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El 'efecto Vivas', el héroe sobrevenido de la crisis en Ceuta

Resumen

Es el día de Ceuta y por la calle Real, entre árboles con naranjas verdes y amargas como el futuro de esta tierra, caminan niños con bandera de España, gentes con la camiseta del equipo de fútbol de Ceuta, mujeres con pañuelo y vestidos ... blancos y negros, como del color de la enseña. Los informes de la Policía que advertían del riesgo extremo de invasión a nado, que van de boca en boca con el hartazgo, la desesperación y las leyendas hercúleas y atlantes de la ciudad mitológica de los héroes legendarios a los que se ha sumado el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas. En estos dos palmos bellísimos de tierra en los que se juega enterita la política nacional de España que se juega en cada esquina.

Es el día de Ceuta y por la calle Real, entre árboles con naranjas verdes y amargas como el futuro de esta tierra, caminan niños con bandera de España, gentes con la camiseta del equipo de fútbol de Ceuta, mujeres con pañuelo y vestidos ... blancos y negros, como del color de la enseña. Los informes de la Policía que advertían del riesgo extremo de invasión a nado, que van de boca en boca con el hartazgo, la desesperación y las leyendas hercúleas y atlantes de la ciudad mitológica de los héroes legendarios a los que se ha sumado el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas. En estos dos palmos bellísimos de tierra en los que se juega enterita la política nacional de España que se juega en cada esquina. De pronto, frente al teatro que llaman del Revellín se forma un pequeño alboroto de cámaras y de micrófonos y de una furgoneta más tintada que la del equipo A. Entre gritos de «traidores» salen Ángel Víctor Torres, ministro, la portavoz y ministra Elma Saiz y el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. La Policía los empuja, saca la porra y entran en el recinto en un tumulto apretujado y particular, de golpes y empujones, fugaz y enmarañado como el encierro de Pamplona cuando entra en la Estafeta. Después se sientan en la primera fila y alrededor de ellos se crea un espacio vacío como de vergüenza. Por ahí viene Juan Vivas, 'farmeando aura', besando en la frente a los niños que toma en brazos como un pequeño San Antonio, sin policías, aclamado por la gente de la calle: «¡Presidente¡ ¡Presidente!». Va con Alberto Núñez-Feijoo, pero lo aclaman a él y se parten la camisa simbólica cuando en el escenario Vivas cita aquel poema de López Anglada en el que Ceuta es «una niña dormida en brazos del mar y acunada por la espuma de las olas». «Él es Ceuta. No necesita policías, el pueblo de Ceuta lo defiende», dicen varios ciudadanos, que lo aclaman durante la manifestación en defensa de la españolidad de la Ciudad Autónoma. Matías NietoAl bajarse del escenario no se vuelve vulgar como en aquella canción de Los Secretos, sino que recibe abrazos de ciudadanos civiles, de militares, de policías, y de todo el que pasa por allí. «No te lo puedo decir delante del delegado de Gobierno, pero estamos todos contigo y te mandamos mucho ánimo», le dice un alto mando policial mientras le agarra de los hombros como para que le escuche con atención y no se olvide de lo que le está diciendo. Afuera, espera entre muchos otros Guadalupe, que lo sigue con una bandera de la ciudad en la mano, que se indigna y llora y después se vuelve a indignar y vuelve a llorar, y grita para quien quiera escucharla que «don Juan Vivas no necesita escolta ni policía como los ministros, porque lo protege el pueblo de Ceuta». «Él es Ceuta y el único que nos representa». El presidente de la ciudad autónoma se ha convertido en su ciudad, y sus ciudadanos en su presidente en una aleación casi más fuerte que el acero para los barcos, tan improbable en este mundo de políticos denostados y arrastrados por el barro. Esta es la historia del Hércules pequeño, del viejo y menudo héroe, el tipo que te recuerda a tu padre, el increíble hombre-caballa. Bienvenidos al 'efecto Vivas'.Espabilado y de pelo largo, cercano a la izquierdaTodo empieza en 1953. Vivas nace en una familia de clase media de Ceuta, hijo de un funcionario del Ayuntamiento. Como todos los chicos del centro —se cría en la calle Jáudenes, que llaman calle Larga—, estudia en los Agustinos y ya destaca por sus buenas notas y su inteligencia. «Serrano, Torrado y Vivas, los mejores son los últimos de la lista», se dice entonces en el colegio, según recuerdan sus compañeros de clase. Es un tipo espabilado, leído, que se deja los pelos largos en los 70 y le crecen ideales de izquierda. Estudió en Málaga, donde sigue veraneando con su familia, y empezó una carrera en la que asciende con puestos de cada vez más responsabilidad en la Administración. Al poder llegó de carambola. En 1999, con 46 años, concurre en las listas del Partido Popular de número seis. En aquellas elecciones gobernó el GIL con el apoyo de una diputada díscola del PSOE que se pasó al Grupo Mixto. Un año después surgió una moción de censura y decidieron que la persona idónea para asumir la Presidencia era Juan Vivas. Corría el año 2001.Llegó a la política de carambola, ocupando el número 6 de la lista popular en la ciudad a sus 46 añosVeinticinco años después sigue en el poder y el reportero no consigue encontrar un político que hable mal de él entre sus adversarios. Lo más parecido a una crítica es la respuesta de Fátima Hamed, vicepresidenta de la Asamblea y jefa del partido Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, que responde a la pregunta sobre el presidente con elípticas evasivas. No es el momento de ponerlo mal. En las esferas del poder ceutí se sabe que todos se llevan bien con él y que los que se le enfrentan salen perdiendo. «Es una persona que siempre ha dado la cara por Ceuta, lo está demostrando también ahora mismo, que está anteponiendo los principios de Ceuta sin mirar temas partidistas y anteponiendo lo que queremos todos los ceutíes, que es nuestro bienestar y luchar por nuestros derechos. Y considero también que ha sido una persona que ha luchado muchísimo por Ceuta, ha conseguido muchas cosas. Como persona le tengo aprecio», admite el socialista Melchor León, que se puso del lado de Vivas en contra del Gobierno de Sánchez. «Juan Vivas es una persona que siempre ha tenido un talante absolutamente conciliador, un hombre cercano », admite Guillermo Martínez, secretario general del PP de Ceuta. «Juan, además, aparte de ser alguien con la cabeza muy bien amueblada, es un estratega». El plan era confiar en el Gobierno, y en eso se equivocó y pecó de cierta ingenuidad, según fuentes del partido. Después fue subiendo la tensión gradualmente hasta que en el Boletín Oficial del Estado (BOE) se publicó que el mando único ocuparía los polideportivos de la ciudad y se plantó o, como dicen a la izquierda de la izquierda, puso el cuerpo: «A mí me van a tener que sacar de los polideportivos, a mí y a los que vengan conmigo». Había nacido un héroe.'Rally around the flag'«Las claves de su liderazgo son no eludir ninguna responsabilidad, dar la cara y buscar la unidad de la sociedad ceutí, que es multicultural. Esto último se entiende mal desde Madrid», apunta Narciso Michavila, presidente de GAD3. Fuentes cercanas al presidente confiesan que Vivas no ha hecho ninguna encuesta sobre su popularidad, pero sí que prepara un trabajo de investigación sobre cómo la avalancha de inmigrantes ha afectado a las fibras más profundas de la sociedad que gobierna. Su gran preocupación es la fractura entre los dos principales grupos sociales del territorio: occidentales y musulmanes. La principal preocupación de Vivas es evitar una ruptura entre los grupos sociales de Ceuta. Matías NietoEn el último mes, Ceuta podría haber saltado por los aires media docena de veces, pero no llegó la sangre al río, quizás por la naturaleza de sus gentes, y también por el liderazgo del hombre tranquilo que mantiene la calma entre el griterío. Que la ruptura no se produzca es su obsesión desde que comenzó la crisis, y la gente lo acompaña al margen de la admiración que suscitan sus noches sin dormir, sus salidas del Ayuntamiento, de madrugada, el hecho de que aún no haya conocido a su nieto porque no quiere abandonar Ceuta, y las agendas interminables de un hombre mayor que pasó recientemente un cáncer y que sufre dolencias cardiacas. «Lo queremos porque está al pie del cañón y se pone el primero para luchar por nosotros», dice Antonio, nombre ficticio de un militar ceutí que pasea por la plaza de África, corazón emocional de la ciudad. Michavila encuentra alrededor del apoyo al político ceutí el efecto 'rally around the flag', de apoyo al líder que asume su responsabilidad en situaciones de crisis.El catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga y escritor Manuel Arias Maldonado advierte en Vivas un héroe, pero no ese Superman que representaban en la pancarta de la manifestación masiva del pasado miércoles 2 de septiembre en Ceuta. Aquí se presenta un señor de apariencia sencilla, que tiene un trasfondo realmente sencillo y «no se aprecia una incoherencia entre su apariencia y su realidad». «Vivas es un personaje 'fordiano'. En las películas de John Ford siempre hay personajes de mediana edad que son parte de la comunidad, pero que a la vez suelen tener una mezcla de sabiduría y principios morales muy rectos». Cuando hay una amenaza a la comunidad o cuando esta se enfrenta a situaciones excepcionales, ellos son vistos como una referencia y son capaces de responder de una manera calmada, sin aspavientos, «sin recurrir a la política de hoy, a excesos comunicativos, ni a un lenguaje que sea antiético con este personaje», concluye.