La dura vida en Caraque, el poblado chabolista de Batán: "Había gente chunga de cojones; iban a robar a los de Aluche porque eran más pijos y blanditos"
ResumenLa Colonia Lourdes, situada en el barrio de Batán y construida a mediados de los años 50 del siglo pasado, cuenta con una jugosa microhistoria que merece la pena conocer. Además de ser diseñada por el prestigioso arquitecto Javier Sáenz de Oíza, contiene el que fuera conocido como Bar del Chepa (formalmente Bar Batán), donde se reunían los macarras del barrio allá por los años 70 y 80. Batán y Sur Batán están seccionados por la Carretera de Extremadura, que lleva a Alcorcón, Móstoles y otras poblaciones del sur de Madrid. Cerca de ese lugar hubo un campamento o pequeño poblado de gitanos, llamado El Caraque, que contaba con unas 80 o 90 chabolas.
La Colonia Lourdes, situada en el barrio de Batán y construida a mediados de los años 50 del siglo pasado, cuenta con una jugosa microhistoria que merece la pena conocer. Además de ser diseñada por el prestigioso arquitecto Javier Sáenz de Oíza, contiene el que fuera conocido como Bar del Chepa (formalmente Bar Batán), donde se reunían los macarras del barrio allá por los años 70 y 80. Batán y Sur Batán están seccionados por la Carretera de Extremadura, que lleva a Alcorcón, Móstoles y otras poblaciones del sur de Madrid. Cerca de ese lugar hubo un campamento o pequeño poblado de gitanos, llamado El Caraque, que contaba con unas 80 o 90 chabolas. Curiosamente, este barrio contenía un búnker de la guerra civil que llegó a ser habitado por el patriarca del lugar. Algunos de los habitantes del Caraque se acercaban a Batán a robar, pero, como me comenta P., vecino del barrio: "En Batán también había malos, así que era jodido venir a robar aquí". El Bar Batán es regentado, aún a día de hoy por Manolo, un hombre con algo de chepa, por lo que su local fue bautizado por los chavales del barrio como Bar del Chepa. Era un mote que, como cabría esperar, sentaba un poco mal al referido individuo. "Todavía está vivo", comenta P.. "Y, además, tiene muy mala leche". Para P. la gente del barrio que hoy tiene unos 70 años eran "los mayores". Entre estos estaba la gente de la Banda del Moreno, cuyo líder era un tal Javi Moreno. Algunos de sus integrantes eran Eusebio, el Luigi, el Quito, el Rodol. "Todos eran chungos de cojones", recuerda P.. Otros miembros eran el Carletes, el Fiti, Miguel Vidal, el Rasilla. "Aquí tener una chupa o un peluco era tontería porque te la quitaban. Mucha gente del barrio no pasaba frente al bar del Chepa, preferían tomar otro camino para no encontrarse con su clientela macarra. El dueño del bar, por otra parte, tuvo que ponerse duro, puesto que, como observa P.: "Ahí o te hacías respetar o te comían. El Chepa era un tipo duro. Cuando entraban los malos en el bar, ahí no respiraba ni dios". Javi Moreno, el líder de la banda mencionada, acabó por matar a dos tipos que fueron a su casa a cobrar una deuda. Tras cometer el referido delito, se fue a Legión, donde estuvo durante un periodo de tres años. A pesar de sus experiencias, Javi venía de una familia normal de clase obrera. De hecho era un tipo con cultura, aunque volvió de la Legión muy tocado. De hecho, tuvo una pelea con cinco o seis taxistas, por lo que acabó en el hospital para recibir tratamiento. Tras eso, se mudó a la casa que su familia tenía en su pueblo, donde murió. Cuando pregunto a P. la causa de su fallecimiento, me responde: "Murió de todo un poco... Tenía afectada la cabeza, mal el riego, etc". Chabolas de Caraque, en los años 60.EM Algo positivo es que la Colonia Lourdes cuenta con mucho espacio verde, además la Casa de Campo está en las inmediaciones. P. resalta que, para los chavales de la zona: "¡La Casa de Campo era nuestro jardín!". La Casa de Campo para estos chavales era conocida como el Campiri. En los años 70 y 80 los de Campamento, los de Lucero, los de Caño Roto, etc, bajaban a pegarse con los de Batán, un fenómeno típico de aquellos años. "Había unas peleas aquí de cojones", recuerda P. Por otro lado: "A los de Aluche los llamábamos los pijos, porque tenían más poder adquisitivo. Mucha gente iba a robar a Aluche porque sus vecinos eran más blanditos". A su vez, en el Paseo de Extremadura, en la calle Caramuel, etc, "también había macarras". Algunos de los bares de Batán donde había movimiento eran el Bar Doncel y la Bodega Álvaro. Al lado de la casa de P., en la propia colonia, pasaba la autopista por lo que en su casa se oía siempre mucho ruido del tráfico colindante, por no hablar del humo que contaminaba el ambiente. En términos de ruido, según P., "esto era un infierno absoluto. Eso sí, me acostumbré de tal modo a ese traqueteo que, cuando nos mudamos, ¡no podía dormir porque no oía ruido!". En la Colonia estaba el Colegio Lourdes, que contaba con párvulos y primaria y, además, también contaba con el instituto Lourdes. La casa familiar de P. tenía unos 50 metros cuadrados y dos habitaciones, donde vivían seis personas. Las ventanas tenían rejas puesto que, en palabras de P.: "Los chorizos se metían a robar". A día de hoy sigue siendo un bonito barrio obrero donde viven, no solo españoles, sino de muchos otros países, entre los que destacan vecinos latinoamericanos. Iñaki DomínguezEs autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aquí], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí] y Macarras ibéricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí]. Macarras ibéricos, editado por Akal, Macarras interseculares (cómic) [puedes comprar el libro aquí]