Chloe Dalton: «Los seres humanos se parecen más a las liebres que a leones o panteras»
ResumenChloe Dalton era y es una mujer muy implicada con su tiempo. Su trabajo como asesora del ministerio de Asuntos Exteriores inglés y de la Commonwealth le ha hecho viajar por el mundo entero, de Mongolia a Siria, Beirut y cualquier país imaginable ... Suyas son las palabras de muchos de los discursos que ministros ingleses han dicho en estos países o en el propio Parlamento. Hasta que un día, en plena pandemia, salió de su granja en la campiña inglesa y se encontró con un pequeño lebrato, la cría de una liebre, abandonada en el sendero que llevaba a su granero.
Chloe Dalton era y es una mujer muy implicada con su tiempo. Su trabajo como asesora del ministerio de Asuntos Exteriores inglés y de la Commonwealth le ha hecho viajar por el mundo entero, de Mongolia a Siria, Beirut y cualquier país imaginable ... en medio de un conflicto. Suyas son las palabras de muchos de los discursos que ministros ingleses han dicho en estos países o en el propio Parlamento. Hasta que un día, en plena pandemia, salió de su granja en la campiña inglesa y se encontró con un pequeño lebrato, la cría de una liebre, abandonada en el sendero que llevaba a su granero. No era más grande que la palma de su mano y parecía totalmente indefensa. La extraordinaria historia que ocurrió después es la base de 'La liebre y yo' (Libros del Asteroide/'El llebrató' Edicions del Periscopi).A veces, las circunstancias más azarosas y en apariencia sencillas son las que cambian la vida más radicalmente. Dalton recogió al desvalido animal sin tener ni idea de lo que tenía que hacer y le dio acogida mientras el animal cogía fuerzas para empezar su propia vida en el campo. Y lo que podría parecer la historia de la domesticación de un animal silvestre, acabó por convertirse en la formación asilvestrada de un ser humano . «Mi objetivo nunca fue tener una mascota, ni siquiera en inmiscuirme en la vida del animal. Sólo quería observarlo y darle cobijo. Mi intención no era antropomorfizarlo. Ni siquiera hoy sé lo que la liebre sentía por mí. Compartíamos hogar, básicamente, y la liebre toleraba que estuviera allí, lo que ya de por sí era fascinante», señala Dalton en declaraciones a ABC.Después de unos intensos meses de convivencia, la liebre pudo salir fuera. Dalton creía que no la volvería a ver más, pero a las pocas horas volvía a estar en su casa. La escritora dejó que los siguientes años la liebre saliera por la mañana y regresara cuando se hacía oscuro en busca de cobijo. No cerraba puertas ni zanjaba el jardín . Hasta que un día la vio aparecer en su despacho algo extraña, muy hinchada y moviéndose con dificultad. Después de permanecer oculta tras unas cortinas, de pronto la liebre se levanto y se marchó, quedándose apartada, pero observando el despacho a lo lejos. Dalton se levantó extrañada y movió la cortina para descubrir que acababa de dar a luz a nuevos lebratos. «No hizo ruido, ni siquiera había sangre, simplemente reaccionó instintivamente, siendo silenciosa y borrando rastros para no llamar la atención de ningún depredador. Las liebres son mucho más parecidas a las personas de lo que parece. Son silenciosas, resilientes y siguen adelante a pesar de las mil dificultades con las que se enfrentan. Claro, a todos nos gustaría ser leones o águilas, pero lo cierto es que quizá somos más liebres que ninguno», afirma Dalton. Noticia relacionada general No No El fenómeno Regina Rodríguez Sirvent y por qué 150.000 personas no están equivocadas Carlos SalaLa mesa de ese mismo despacho fue donde se sentó a escribir esta extraordinaria historia. «Me parecía algo tan maravilloso, un regalo tan grande, que quería compartirlo con los demás. Sé que es un tópico, pero me parecía algo tan bonito que me parecía un crimen quedármelo sólo para mí. Poder ver de tan de cerca a una liebre en libertad es algo extraordinario», señala la escritora. Pero no fue fácil conseguir que la escucharan. «Claro, muchas editoriales me rechazaron. Qué haces con una escritora primeriza que habla de naturaleza y que ni siquiera habla de sí misma, sino que pone el foco completamente en la liebre. Era comprensible. El éxito del libro no ha hecho más que confirmarme que valía la pena el esfuerzo», reconoce Dalton, que acabaría por ganar el Premio Wainwright y quedar finalista del Women's Prize.No fue fácil volver a la rutina y regresar al estrés de la política inglesa y sus ínfulas. Cuando podía regresar a su granero, veía que la vida continuaba y la liebre seguía visitándola regularmente. Esto le ayudó a relativizar las cosas y desacelerar el ritmo de su vida. «He viajado por todo el mundo, pero tuvo que ser una liebre quien me mostrase las maravillas que siempre había tenido en casa, la belleza de esas pequeñas imágenes mágicas que crean nuestro auténtico paisaje interior, donde nos sentimos seguros. A veces creemos que la aventura está en lo exótico y peligroso, pero la naturaleza nos enseña que la paz y la belleza siempre está más cerca de lo que creemos», dice Dalton.En un siglo la población de liebres ha descendido un 85 por ciento y Dalton lucha por una mayor protección legislativaLa escritora ha ayudado con su libro a suavizar la imagen pública de estos animales, vilipendiados en la cultura popular, desde la arrogancia de 'La tortuga y la liebre', de Esopo, a las locuras del amigo del sombrerero loco en 'Alicia en el país de las maravillas', de Lewis Carrol . «En el último siglo se ha reducido hasta un 85 por ciento su población en Gran Bretaña. Hasta hace poco eran vistos como una peste, una plaga, y cuando te consideran así no le importa a nadie tu bienestar», se queja Dalton, que reconoce que leyó muchísimo sobre mitos y folclore alrededor de la liebre, pero que había muy poco libro científico. «Hasta que me encontré con esa cría, yo no sabía que diferenciaba un conejo de una liebre. Sabemos todo y más de animales como los leopardos, pero quién gastaría dinero y esfuerzo por estudiar a las liebres. Hay especialistas que me han ayudado mucho, pero las liebres siguen siendo unas grandes desconocidas», comenta Dalton.Una revisión histórica de las mascotasSus esfuerzos han conseguido que el parlamento inglés esté a punto de aprobar una ley que prohíba la caza de la liebre en temporadas de crianza, un pequeño gesto que puede ayudar mucho a equilibrar su preservación. «Son uno de los pocos animales que no tenían ningún tipo de protección y que los cazadores podían prácticamente exterminar sin consecuencias», afirma la autora de 'Liebre y yo'.A pesar de que vive entre Londres y la granja, reconoce que ha reducido mucho su carga de trabajo y que ahora está enfrascada en su siguiente libro, una especie de continuación a éste. «Se llamará ' Mascotas' y es una revisión histórica del camino que va de los diferentes animales salvajes a su domesticación. No sólo estoy hablando de perros, sino ver cómo hemos variado, a veces para mal, las costumbres y el instinto natural de muchos de estos animales. El hombre empezó en esta tierra siendo una población muy pequeña rodeada de un mundo salvaje y hotil y ha acabado con un mundo totalmente humanizado y hostil para la propia naturaleza. Quiero ver qué ocurrió con nuestras mascotas en este contexto», concluye.