos tocó la lotería, pero de la mala", señala por teléfono un año después, ahora reinstalado en una vivienda en la vecina Borrenes y trasladado el negocio hostelero a Carucedo (con el mismo nombre) tras haber recibido una indemnización asegura que menor a la prometida en su día. La reconstrucción del Aula Arqueológica sí está ya bastante avanzada. Las ayudas, cuentan en la zona, sí llegaron con agilidad para compensar los desalojos o pérdidas en espacios particulares como colmenares o gallineros. Un día después del incendio, tocó "bajón" emocional y "gestión de la catástrofe. "Yo recibí muchísimas llamadas. Me llamó hasta el ministro (de Cultura, Ernest Urtasun)", repasa el alcalde. Un año después quizá todavía resulta pronto para hacer balance del daño económico vinculado al turismo. El exterior desapareció de un plumazo (Pedro Diéguez, que también es concejal en Carucedo, sí cita la llegada de visitantes procedentes de la comarca para comer y ayudar a la recuperación) durante meses hasta la pasada Semana Santa, que quedó reducida a la mitad de un año normal. "Y pensábamos que iba a ser peor", reconoce Diéguez para quien el verano todavía no es un termómetro fiable dado que, tradicionalmente, el mejor trimestre es el de septiembre-octubre-noviembre, ya en medio de un otoño particularmente bello en el paraje y en su entorno. Sin atreverse a hacer pronósticos, refiere señales que no invitan al optimismo: a estas alturas del verano todavía no hay las ya en otros años recurrentes reservas para Navidad. Reubicado en Carucedo, O Camiño Real se beneficia de ser lugar de paso de la carretera para atraer también a otro tipo de clientela. ¿El turismo se va recuperar en la zona? "Yo creo que va tardar mucho tiempo", responde Javier Vega. El luto por Las Médulas va mucho más allá del propio paraje. "A mí me llamaba en aquellos días gente como dándome el pésame", señala el arqueólogo Javier Sánchez-Palencia, considerado como el mayor experto en el yacimiento tras repetir, casi palabra por palabra, lo dicho públicamente en entrevistas publicadas entonces: "Tuve una sensación de vergüenza por el hecho de que hubiera pasado esto en el siglo XXI en un lugar que es Patrimonio Mundial". Y es que, insiste también, uno de los primeros mandamientos de la declaración de la Unesco de 1997 consistía en dotar al paraje de "suficientes medios técnicos y humanos para su gestión". Plan posdesastre Las Médulas El incendio de Las Médulas calcinó más de dos terceras partes del espacio protegido que comprende el conjunto Patrimonio de la Humanidad, dañando más de 2.000 hectáreas del Bien de Interés Cultural. Una superficie quemada que representa aproximadamente el 70% del territorio protegido y de su biomasa, según el informe oficial enviado a la Unesco para evaluar cómo quedó todo tras el incendio. Los famosos sotos de castaños que configuran el espacio se vieron afectados de forma diferente pero un 40% de ellos se consideran de nula o poco probable recuperación a medio plazo. Pero sobre todo preocupaba la posible llegada de plagas, para lo que se ha hecho un plan de actuación de hasta 24 meses para evitar la pérdida de árboles por enfermedades como el hongo de la tinta. Tras el grave incendio la Junta de Castilla y León montó un Plan de Recuperación Post-Desastre (PRPD), una "hoja de ruta" de emergencia que se diseñó rápidamente para salvar, proteger y reconstruir el Sitio Patrimonio Mundial de Las Médulas. Para su desarrollo se integró al CSIC y la Universidad de León en su diseño. En él plan post-desastre se incluían actuaciones para recuperar infraestructuras turísticas quemadas, como el Mirador de Orellán, y otras sobre los terrenos afectados. Dotado con 6 millones de euros, de ellos se han destinado 3,2 millones a la reconstrucción del Aula Arqueológica de Las Médulas (actualmente en obras) y a la del mirador y galería de Orellán, finalizada en noviembre del 2025. Además se contemplaban 2,5 millones para la restauración de los daños ambientales ocasionados por el incendio forestal, aunque no se han retirado ejemplares de arbolado calcinado hasta la fecha. El resto de los fondos se han destinado a recuperar infraestructuras básicas dañadas de los municipios afectados por el fuego. Una oportunidad Puestos a poner al mal tiempo buena cara, Sánchez-Palencia sugiere aprovechar el incendio como una oportunidad ahora que este especialista que ha estudiado al detalle el paraje ha encontrado, en un recorrido exhaustivo junto a Pedro Diéguez posterior al fuego, nuevos elementos de observación y estudio. "Han quedado al descubierto zonas hasta ahora ocultas como algunos canales y depósitos que yo ya sabía que estaban pero que hasta ahora no había logrado ver". El análisis arroja otras conclusiones técnicas como la de identificar las zonas que más se salvaron del efecto de las llamas las que en su día se explotaron por el sistema de ruina montium (un tercio frente a la mayor parte explotada por surcos convergentes), aprovechando la presión del agua para explotar el oro y acabar dejando las características formas del paisaje, señala para citar entornos como las barrancas ubicadas por encima de Carucedo, las Valiñas o el Mirador de Orellán. Más allá de lo técnico, el arqueólogo también considera necesario un cambio de mentalidad hasta proponer alternativas de visita, un nuevo paradigma que podría comenzar por lo más visible: "No habría que reconstruir los carteles, sino pensar en dar otro enfoque a la cartelería". Sánchez-Palencia sugiere el aprovechamiento de espacios menos masificados, también como medida de protección: "No hay por qué quedarse en el Mirador de Orellán y en la Cuevona. Orellán no es el único mirador existente. Hay otros como el de Pedrices que ofrecen una vista maravillosa. Y eso contribuiría tanto a dispersar las visitas como a que no se produzcan las erosiones puramente antrópicas que se están produciendo". Lo ideal, ante un escenario complejo para el sector turístico vinculado al paraje, sería finalmente lograr extender las visitas, hasta ahora mayoritariamente de un día o medio día. "Y se podría estar hasta tres días aprovechando itinerarios más específicos". "No se puede vender este paisaje en dos horas", dice, sentada en la terraza del Ágoga, Fina tras la marcha de un turista al que el navegador del coche le había conducido hasta el Mirador de Orellán atravesando el pueblo de Las Médulas en lugar de aprovechar el desvío previo en la carretera. "El Imperio romano nos dejó esto. Y nosotros lo hemos expoliado. Algunos lo han expoliado más que nosotros; y nosotros nos hemos dedicado de alguna forma a intentar luchar", expone esta hostelera que, sin ahorrar la autocrítica, exige "infraestructuras dignas", las que "el visitante espera a las puertas de un Patrimonio de la Humanidad" y las que permitan la "sostenibilidad" del entorno. "Igual también se ha invertido de mala manera", reconoce Fina antes de contrapesar otra circunstancia: "Nadie nos enseñó a vivir en un Patrimonio de la Humanidad. Yo creo que lo primero tenía que haber sido habernos enseñado a vivir aquí. ¡Ojo! También tenemos que querer aprender. Y es que la ignorancia por conveniencia también existe en el medio rural". El futuro de Las Médulas también se enfrenta a otros interrogantes como el del relevo generacional en los negocios hosteleros, advierte Pedro Diéguez, sin olvidar el impacto del incendio en los castaños al hacerse eco de estudios que cifran entre el 50 y el 60% los ejemplares recuperables en una zona en la que la venta de castañas generaba buenos dividendos antes de la campaña de Navidad. Y es que no hay que olvidar el contexto. "Médulas era un pueblo pobre. Médulas no tenía ganadería. Todo lo que ahora son prados antes eran tierras de centeno. Pero su gente ha sido muy trabajadora. Cuando empezaron las minas, marcharon a trabajar a las minas. Y alguno incluso murió en la mina", señala el alcalde de Carucedo para exponer cómo un pueblo teóricamente condenado a la sangría demográfica es hoy el único del municipio que mantiene su población relativamente estable. Fernández, que aboga por "un cambio de gestión del territorio e invertir en los pueblos porque al fin y al cabo son los que liberan a la a la sociedad urbana de los conflictos mentales y de todo tipo", reconoce lastres de la administración como sus ritmos ("es superlenta") para dar respuesta a las necesidades de un paraje que se convirtió en motor turístico. "Somos muy luchadores. Ellas merecen la pena", sentencia Fina al hacer balance de un año negro por el incendio en Las Médulas en un lunes de mediados de julio en el que los turistas todavía aparecen con cuentagotas por el pueblo. Vanesa Pampín y Roberto Lado llegaron en moto ese mismo día procedentes de Finisterre. Es su primera vez en la antigua mina de oro romano. "Pensamos que habría un poquito más de gente. No se ve tan quemado. No es desagradable a la vista", insisten para sostener que la visita resulta ya recomendable. Lo hacen antes de posar en un aparcamiento que ofrece dos fotografías con los picachos de fondo: la de un cartel que reza Ante el abandono, ¡resistencia! y la de esta pareja que parece decir con su sonrisa que el futuro, incluso entre las cenizas, siempre se abre camino. Cambios políticos tras los incendios Un año después del grave incendio la situación política de los responsables de la extinción de incendios ha cambiado. Los entonces responsables como el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones, y el director general de Patrimonio Natural, José Ángel Arranz, resistieron en sus puestos pese las peticiones de dimisión hasta las elecciones autonómicas de marzo de este año. Quiñones fue laminado de las listas electorales de las elecciones de marzo de este 2026 por la provincia pero se mantiene en el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, junto a Vox, con una superconsejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio. El PP ganó en esas elecciones en la mayoría de los municipios arrasados por el fuego en el verano del 2025. Para sustituir al controvertido Quiñones, Mañueco optó por el nombre de María González Corral, que pasaba así a ocupar su tercera consejería en cuatro años tras haberse hecho cargo ya de Movilidad y Agricultura, con esta última ahora en manos de Vox sumando competencias en política ambiental. El nuevo gobierno de PP y Vox salido de las elecciones autonómicas adoptó como primera medida crear una dirección general General de Prevención y Extinción de Incendios Forestales, que recayó en el que era número dos de Arranz y jefe técnico de los incendios en el fatídico 2025, Ángel Sánchez. Un nombramiento que los sindicatos creen una continuidad por su postura ante la prevención de incendios, “a ver de dónde sacamos dinero para eso”. Donde sí se ha producido un cambio ha sido en la consejería que se encarga de la gestión directa de Las Médulas, Cultura, que ha pasado a manos de Vox con José Alberto Díaz Pico sustituyendo a Gonzalo Santonja y con la advertencia de que dará la batalla con el enfoque de la extrema derecha sobre las cuestiones culturales Situación del operativo, “a peor” Después de los graves incendios el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, prometió las mejoras del operativo que los bomberos y los sindicatos llevaban años reclamando, entre ellas que fuera público y permanente todo el año. Para ello aprobó dos decretos, sin negociar, al tiempo que defendió que el operativo del año pasado era suficiente pero que hubo una situación “excepcional” y por eso se calcinaron 150.000 hectáreas en el verano. Prometió más dinero en medios y personal para atajar futuras situaciones similares, tal y como prevén los expertos que puedan suceder. Pero los bomberos forestales de Castilla y León sostienen que la situación del operativo no solo no ha mejorado este 2026, sino que ha empeorado. Pese al anuncio de un operativo público el gobierno de Castilla y León siguió contratando con empresas privadas parte de los medios, con otra parte siendo trasladado a Tragsa. Sara Mateos, agente medioambiental y delegada sindical de CSIF, incide en que única medida aplicada de forma real ha sido convertir en personal fijo durante todo el año a parte de los trabajadores públicos, hasta ahora fijos discontinuos. Mientras tanto, denuncia que el personal de las empresas privadas continúa siendo contratado únicamente durante cuatro meses y en las mismas condiciones precarias de años anteriores, con sueldos de 1.200 euros por enfrentarse al fuego en jornadas de hasta 14 horas. Las condiciones laborales de los distintos miembros del operativo son muy variables dependiendo de si estás en una empresa privada, Tragsa o la propia Junta. Al inicio de la temporada el sindicato CCOO denunció que el operativo autonómico de lucha contra incendios seguía inmerso en un "caos absoluto". El sindicato denunciaba la falta de planificación, ausencia de calendarios de guardias, incumplimiento de la normativa laboral e insuficiencia de medios humanos y materiales para afrontar una campaña que ya se preveía especialmente complicada por la acumulación de combustible vegetal y las altas temperaturas. UGT también denunció que el operativo funcionaba pese a las carencias de medios que existiendo y que la nueva campaña está marcada por una elevada exigencia física y emocional, con turnos de hasta 14 horas, apenas 10 horas de descanso entre servicios y varios días consecutivos de intervención. La previsión de los sindicatos se está cumpliendo con unos meses de junio y julio con muchas más hectáreas arrasadas y haber tenido ya el que es el peor incendio de la historia de España, en Ávila, y nuevas oleadas de fuego en León y Zamora que dejan los territorios calcinados. Un ejemplo de lo sucedido es que la provincia de León comenzó la temporada alta de incendios en junio con solo dos helicópteros de los cinco previstos y finaliza julio todavía con el de la base de Sahechores sin estar disponible. Además se preveía el estreno de una base aérea en Oterico, tras una inversión de dos millones de euros, que no se puede usar porque no se han logrado las autorizaciones para el aterrizaje y despegue de los helicópteros. Cabe recordar que cuando se produjeron los incendios Las Médulas no tenían un plan de prevención activo, ya que ninguno de los tres ayuntamientos que componen el espacio -Carucedo, Borrenes y Puente de Domingo Flórez- lo tenían. Carucedo activó el diseño del mismo un mes después de los incendios. La Junta de Castilla y León, por su parte, había considerado en su último informe de gestión del sitio enviado a la Unesco que el cambio climático no suponía ningún peligro para Las Médulas, pese a que todos los expertos lo señalan como agravante de los incendios forestales. Finalmente, la Junta de Castilla y León anunció que tras el plan posdesastre llegará como continuidad un Plan Integral de Gestión que será el marco rector definitivo y permanente que diseñará la visión, las políticas, los objetivos y los procedimientos para la conservación, el uso público, el desarrollo territorial y la gobernanza de Las Médulas para las próximas décadas. El anterior gobierno del PP se apoyó en los científicos para su diseño, pero con la llegada del nuevo consejero de Cultura, de Vox, todo se envuelve en la incógnita.