Pole de antología y el milagro español no llega
ResumenPrimero, la grada de Monte-Carlo, con la flor y nata de los seguidores de la Fórmula 1, estalló cuando Charles Leclerc se colocó en pole provisional. Justo después llegó un Max Verstappen lanzado, por fin. Pero sin tiempo a paladearlo, todo cambió cuando el niño de moda reventó más si cabe el Mundial. Queda rematarlo, pero Andrea Kimi Antonelli dibujó una pole (1:12.051) antológica en el Gran Premio de Mónaco que le pone en el mejor lugar posible de cara a la carrera (15:00 horas, DAZN).
La película de los hechos fue fabulosa. Primero, la grada de Monte-Carlo, con la flor y nata de los seguidores de la Fórmula 1, estalló cuando Charles Leclerc se colocó en pole provisional. Justo después llegó un Max Verstappen lanzado, por fin. Pero sin tiempo a paladearlo, todo cambió cuando el niño de moda reventó más si cabe el Mundial. Queda rematarlo, pero Andrea Kimi Antonelli dibujó una pole (1:12.051) antológica en el Gran Premio de Mónaco que le pone en el mejor lugar posible de cara a la carrera (15:00 horas, DAZN). Quiere hacer historia. Más atrás, Los españoles de la Fórmula 1 pertenecen a otra liga diferente en Monte-Carlo. La de Carlos Sainz es algo más optimista y está en la zona de carrera donde pasan cosas, pues sigue sacando todo de ese Williams (12º). Pero Fernando Alonso (20º), por el contrario, sigue con sus graves problemas y cerrará la parrilla en un Aston Martin al que no ayuda ni el esquema teórico de fin de semana en el Principado. Más allá de un accidente de Gabriel Bortoleto tras medir mal en la Nouvelle Chicane, la clasificación de Mónaco no abrió muchas opciones paranormales a Alonso. El Aston tiene mal motor, y también sufre en frenada, con la caja de cambios y el subviraje crónico. Un Cóctel Molotov para cualquiera por mucho empuje del ovetense. Siempre mejora en sus giros con todos los blandos, pero sólo pudo superar a Lance Stroll por más de medio segundo. Parece que será la única batalla en carrera. Carlos Sainz puede dar más juego. Si bien es cierto que el Williams ha perdido terreno con los Alpine o Racing Bulls, líderes en la zona media, el español hizo una sesión de las que se recuerdan. Porque parecía eliminado en la Q1 y decidió tirarse a muerte a una sola vuelta. "No os quiero contar como ha sido, pensaréis que estoy loco", le decía a la prensa española después. Arriesgó y pasó. En la Q2 quiso repetir, pero se quedó al límite. La realidad competitiva del Williams es limitada. Pero Sainz lo lleva al límite y casi obra milagros. Es lo que señaló el segundo corte, pues colocó un tiempo a centésimas de Gasly con una mejora en cada sector durante su último giro. Pero cometió fallos que justo después confesó y tendrá que inventarse algo más. Un truco más. Todos los del sábado pertenecieron a Kimi Antonelli. Que ya ha roto a estrellón y su Mercedes es un cohete sea el trazado que sea. Mientras Russell se hundía en sábado (6º), el transalpino fue un martillo pilón con una exhibición en el sector final, el de la tracción pura y dura. Donde se hacen los campeones y los mitos tienen un sitio de recuerdo, el líder del Mundial también colocó su huella. Y desde la pole la cosa se facilita, con sólo seis triunfos en otra posición desde los retoques al trazado en 2003. La carrera promete para el italiano, aunque hay amenazas. Las de Max Verstappen siempre existen, pues dibujó su mejor día en todo el 2026. Claro que es Mónaco, se va al límite y es un lugar de piloto. 43 milésimas frustraron al neerlandés, aunque se reservará el último intento en la carrera. Y por si faltasen fuegos artificiales, Ferrari vendrá con la sangre en la boca. Porque Hamilton está más que motivado y sacó de punto a un Leclerc que se creía, como toda su nación, poleman. Tenía mejora, arriesgó entre las zonas reviradas y llegando a la Piscina y sacó un puesto que no era el que deseaba en viernes pero le acerca a volver a otro cajón más. Mucho más difícil parece para Russell o los dos McLaren, claramente superados e incluso rebasados por Isack Hadjar.