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El posparto invisible: cuando la maternidad transforma el cuerpo y la salud emocional

Resumen

La maternidad sigue asociándose socialmente a una etapa de plenitud , pero distintos especialistas advierten de que el periodo posterior al parto es también un momento de profundos cambios físicos , emocionales y de identidad que no siempre se visibilizan. la salud íntima y el impacto corporal tras el embarazo, coinciden en señalar que muchas mujeres atraviesan un proceso complejo de adaptación en el que intervienen factores hormonales, físicos y psicológicos que afectan tanto a su bienestar como a su percepción personal.El denominado « año silencioso » tras el nacimiento de un hijo describe, según un estudio internacional sobre mujeres en posparto, una etapa en la que la atención se centra casi exclusivamente en el bebé mientras la madre experimenta una reconstrucción física y emocional. En este contexto, cerca de una de cada cuatro mujeres afirma sentirse antes madre que mujer, una proporción que en España se eleva hasta el 27,9%, lo que refleja un desplazamiento de la identidad personal tras el parto. Esta transformación no solo afecta al plano simbólico, sino también a la relación con el propio cuerpo y la intimidad, en un momento marcado por cambios hormonales y físicos significativos.

La maternidad sigue asociándose socialmente a una etapa de plenitud , pero distintos especialistas advierten de que el periodo posterior al parto es también un momento de profundos cambios físicos , emocionales y de identidad que no siempre se visibilizan. Dos análisis recientes, centrados en ... la salud íntima y el impacto corporal tras el embarazo, coinciden en señalar que muchas mujeres atraviesan un proceso complejo de adaptación en el que intervienen factores hormonales, físicos y psicológicos que afectan tanto a su bienestar como a su percepción personal.El denominado « año silencioso » tras el nacimiento de un hijo describe, según un estudio internacional sobre mujeres en posparto, una etapa en la que la atención se centra casi exclusivamente en el bebé mientras la madre experimenta una reconstrucción física y emocional. En este contexto, cerca de una de cada cuatro mujeres afirma sentirse antes madre que mujer, una proporción que en España se eleva hasta el 27,9%, lo que refleja un desplazamiento de la identidad personal tras el parto. Esta transformación no solo afecta al plano simbólico, sino también a la relación con el propio cuerpo y la intimidad, en un momento marcado por cambios hormonales y físicos significativos. La recuperación tras el parto, además, no responde a un único ritmo. La presión por retomar la actividad sexual tras las seis semanas del puerperio se presenta como un factor de malestar para una parte relevante de las mujeres. En España, en torno al 17% reconoce haberse sentido presionada por este plazo, mientras que un porcentaje similar afirma haberse sentido desconectada de su propio cuerpo al no encontrarse preparada. Según la ginecóloga Mercedes Herrero, «las mujeres y los hombres deben conocer que, tras el parto, se produce un descenso de las hormonas sexuales y aumento de la prolactina, implicada en la producción de leche. Este cambio físico hormonal se asocia a una disminución del deseo automático». La especialista añade que «la buena noticia es que es algo transitorio» y que, habitualmente, «a los tres meses postparto se suele recuperar la capacidad orgásmica anterior».Noticia relacionada general No No Matrescencia: el terremoto invisible que sacude a las madres Soledad BarbacilA los cambios fisiológicos se suma el impacto del cansancio y las molestias físicas. El agotamiento extremo es señalado como la principal barrera para retomar la intimidad, seguido de síntomas como la sequedad vaginal o el miedo al dolor. Sin embargo, el componente emocional también adquiere un peso significativo: más de cuatro de cada diez mujeres admiten sentirse culpables por la falta de deseo sexual durante este periodo. Esta culpa convive con una exigencia social que, según los datos, procede tanto del entorno cercano como de la influencia de redes sociales, donde se proyectan modelos de recuperación rápida tras el parto. Cuando el cuerpo cambia y la mente tambiénParalelamente, otro análisis centrado en la salud mental materna pone el foco en el impacto que los cambios físicos pueden tener en la percepción personal y el bienestar psicológico. El cirujano plástico Marco Romeo señala que parte del malestar que experimentan algunas mujeres tras el parto se explica por una desconexión entre cómo se sienten y cómo se perciben físicamente. «El problema es que muchas veces se intenta explicar todo desde lo psicológico, cuando hay una parte física muy evidente: hay mujeres que dejan de reconocerse en el espejo», afirma. Durante el embarazo y el posparto, el cuerpo experimenta modificaciones estructurales que no siempre son reversibles mediante hábitos saludables . El especialista explica que «tras el embarazo, hay cambios estructurales que en muchos casos no se pueden revertir solo con hábitos saludables» y añade que «hay mujeres que hacen todo lo que está en su mano y aun así no consiguen recuperar su cuerpo». En estos casos, subraya, «no estamos hablando de falta de esfuerzo, sino de cambios reales». El impacto de estos cambios trasciende lo físico. Según Romeo, «si una mujer siente que su cuerpo ya no es el suyo, eso afecta a su seguridad, a su autoestima y a cómo se relaciona consigo misma. No es una cuestión superficial». Esta visión es compartida desde el ámbito psicológico, donde se insiste en que la maternidad es una etapa de alta exigencia emocional que no siempre se ajusta a las expectativas previas. El psicólogo Andrés Montero explica que «la maternidad suele asociarse a bienestar, pero la realidad es que también puede implicar una gran carga emocional. No todas las mujeres la viven de la misma manera». En este contexto, los especialistas destacan la importancia de identificar el origen del malestar para poder abordarlo adecuadamente. «No todas las mujeres que no se sienten bien después del parto necesitan una cirugía . Hay que distinguir muy bien cuándo el problema es físico y cuándo es más difuso», señala Romeo. Por su parte, Montero advierte de que muchas mujeres no expresan estas dificultades: «Muchas veces no identifican lo que les ocurre o sienten que no deberían sentirse así, y eso hace que no pidan ayuda». Ambos enfoques coinciden en la necesidad de evitar interpretaciones simplistas en una etapa en la que confluyen múltiples factores. «Cuando el problema es muy concreto —por ejemplo, un abdomen que no se recupera—, la solución física puede ayudar. Pero si no lo es, operar no va a solucionar el problema», indica Romeo, quien concluye que «el error es querer resolverlo todo rápido. Hay que entender qué está pasando, porque no todo se arregla de la misma manera».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Así se previene y detecta la 'depresión sonriente' de las madres recientes noticia No Lara Álvarez se posiciona como nunca sobre la maternidad: «Las cosas han cambiado mucho» noticia Si El Día de la No Madre noticia No Madres sin hijos: las grietas de la reproducción asistidaEn conjunto, estos análisis apuntan a una realidad compleja en la que la maternidad implica no solo el cuidado de un recién nacido , sino también un proceso de adaptación personal que afecta al cuerpo, la identidad y la salud emocional. Un proceso que, según los expertos, requiere información, acompañamiento y una comprensión más amplia de los tiempos y necesidades de cada mujer.