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El Mundo ·

La guerra de los drones suicidas 'low cost': el LUCAS de Trump y el FP-1 ucraniano contra el Shahed iraní

Resumen

Hay otra guerra detrás de la(s) guerra(s). Cuando Pete Hegseth, secretario de Defensa de EEUU, presentó una nueva generación de drones para su ejército, sabía que su país entraba en una nueva era en su forma de afrontar las futuras batallas. El tatuado halcón de Trump miraba de reojo al LUCAS. «Los drones son la mayor innovación en el campo de batalla en una generación, responsables de la mayoría de las bajas de este año en Ucrania.

Hay otra guerra detrás de la(s) guerra(s). Cuando Pete Hegseth, secretario de Defensa de EEUU, presentó una nueva generación de drones para su ejército, sabía que su país entraba en una nueva era en su forma de afrontar las futuras batallas. El tatuado halcón de Trump miraba de reojo al LUCAS. «Los drones son la mayor innovación en el campo de batalla en una generación, responsables de la mayoría de las bajas de este año en Ucrania. Nuestros adversarios producen colectivamente millones de drones baratos cada año», soltó. No negaba sus enormes carencias. EEUU tenía los Patriots, efectivos mas carísimos, pero no contaba con ninguna respuesta para los Shahed iraníes. Decidieron así hacer un ejercicio de ingeniería inversa. Sí. Copiar a sus rivales para vencerles. Así nació el LUCAS, siglas de Low-cost Uncrewed Combat Attack System (que se puede traducir como sistema de ataque de combate no tripulado de bajo coste). Lo ha desarrollado una empresa de Arizona llamada SpektreWorks. «El 3 de diciembre, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció la creación de un nuevo grupo de trabajo para el primer escuadrón de drones de ataque unidireccional del ejército estadounidense», se informaba públicamente. Meses después del anuncio de Hegseth se había creado la Fuerza de Operaciones Scorpion Strike, con los LUCAS como vértice. PRUEBA DE FUEGO Apenas unos días más tarde, el 16 de diciembre de 2025, el Ejército de Estados Unidos había lanzado ya un LUCAS con éxito desde el buque de combate Santa Bárbara. Lo hizo en el Golfo Pérsico. Sin embargo, su primera prueba de fuego, nunca mejor dicho y hasta ahora no confirmada por el Pentágono, habría sido en la operación para capturar al sátrapa Nicolás Maduro. Hay vídeos de un aparato similar al LUCAS entrando y abriendo cual mantequilla las paupérrimas defensas aéreas venezolanas. El zumbido, para los expertos en estos aparatos, era inconfundible: sonaban como los Shahed iraníes mas no lo eran. El 3 de enero de 2026, en Caracas, se habrían usado para proteger a los helicópteros de la operación Resolución Absoluta. ¿Sólo especulaciones?Por ahora. El inicio oficial de la era Lucas, sería semanas más tarde. Cabe añadir que, si un Patriot cuesta unos 3 millones de euros, el LUCAS apenas 3o.000, rivalizando al fin con los 20.000 que se estima cuesta a Irán fabricar el Shahed... Acudimos al experto Ermengol Casanovas, de Sitep, uno de los proveedores de drones del Ministerio de Defensa español, para hablar de esta contienda de drones kamikazes low cost. Comienza su análisis, primero, sobre la variante iraní, la que ha cambiado la industria desde su aparición en la guerra de Rusia contra Ucrania. Putin, efectivamente, ha utilizado tecnología iraní para atacar a los de Zelenski... «Hay varios modelos de dron Shahed, pero son, en general, ligeras variaciones sobre una misma base. Es un dron con un equipamiento tecnológico de bajas prestaciones que no le permite ser corregido su vuelo en cuanto ya se ha lanzado; esta es la razón por la cual su fabricación debe ser mantenida a un coste muy bajo, ya que se utiliza en modo "enjambre" fuertemente masivo, para garantizar que alguno de ellos no es abatido y llega al objetivo. Cuando impacta contra el objetivo, entra en acción de fuego su carga explosiva que, en función de la naturaleza de dicho objetivo, puede ser más o menos devastadora», explica el responsable de la creación del superdron español tipo helicóptero H004. EFECTO DOBLE Su uso despiadado sobre ciudades ucranianas y el precio de producción del Shahed mostraron al mundo su capacidad de ataque. Con cargas de entre 30 y 50 kilogramos han causado estragos. Son baratos de lanzar y caros de contrarrestar. «El quid de la cuestión es, hoy por hoy, que los medios utilizados en su intercepción son exponencialmente mayores en coste, con lo cual resulta rentable su modo de uso estadístico: desgastando el arsenal defensivo de forma muy significativa, por lo que su efecto es doble. Por un lado, la destrucción causada por la propia explosión del artefacto en sí mismo, y en segundo lugar por el coste diferencial entre el coste defensivo, relativamente efectivo, y el coste ofensivo del enjambre enviado. Dadas estas circunstancias, su efectividad es bastante elevada». —¿Hay innovación tecnológica en los Shahed? —En cuanto a la tecnología empleada en general en este dron, en ningún caso es puntera o innovadora, ni la propulsión (motor de dos tiempos que está en el mercado desde hace mucho tiempo) ni el sistema de geolocalización (muy poco efectivo en condiciones de GPS o GNSS denegados) y guiado lo son. Quizá lo más señalado sea el empleo de papel endurecido con formaldehído en las superficies del dron, que, si bien es una novedad en el campo militar, es un sistema que ya usó una empresa italiana de fabricación de aeromodelos en el siglo pasado. Producir el LUCAS cuesta unos 30.000 euros por unidad. Nacido de la ingeniería inversa sobre los drones iraníes, con un coste ínfimo frente a los misiles tradicionales, redefine la guerra moderna: ya no gana quien dispara mejor, sino quien lanza más. En la imagen, un 'batallón' en la pista de una base del Comando Central de EEUU.US ARMY Lo relevante resultaba su coste. Y, al poder clonarlo, Irán perdió una buena parte de su ventaja operativa. Por eso, su uso en la operación en la guerra contra Irán ha sido más que simbólica. Cuando el 28 de febrero, EEUU comenzó la Operación Furia Épica, el LUCAS entró en combate. Ese día murió el ayatolá Jamenei, bajo un bombardeo que acabó con la cúpula iraní. El almirante Brad Cooper, al mando del Comando Central de EEUU, salió en rueda de prensa a presumir de su uso. Como un puñal sonaba que además reafirmara que estaba basada en el Shahed y que se había acabado con una de las principales ventajas operativas de las fuerzas iraníes. MODERNIZACIÓN EN LA PROPULSIÓN Después de ese ataque, apenas se le ha visto. Ermengol recalca su importancia operacional y su origen... «A la réplica norteamericana también se le conoce como FLM-136. Este dron ha sido producido por EEUU mediante ingeniería inversa a partir de Shahed sin explosionar y restos de estos». Puntualiza que «su rediseño implica una gran modernización en la propulsión». Eso a pesar de que mientras uno llega a una distancia de 2.500 kilómetros, su clon no ha sido visto volar a más de un millar. Sin embargo, lo supera en precisión y versatilidad. «En esencia, el LUCAS es más veloz y su modo de vuelo es diferente, ya que este cambia por proximidad al objetivo, pasando de un vuelo nivelado a uno en picado a gran velocidad. A su vez, las cargas explosivas que puede aerotransportar son las más avanzadas que en su rango de peso se producen, llegando a causar, de modo selectivo, una devastación significativa». Por ende, los de Trump han ido más allá que una copia. «Supera al iraní en algo muy importante: su capacidad de geolocalización y guiado y en la inteligencia de reconocimiento de objetivos». —¿Cuál es la razón? —Aunque utilicen la misma tecnología de base en geolocalización y guiado, el LUCAS emplea las últimas versiones de estos sistemas, que se caracterizan por su salto de constelación satelital y sus dispositivos inerciales... Y, finalmente, el hecho más importante es el uso del sistema satelital Starlink —de Elon Musk— para posicionarse en vuelo con una muy buena precisión y, por tanto, ser guiado con mucha más efectividad, cosa esta que está vetada a los drones iraníes. ALIANZA IRÁN-RUSIA Para compensar esta diferencia, los nuevos Shahed han tomado prestada tecnología de su aliado Rusia. Lo ha comprobado la inteligencia británica al analizar el dron que se usó para atacar la base de Akrotiri, en Chipre. Se descubrió que su sistema de navegación es el Kometa-B de las huestes de Putin. Una alianza bipolar: Rusia-Irán... Así, el papel de Ucrania es también elemento fundamental para contrarrestarles. No solo por su conocimiento sobre el terreno. Aparece un tercer nombre en juego, del que quiere aprender Occidente, especialmente Europa: el FP-1, una suerte de misil barato. US ARMY Con un coste aproximado de 47.000 euros —y bajando—, es capaz de producir más de 3.000 al mes. Es preciso y con una carga explosiva superior a los de EEUU e Irán. Fabricado por Fire Point, está camino de ir un paso más allá. Se ha filtrado que han conseguido una función de intercepción con tecnología de inteligencia artificial. Es decir, no es ya solo un dron suicida. Puede actuar como escudo barato. Con las fábricas iraníes en mínimos, el papel de Rusia en la producción de los Shahed será trascendental. Por lo pronto, ya se sabe que la producción masiva de los LUCAS está en marcha. Zelenski ha declarado de interés nacional a su FP-1. Casanovas concluye: «En breve, si la guerra sigue su curso actual, podremos asistir a la contienda entre drones kamikaze».