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El País ·

Carmen Calvo: “El sueldo de expresidente tendría que ser suficiente”

Resumen

Carmen Calvo (Cabra, Córdoba, 68 años) disfruta de uno de los despachos más impresionantes, antiguos y poderosos de España, pero en situación de reflexión silente. El Consejo de Estado que preside celebra este año su 500 aniversario. La profesora constitucionalista, exvicepresidenta, exministra y exconsejera andaluza no abandona su perfil institucional a la hora de analizar la convulsa política española. ¿Qué presente y qué futuro tiene el Consejo de Estado cómo el primer órgano institucional del Estado, el más antiguo, en este contexto y en esta situación actual?

Carmen Calvo (Cabra, Córdoba, 68 años) disfruta de uno de los despachos más impresionantes, antiguos y poderosos de España, pero en situación de reflexión silente. El Consejo de Estado que preside celebra este año su 500 aniversario. La profesora constitucionalista, exvicepresidenta, exministra y exconsejera andaluza no abandona su perfil institucional a la hora de analizar la convulsa política española. Pregunta. ¿Qué presente y qué futuro tiene el Consejo de Estado cómo el primer órgano institucional del Estado, el más antiguo, en este contexto y en esta situación actual? Respuesta. Somos la función consultiva en la que de manera muy preeminente el Gobierno, cuando va a tomar alguna decisión importante que se va a transformar en ley, le hacemos de oídos. Nuestro trabajo está fuera de la controversia política y, por lo tanto, nosotros miramos intereses generales del país, una mirada de Estado, un intento de que la legislación sea acorde con la Constitución y con las leyes. Somos una pieza capital de la fortaleza del Estado y de la propia democracia, porque cuando nosotros nos pronunciamos y algún asunto luego tiene controversia y termina en la sala tercera del Tribunal Supremo, en el Tribunal Constitucional, habitualmente las sentencias suelen recordar que ya lo dijimos nosotros. Somos una fortaleza del propio sistema democrático. P. En uno de sus discursos, en este ciclo de los 500 años, se la escuchó hablar de un órgano silente, sosegado, discreto. ¿Suena poco vigente? R. Nuestras formas son calmadas, llenas de argumentos y de fundamentos técnico jurídico, pero estamos en todos los asuntos importantes del debate. Nosotros no hacemos política, pero nos relacionamos inevitablemente con la política. Lo que aportamos es seguridad jurídica y tranquilidad. En términos cívicos, de una manera bastante gráfica, puede que como ciudadano de una democracia un Gobierno no te guste o una ley no te guste, pero si el Consejo de Estado ha dictaminado sobre ella, acerca de su viabilidad en nuestro sistema normativo, te debería dar la tranquilidad. P. ¿Ha hablado alguna vez de contrapeso ajeno a los ciclos electorales, partidistas, mediáticos? ¿En qué sentido? R. Nosotros nunca nos preguntamos si la decisión que va a tomar el Gobierno tiene mayoría o minoría, es correcta o incorrecta, está o no está en el orden de prioridades de nadie. Nosotros nos preguntamos: ¿lo que va a hacer el Gobierno cabe en nuestro estado derecho y nuestra Constitución? ¿Si como lo quiere hacer es viable? La decisión política es del Gobierno y de las Cortes Generales. P. Algunos en la oposición critican que el Gobierno está recurriendo muchas veces a legislar por decreto y se salta los órganos consultivos? R. El Gobierno hasta ahora no se ha saltado ni una sola vez el trámite de un dictamen que fuera preceptivo, que tuviera la obligación de pedirlo. Otra cosa diferente es que como no son vinculantes, lo siga o no lo siga. Es más, ha habido algún asunto de mucho calado que, sin ser preceptivo, el Gobierno lo ha enviado porque quería nuestra opinión como el estatuto orgánico del Ministerio Fiscal. P. En el Consejo de Estado también hay divisiones, como sucedió con la votación de 19 a seis en el informe que avaló la reforma de la ley del aborto, pero ¿ha llegado el clima de crispación y polarización de la política nacional? R. No, no. Aquí no hay insulto, aquí hay posiciones diferentes, argumentadas todas y en una cortesía y en una inteligencia argumentativa extraordinariamente interesante. Aquí todos los debates, estés en la posición de ganarlos o perderlos, suelen ser bastante técnicos, más que de oportunidad política. P. El periodista Rafael Méndez, en su libro Los dueños del Estado, habla de que algunos letrados del Consejo de Estado se dedican a hacer otras funciones. ¿Se puede mejorar la incompatibilidad de algunos funcionarios que están en la legislación, en la regulación, en la vigilancia y luego en el mundo privado? R. Se puede. Y de hecho se debe. Estamos en un debate interno en nuestra comisión de estudios para una reforma de nuestro reglamento. Me preocupa el conflicto de intereses. Y es que evidentemente no es aceptable que quien participa en los circuitos privados sobre un asunto pueda participar en los circuitos públicos sobre el mismo asunto. Esta semana he aceptado la petición de un consejero que no quiere estar en un asunto que le tocaba porque dice que no va a ser imparcial. Esa limpieza de la imparcialidad, esa limpieza del desprendimiento, es lo relevante. P. ¿Por qué los expresidentes no quieren estar en el Consejo de Estado? R. Mi opinión radical es que quienes hemos tenido, yo como vicepresidenta y ministra en dos ocasiones, el honor de representar a tu país y de trabajar por él, deberíamos de entender que nuestras vidas están vinculadas para siempre. Quienes representamos algo debemos parecernos mucho a nuestros representados. Haber tenido un cargo relevante no debería vincular el resto de tu vida a tener una vida que no tenías antes de llegar al cargo. Creo que después del cargo tu vida se tiene que parecer bastante a la que tenías antes. A los expresidentes les queda, si ellos quieren, un sueldo importante y un aparato de ayuda importante. Tendría que ser suficiente porque creo que el honor de algunos cargos es inmaterial. P. ¿Qué no funciona bien o qué falla para que ese capital humano, esa experiencia, no esté aquí a disposición de un órgano tan clave y fundacional de la democracia? R. El Consejo de Estado es un sitio idóneo para que los que han sido presidentes, de momento todos hombres, vuelquen aquí su experiencia. En esta casa siempre decimos que hay que saber jurisprudencia, técnica jurídica, aunque no todos los consejeros tienen formación jurídica porque no hace falta que la tengan todos, pero también hay que saber de lo que estamos hablando. Para saber de lo que estás hablando, nunca mejor que un presidente del Gobierno, que han pasado por todos esos asuntos. P. La retribución prevista aquí para los expresidentes como consejeros permanentes es de 119.778 más chofer, coche, secretaria y más el sueldo de expresidentes de 74.000. ¿Parecería suficiente? R. Claro, a mí me parece que eso es suficiente para tener la libertad y el honor hasta el final de tu día de haber sido quien has sido. Sobre todo porque creo que ese valor tiene que ser inmaterial.