Las elecciones que amenazan con abrir a Putin las puertas de la política exterior alemana
ResumenEn la oficina de campaña de Hans-Thomas Tillschneider , en Querfurt, sobre su mesa de trabajo, luce una taza negra con una estrella roja bajo la que está escrito «Ejército ruso». Asegura que no recuerda quién se la regaló. occidentales, este detalle sería impensable. Pero en el territorio de la antigua RDA, la Alemania comunista, donde hasta hace 30 años se aprendía ruso como lengua franca en el colegio y se promovía la imagen del inquilino del Kremlin como padre protector, es solo uno de tantos.«Nuestros enemigos no están en Moscú, sino en Magdeburgo, en Berlín, en Bruselas», dice Tillschneider, que ocupa el número tres de la lista electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y ha redactado gran parte de las 246 páginas de programa de esta formación antieuropea y prorrusa para un territorio con dos millones y medio de habitantes.
En la oficina de campaña de Hans-Thomas Tillschneider , en Querfurt, sobre su mesa de trabajo, luce una taza negra con una estrella roja bajo la que está escrito «Ejército ruso». Asegura que no recuerda quién se la regaló. En cualquiera de los 'Bundesländer' ... occidentales, este detalle sería impensable. Pero en el territorio de la antigua RDA, la Alemania comunista, donde hasta hace 30 años se aprendía ruso como lengua franca en el colegio y se promovía la imagen del inquilino del Kremlin como padre protector, es solo uno de tantos.«Nuestros enemigos no están en Moscú, sino en Magdeburgo, en Berlín, en Bruselas», dice Tillschneider, que ocupa el número tres de la lista electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y ha redactado gran parte de las 246 páginas de programa de esta formación antieuropea y prorrusa para un territorio con dos millones y medio de habitantes. Las encuestas avanzan que superará el 40% de los votos este domingo.El programa promete retirar el asilo a los ucranianos como refugiados de guerra, forzar en el 'Bundesrat' el fin a las sanciones europeas a Rusia, reanudar el suministro de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream, mantener las clases de ruso en los colegios y reactivar los intercambios estudiantiles con Rusia. Pero, sobre todo, 'normalizar' las relaciones con Rusia , socio natural de Alemania para su población oriental. Este planteamiento de la política exterior supone una brecha insalvable entre Este y Oeste y las inminentes victorias electorales de AfD amenazan con imponer un giro.«Diplomacia, ¡que hablen entre ellos!», respondía Ulrich Siegmund en un acto de campaña a la pregunta sobre qué medidas debería tomar el Gobierno alemán contra Rusia. «Debe preguntarse qué ha traído el rumbo de Occidente contra Moscú en los últimos años», sugería el candidato a presidente regional de AfD, «¿Qué se ha conseguido con eso? ¿Qué impacto ha tenido en el curso de la guerra? ¿Cuántas vidas se han salvado?... Ni una sola».El programa de AfD promete reanudar el suministro de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream, mantener las clases de ruso en los colegios y reactivar los intercambios estudiantiles con RusiaUlrich presenta a AfD como la opción del «no a la guerra» y acusa reiteradamente a la coalición de Gobierno de Berlín, compuesta por los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz y los socialdemócratas del SPD, de «arrastrar a Alemania a una guerra extranjera». Ante los recientes ataques de guerra híbrida rusos en territorio alemán, como el ataque con drones cargados de explosivos al aeropuerto de Leipzig, Siegmund justifica que, «en una secuencia continua de hostilidad, mientras seguimos echando leña al fuego, es lógico que en algún momento haya algunas contrarreacciones«. «No hay que olvidar que millones de personas pierden la vida en ambos bandos», relativiza los ataques sufridos por Alemania.En los mítines de campaña de AfD, que suelen terminar entonando el himno de la RDA (resurgidos de las ruinas, mirando hacia el futuro), estos argumentos son muy aplaudidos, junto a las promesas de deportaciones masivas, la prohibición de los símbolos LGBT y la separación de niños alemanes y refugiados en los colegios. «Queremos un mundo en paz, en el que los trabajadores vivan tranquilos y con cada uno en su lugar, no esas complicaciones que llevan a la guerra y que van a tener como consecuencia que Rusia se enfade con nosotros», explica Kristina Riegler, profesora de infantil de 49 años, durante una barbacoa electoral con salchichas en Jerichow.«Los rusos nos trajeron la paz en 1945. Y no empezaron la guerra, la terminaron, lo cual muchos no entienden o no quieren entender. No puedo verlos como enemigos. Sería una ventaja para nosotros volver a tener relaciones estrechas con Rusia«, argumenta otro asistente, Ralf Kiesewetter, de 61 años, seguro de que «todos los ciudadanos ucranianos deberían estar agradecidos a los rusos por haber iniciado la guerra en 2022».Más apoyo del Estado en el pasadoEn todos estos argumentos se trasluce una nostalgia de la RDA difícil de entender desde los 'Länder' occidentales, que desde 1991 han transferido casi 1,9 billones de euros al territorio oriental para su equiparación económica y social. Muchos habitantes de Sajonia-Anhalt, sin embargo, aseguran que vivían mejor con los rusos. «Era una vida muy austera, pero nos llevábamos bien y recibíamos apoyo del Estado. Ahora estamos inundados de inmigrantes que son favorecidos por encima de los propios ciudadanos», dice Bernd Pfeffer, panadero jubilado de 68 años, «¿Puedo hablarle abiertamente? Los alemanes tenemos que luchar por todo, y los no alemanes se quedan con todo en sus manos sin dar golpe».«Era una vida muy austera, pero nos llevábamos bien y recibíamos apoyo del Estado. Ahora estamos inundados de inmigrantes que son favorecidos por encima de los propios ciudadanos» Bernd Pfeffer Panadero de 68 añosSustentado por este sustrato sociológico, el partido de extrema derecha populista AfD parece estar a punto de abrirle al Kremlin las puertas de Alemania. Si gana las elecciones y logra formar Gobierno, sus representantes podrían viajar a Moscú en misión oficial, su ministro regional del Interior tendría acceso a información altamente sensible de la Oficina para la Protección de la Constitución, la agencia de inteligencia interior alemana, con datos sobre capacidades militares, fuerzas de seguridad y protocolos de defensa. Vladímir Putin tendría así el acceso a la política interna alemana con el que sueña desde que era agente del KGB destinado en Dresde, en su juventud.Estos contactos, en todo caso, ya se vienen produciendo. Varios líderes de AfD, especialmente en Sajonia-Anhalt, han mantenido reuniones con figuras destacadas del Kremlin en viajes a Rusia y eventos organizados por instituciones rusas. Hans‑Thomas Tillschneider, por ejemplo, es invitado habitual en las fiestas de cumpleaños de Vladímir Putin en la embajada rusa en Berlín.