Quién está detrás del Sindicato de Inquilinas: una ex actriz de series infantiles y una activista del 15M son las portavoces de 4.000 afiliados solo en Madrid
ResumenAl grito de Llaves arriba, esto es un atraco se inició el sábado pasado la manifestación por la vivienda que ha terminado derivando en la acampada en la Puerta del Sol. Como respuesta al desahucio de Maricarmen -una vecina del Retiro de 87 años expulsada de su casa tras décadas- no es la primera movilización organizada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, pero sí la que ha vuelto a poner la crisis del alquiler en el centro del debate público. Si ha estado siguiendo el conflicto, seguro que ya le suenan los nombres de Valeria Racu y Alicia del Río, dos de las caras más reconocibles de la organización madrileña -que nació en mayo de 2017- ante los medios de comunicación. A pesar de que el sindicato insiste en que su representación es amplia y colectiva, ambas han asumido la portavocía mediática en este caso.
Al grito de Llaves arriba, esto es un atraco se inició el sábado pasado la manifestación por la vivienda que ha terminado derivando en la acampada en la Puerta del Sol. Como respuesta al desahucio de Maricarmen -una vecina del Retiro de 87 años expulsada de su casa tras décadas- no es la primera movilización organizada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, pero sí la que ha vuelto a poner la crisis del alquiler en el centro del debate público. Si ha estado siguiendo el conflicto, seguro que ya le suenan los nombres de Valeria Racu y Alicia del Río, dos de las caras más reconocibles de la organización madrileña -que nació en mayo de 2017- ante los medios de comunicación. A pesar de que el sindicato insiste en que su representación es amplia y colectiva, ambas han asumido la portavocía mediática en este caso. Valeria Racu, de origen moldavo y criada en Madrid, tuvo una etapa juvenil como actriz en series de televisión. Tras cursar el Bachillerato en Costa Rica becada por la Fundación laCaixa, se graduó en Antropología Social en la Universidad de Londres, donde dio sus primeros pasos sindicales como copresidenta del sindicato estudiantil. De regreso a España, cursó un máster en Análisis de Datos en la Universidad Complutense y desde 2022 asumió la portavocía del Sindicato de Inquilinas. Por su parte, Alicia del Río cuenta con un equipaje activista vinculado a los movimientos sociales desde el 15M. Trabajó cuatro años como orientadora de secundaria en la educación pública madrileña y fue portavoz de Menos Lectivas, la asamblea de profesorado nacida en 2023 para exigir mejoras laborales en las aulas, antes de volcarse en la portavocía del sindicato tras vivenciar el impacto directo de los desahucios en el alumnado. «Gracias a esta acampada, gracias a esta fuerza que hemos demostrado donde antes no había nada y estaba todo en un cajón ahora hay un Real Decreto que tiene medidas que efectivamente vienen a mejorar las vidas inquilinas. Sin embargo, no vamos a consentir que se nos den migajas ni medidas vacías», decía este lunes en atención a los medios. El Sindicato de Inquilinas exige "contratos indefinidos" de alquiler en el decreto de vivienda que estudia el GobiernoEL MUNDO Aunque es una organización inscrita bajo el concepto de «asociación», rompe con el esquema que usualmente se espera de estos grupos. Se estructura de forma horizontal, es decir, sin un órgano ejecutivo y la toma de decisiones mediante tres instancias decisorias: la Asamblea de Afiliadas de carácter anual, las Plenarias bimestrales y el Grupo de Coordinación. Mientras tanto, el trabajo cotidiano de la organización se cumple a través de secciones sindicales divididas por territorio y por gran propiedad. Por ejemplo, Fernando de los Santos, coordina la asamblea del Nodo Latina. Desde 2023 es parte del sindicato y es otra de las caras que ha dejado este caso. Participa en la Comisión de Organización y Extensión, donde tratan los temas de democracia interna de la organización, los itinerarios de formación y participación, las alianzas y confluencia de luchas con otros colectivos y la extensión estatal de los sindicatos de inquilinas. También es uno de los coordinadores de la Clínica Jurídica de Derecho a la Vivienda en la Universidad Autónoma de Madrid, en la que trabaja como profesor de Filosofía del Derecho. En 2020, hizo mención en una tesis doctoral a su abuelo Aurelio Menéndez, ministro de Educación y Ciencia en el primer Gobierno de Adolfo Suárez y primer marqués de Ibias. Pese a emplear el término «sindicato», su actividad no se enmarca en las relaciones laborales tradicionales. Sus miembros acuden a la organización para hacer frente a problemas como las subidas de la renta, las finalizaciones de contrato, los procesos de desahucio, el cobro de gastos indebidos o las negociaciones con grandes tenedores. Para abordar estas situaciones, el colectivo combina el asesoramiento legal, la articulación de base en bloques y barrios, la negociación colectiva, la vía judicial y la movilización en las calles. Ya en octubre de 2024 y bajo el lema La vivienda para quien la habita, el sindicato había salido a las calles de Madrid porque «la vivienda no podrá ser algo garantizado para todo el mundo mientras siga siendo un negocio». En ese entonces, cerraron el año con alrededor de 3.000 afiliados. Hoy y según las cifras que se muestran en la página web, cuenta con más de 4.000 en la Comunidad de Madrid. Y es que esto es la base económica con la que se sostiene, ya que representa el 87% de su presupuesto total. Con el fin de garantizar su plena independencia financiera y no depender de fondos externos, el Sindicato eliminó en octubre de 2021 la opción de afiliación gratuita. Actualmente, la cuota ordinaria es de 100 euros al año o 10 euros mensuales, aunque existen modalidades de aportación diferentes. Primeras palabras de Maricarmen, muy débil, desde el hospital: "No he podido defender mi casa, pero sí he luchado"@InquilinatoMad El resto del presupuesto se divide entre donaciones puntuales de particulares o colectivos que apoyan sus campañas (alrededor de un 2,2%) y colaboraciones pagadas en las que participan impartiendo charlas o talleres (un 10,8%). Asimismo, la organización destina obligatoriamente el 10% de sus ingresos anuales a una caja de resistencia destinada a afrontar multas, costes de litigios judiciales estratégicos y materiales de agitación y protesta. Sus miembros aseguran no recibir subvenciones de Administraciones Públicas ni aportaciones de partidos políticos. Además de esta y la de 2024, la organización también estuvo detrás de las protestas frente a la feria inmobiliaria SIMA bajo el lema #LaFeriaDeLaVergüenza, la convocatoria de la primera manifestación a nivel estatal por el derecho a la vivienda el 5 de abril de 2025, y el lanzamiento de la primera huelga estatal de alquileres contra empresas como Alquiler Seguro. A ello se unen grandes convocatorias en la calle, como la manifestación del 24 de mayo de 2026 bajo la consigna La vivienda nos cuesta la vida. Otro de los más destacados es la negociación entablada con el fondo Blackstone en defensa de decenas de familias residentes en viviendas vinculadas a sociedades del grupo. Según sostiene el propio sindicato, aquella campaña de presión colectiva se zanjó con la firma de más de 80 nuevos contratos.