El Gobierno "mantiene su confianza" en Mercedes González pese a su imputación en el caso de las cloacas del PSOE
ResumenPedro Sánchez está decidido a, por ahora, no soltar más manos. Resistir pese a que las investigaciones judiciales que cercan al Gobierno y al PSOE cada vez provocan más asfixia. El planteamiento que se tuvo con José Luis Ábalos o Santos Cerdán ha cambiado ahora. Los indicios o sospechas, incluso las imputaciones firmes, hace ya tiempo que dejaron de ser una línea roja.
Pedro Sánchez está decidido a, por ahora, no soltar más manos. Resistir pese a que las investigaciones judiciales que cercan al Gobierno y al PSOE cada vez provocan más asfixia. El planteamiento que se tuvo con José Luis Ábalos o Santos Cerdán ha cambiado ahora. Los indicios o sospechas, incluso las imputaciones firmes, hace ya tiempo que dejaron de ser una línea roja. El presidente del Gobierno pide aguantar. Ha sucedido con la presidenta de la Sepi, Belén Gualda, y sucede con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Pese a su imputación, el Ejecutivo "mantiene su confianza" y no contempla, a día de hoy, una salida de la máxima responsable de la Benemérita. Un planteamiento idéntico al que se trazó con el ya ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, defendiendo su continuidad en el cargo hasta que finalmente fue condenado por un delito de revelación de secretos en la filtración del novio de Isabel Díaz Ayuso. El Ejecutivo sigue proclamando su inocencia. Pese a la imputación y las versiones contradictorias o rectificaciones que se han expuesto respecto a las reuniones de González con Leire Díez, conocido como la fontanera del PSOE, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sigue mostrando su respaldo a la directora general de la Guardia Civil, así como al director adjunto operativo, teniente general Manuel Llamas. Ambos, explican desde el Gobierno, "seguirán ejerciendo sus funciones como hasta ahora y mostrando la máxima colaboración con la justicia en todo lo que se les requiera". "De momento, en el Gobierno, tenemos confianza en Mercedes González", ha sostenido la ministra de Ciencia, Diana Morant, en una entrevista en La Sexta. "Hay que respetar los tiempos de la justicia y las decisiones políticas". González es una persona muy cercana a Sánchez. Se conocen desde hace muchos años, desde los inicios de la carrera política del actual presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, siendo una gran defensora, lo que en el argot de estos últimos años se definiría como una sanchista de primera hora. Con peso e importancia dentro del PSOE de Madrid, Sánchez la ha situado en puestos de responsabilidad política como delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid o directora general de la Guardia Civil. De hecho, en el Ejecutivo su designación se le atribuye a Sánchez y no a Marlaska. El propio jefe del Ejecutivo ha defendido a González cuando ya estaba siendo cuestionada por sus reuniones con Díez, que tanto ella como Marlaska negaron hasta que la evidencia les obligó a reconocerlo. "Desde el Gobierno y desde el propio Ministerio del Interior se ha manifestado la confianza en la profesionalidad y la y la honestidad de la directora general de la Guardia Civil, de Mercedes González", dijo el pasado 5 de junio. "Yo solamente puedo trasladar esa confianza y ese apoyo en la actual directora general de la Guardia Civil, que por cierto, está haciendo un trabajo muy positivo dentro de esta institución tan importante y respetando, como no puede ser de otra manera, la autonomía de la Guardia Civil", fue su defensa, que a día de hoy sigue manteniéndose en el Ejecutivo. González compareció en el Senado el pasado 16 de junio y pese a las contradicciones y el redefinir sus citas con Díez como "cafés", su exposición dejó satisfecho al Gobierno. "Demuestra que no tenemos nada que ocultar", dijeron entonces desde el Ejecutivo. Un mensaje que repiten también ahora. "Máxima tranquilidad". "Dará las explicaciones pertinentes ante la Justicia como ya demostró en su comparecencia en el Senado. No hay nada que ocultar. Total normalidad y transparencia". En el Ejecutivo buscar poner el foco no tanto en la relación que mantuvieron González y Díez, sino en el hecho de que, dicen, lo que trasladó la fontanera del PSOE no tuvo traslación en nada. Pero la directora de la Guardia Civil dejó preguntas sin responder. Una de ellas, cuál era el contenido de los mensajes que cruzó con Díez. Otra, por qué mantuvo el contacto cuando ya le habían dado cuenta de una nota interna del servicio de Información de la Guardia Civil que revelaba las maniobras para hundir el prestigio de la UCO.