Koldo García protege a Ábalos: «Trabajaba mucho, se conformaba con poco»
ResumenEl asesor del exministro de Transportes, Koldo García -que se sienta en el banquillo de los acusados del juicio del caso Mascarillas, enfrentándose a 19 años y medio de prisión- ha protegido a José Luis Ábalos y le ha desvinculado de cualquier relación con actividades ... delictivas.Ante el tribunal, y a preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, quien fuera el hombre de confianza del político valenciano se ha echado a las espaldas la responsabilidad de buscar el alquiler del piso de la Plaza de España de Madrid para la expareja extramatrimonial del político, Jésica Rodríguez, así como de la casa vacacional de La Alcaidesa (Cádiz) que supuestamente costearon el comisionista Víctor de Aldama (con la ayuda de un socio suyo) y el empresario del sector de los Hidrocarburos, Claudio Rivas.En cuanto a la elección de Soluciones de Gestión -la compañía a la que representaba De Aldama- para que proporcionase mascarillas al Ministerio de Transportes durante la pandemia, también ha alejado a Ábalos de cualquier responsabilidad en la negociación y en la contratación: «Lo que vi es al señor ministro intentando solucionar problemas. Él me dijo a mí: 'que llegue el material sanitario', ha explicado el acusado, asegurando que al también exsecretario de Organización del PSOE lo único que le importaba era asegurar que España contase con material sanitario. Koldo García ha descrito a Ábalos como una persona «que trabajaba mucho» y a quien no le gustaban los lujos ni los caprichos.
El asesor del exministro de Transportes, Koldo García -que se sienta en el banquillo de los acusados del juicio del caso Mascarillas, enfrentándose a 19 años y medio de prisión- ha protegido a José Luis Ábalos y le ha desvinculado de cualquier relación con actividades ... delictivas.Ante el tribunal, y a preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, quien fuera el hombre de confianza del político valenciano se ha echado a las espaldas la responsabilidad de buscar el alquiler del piso de la Plaza de España de Madrid para la expareja extramatrimonial del político, Jésica Rodríguez, así como de la casa vacacional de La Alcaidesa (Cádiz) que supuestamente costearon el comisionista Víctor de Aldama (con la ayuda de un socio suyo) y el empresario del sector de los Hidrocarburos, Claudio Rivas.En cuanto a la elección de Soluciones de Gestión -la compañía a la que representaba De Aldama- para que proporcionase mascarillas al Ministerio de Transportes durante la pandemia, también ha alejado a Ábalos de cualquier responsabilidad en la negociación y en la contratación: «Lo que vi es al señor ministro intentando solucionar problemas. Él me dijo a mí: 'que llegue el material sanitario', ha explicado el acusado, asegurando que al también exsecretario de Organización del PSOE lo único que le importaba era asegurar que España contase con material sanitario. Koldo García ha descrito a Ábalos como una persona «que trabajaba mucho» y a quien no le gustaban los lujos ni los caprichos. «Se conformaba con muy poco, con un huevo frito, como se dice en España», ha llegado a decir. Así como ha dejado claro que «siempre estaré agradecido a Ábalos».Koldo García ha reconocido que se ocupó de gastos personales del ministro, pero ha defendido que fueron con cargo a sus cuentas o a su bolsillo y que, algunos fueron devueltos por el político y otros, ha dejado caer que no. En cuanto a Víctor de Aldama, con quien ha reconocido que tenía una relación estrecha, «hablábamos de todo, prácticamente todos los días», ha reconocido que pudo pedir «pases» para él, igual que para otras personas, para que entrara al Ministerio de Transportes sin ser sometido a todos los controles de seguridad. Durante el juicio, distintos testigos han presentado al comisionista como alguien asiduo al Ministerio, que solía estar incluso en el despacho del ministro. Ese hecho llamó la atención, por ejemplo, de la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera.El exasesor del ministro ha justificado que si tuvo ingresos mensuales de 10.000 euros -los investigadores consideran que fue uno de los sobornos acordados entre Aldama y él- fue porque distintas empresas le pagaron por consultoría en Latinoamérica. Ha reconocido que el empresario pagó un tratamiento de fertilidad para su mujer de algo más de 6.000 euros, pero ha asegurado que fue porque acudieron juntos a la clínica y él llevaba una tarjeta con saldo insuficiente, por lo que Aldama pagó y él se lo delvió en partes posteriormente.