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La «cloaca del PSOE» que denuncia Ábalos (pero que no va a juicio)

Resumen

La práctica totalidad de los investigados por corrupción no asumen el relato policial y judicial que les afecta, sino que ven manos negras e intereses ocultos para terminar con ellos fuera de la vida política y, como en este caso concreto, hasta en prisión. entorno de José Luis Ábalos, y por extensión el de Koldo García, creen que fueron a por ellos, incluso con saña. Las fuentes consultadas en este lado de la trinchera ven un triángulo con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el vértice superior y la consultora Acento y el Ministerio del Interior en los otros dos. El origen estaría en el gran poder que Pedro Sánchez entregó a Ábalos como agradecimiento por haberlo llevado a La Moncloa: el multimillonario ministerio de las obras públicas y el control del partido desde su secretaría de Organización.Las desavenencias con Zapatero habrían comenzado —siempre según esta versión— por sus intereses en América Latina, una zona que Ábalos conoce a la perfección, pues tiene alguna década de experiencia en cooperación internacional —sobre todo en los años 90— y estuvo incluso en procesos como la desmilitarización del M-19 en Colombia, donde para muchos es una figura.

La práctica totalidad de los investigados por corrupción no asumen el relato policial y judicial que les afecta, sino que ven manos negras e intereses ocultos para terminar con ellos fuera de la vida política y, como en este caso concreto, hasta en prisión. El ... entorno de José Luis Ábalos, y por extensión el de Koldo García, creen que fueron a por ellos, incluso con saña. ¿Pero quiénes? Las fuentes consultadas en este lado de la trinchera ven un triángulo con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el vértice superior y la consultora Acento y el Ministerio del Interior en los otros dos. Casi nada. El origen estaría en el gran poder que Pedro Sánchez entregó a Ábalos como agradecimiento por haberlo llevado a La Moncloa: el multimillonario ministerio de las obras públicas y el control del partido desde su secretaría de Organización.Las desavenencias con Zapatero habrían comenzado —siempre según esta versión— por sus intereses en América Latina, una zona que Ábalos conoce a la perfección, pues tiene alguna década de experiencia en cooperación internacional —sobre todo en los años 90— y estuvo incluso en procesos como la desmilitarización del M-19 en Colombia, donde para muchos es una figura. Ambos políticos han compartido agenda en un momento en el que el valenciano tenía la zona «olvidada», por sus altas responsabilidades en España, y el leonés se estaba introduciendo en Colombia, Venezuela, Ecuador, Cuba o Bolivia de la mano de la izquierda más radical. Esta influencia, tener mano en determinados países, es muy valorada por empresas con intereses allí. Terminaron surgiendo algunas rencillas entre ellos que están sin aclarar. Cabe recordar que quien tuvo que ir a Barajas de madrugada para afrontar el Delcygate fue Ábalos y que Zapatero presume de su relación con la presidenta encargada —y a todas luces corrupta con las presunciones necesarias— de Venezuela.En paralelo, el exministro de Fomento José Blanco, a la cabeza del lobby Acento, tenía un enorme interés por conseguir beneficios para sus clientes de la que fue su cartera (a ABC le constan gestiones insistentes en empresas públicas como Adif), pero no encontró en Ábalos la permeabilidad que esperaba. Quizás para su sorpresa, fue el propio Pedro Sánchez quien le ordenó que no los recibiera, sostienen fuentes próximas a José Luis Ábalos, porque el presidente «detesta los lobbies». En Acento también 'está' el PP, a través de Alfonso Alonso y del hijo de González Pons, aunque en Génova 13 cuentan que no se lleva bien con su padre. Y en la dirección de Acento estuvo Antonio Hernando, ahora en el Gobierno de Pedro Sánchez. Noticia relacionada general No No El juicio de Ábalos confirma a Ferraz como centro de pagos e ingresos en dinero negro Carmen Lucas-TorresAl citado triángulo habría que añadir a un grupo de cuatro mujeres, tres de ellas presentes en lo que Víctor Ábalos, primogénito del político, ha denominado públicamente «operación Navalcarnero». Se refiere a una reunión que tuvo la exmujer de su padre, Carolina Perles, en una fiesta en noviembre de 2020 con Maritcha Ruiz Mateos —entonces directora de comunicación del PSOE— y a Adriana Lastra —en ese momento la vicesecretaria general que movía la silla de Ábalos—. Les habla de la vida disoluta del hombre del que se separaba tras descubrir su infidelidad con la ahora odontóloga y antes azafata Jésica Rodríguez. Ábalos lo reconoció y le dijo a su mujer que su amante no era prostituta, pero Perles contó en el partido que sí, un hecho determinante para la bandera del feminismo. Carmen Calvo es otra de las mujeres del PSOE que reaccionó, pero en el entorno de Ábalos creen que la determinante fue Begoña Gómez, quien convenció a su marido de que lo destituyera. Algo, de momento, imposible de confirmar. Como la «ayuda» que la 'primera dama' pidió a Ábalos para algunas actividades suyas y que quizás el exministro cuente algún día. Y otra mujer, Margarita Robles, que habría usado el CNI para desactivar a Ábalos por si le quitaba el ministerio de Defensa. Esos informes nunca vistos fueron desmentidos por el propio Ábalos a este diario, pero ahora en su entorno dicen que son reales. En el vértice de Interior hay que tener en cuenta al comisario jubilado Segundo Martínez, que fue jefe de Seguridad de Zapatero en La Moncloa y al que atribuyen enorme influencia e incluso actividades «cloaqueras». Alguna grabación hay por ahí, y no son pocas las fuentes, incluidas las policiales, que apuntan a que la cloaca a la que puso rostro el comisario Villarejo no se limpió. Cayó él, pero no otros.En esta hipótesis Zapatero sería la mano que mece la cuna del Gobierno, el «presidente en la sombra», llegan a decir. Pero ahora tiene un problema: Plus Ultra. A sueldo de la aerolínea a través de su amigo Julio Martínez, en la investigación secreta de la Udef aparece su nombre, pero estas fuentes creen que su cloaca conseguirá librarlo y que es «una bomba controlada», pese a que estamos ante todo un expresidente del Gobierno «cobrando comisiones». Veremos... Esa fosa séptica sería azul, pero la teoría también necesita una verde, dado que la operación Delorme es obra de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, cuerpo al que atribuyen inquina hacia Ábalos, que destituyó a un jefe de la Benemérita que ejercía en el complejo de Nuevos Ministerios porque, dicen, después de comer no llegaba en buen estado. Y apuntan más arriba, a dos coroneles: Sánchez Corbí, exjefe de la UCO, y Pérez de los Cobos. En esa pata no hablaríamos de fuego amigo, pues ambos tuvieron fuertes enfrentamientos con la cúpula de Interior. Parece ser que se le multiplicaban los enemigos a Ábalos, y por esta senda andaba Leire Díez intentando 'cazar' al teniente coronel Balas. Y también Dolset, que no es fontanero pero denunciando la cloaca de Villarejo encontró otras que apuntan a la podredumbre del sistema.Y siguiendo este fuego del enemigo natural, la investigación que ha sentado a Ábalos en el banquillo del Tribunal Supremo se inició por una denuncia que interpuso el PP contra varias adjudicaciones de contratos sanitarios, la respuesta de los populares madrileños a la leña que había dado el PSOE con el hermano de Ayuso, proveedor sanitario con causa archivada. «Fue una puta venganza», dicen a este diario fuentes muy próximas al exministro de Transportes. Pero «quien le ha jodido la vida a José Luis Ábalos es la cloaca del PSOE, y eso es muy fuerte», sostienen con vehemencia estas fuentes. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Nuevas declaraciones vinculan a Ábalos con el polémico rescate de Air Europa noticia Si La otra cara del juicio: fantasmas del pasado, una dentista colegiada y un gato noticia Si La Miss Asturias que leía libros de trenes y que Ábalos «culturizó» en política noticia Si Unos cruasanes, rosarios y un enganche pirata a la toma de la luzDe esta conspiración faltaría algún elemento externo, como la teoría de que Jésica era una trampa que Aldama envía a Ábalos para «tenerlo cogido por ahí». Es lo único que ha llegado a juicio, aunque solo con un tímido intento por parte del abogado Marino Turiel, que preguntó a la mujer si era meretriz. Lo cierto es que Jésica, fuera lo que fuese y viniera de donde viniese, fue colocada con un sueldo público sin dar un palo al agua. Y, a cambio de su testimonio, nadie le ha pedido cuentas en esta malversación.