Suiza ha excavado un agujero del tamaño de dos estadios: quiere enterrar un monstruo de 1879
ResumenSuiza ha puesto en marcha uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de toda Europa . En la localidad de Laufenburg , varias máquinas excavan desde hace meses un enorme agujero equivalente a dos campos de fútbol y con la profundidad de un edificio de ocho plantas. Todo ello para albergar una infraestructura inédita: la batería de flujo redox más potente jamás construida . El proyecto está liderado por la empresa FlexBase Group y prevé alcanzar una capacidad de 2,1 GWh, con una potencia de 1,2 GW, cifras comparables a las de una central nuclear .
Suiza ha puesto en marcha uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de toda Europa. En la localidad de Laufenburg, varias máquinas excavan desde hace meses un enorme agujero equivalente a dos campos de fútbol y con la profundidad de un edificio de ocho plantas. Todo ello para albergar una infraestructura inédita: la batería de flujo redox más potente jamás construida.
El proyecto está liderado por la empresa FlexBase Group y prevé alcanzar una capacidad de 2,1 GWh, con una potencia de 1,2 GW, cifras comparables a las de una central nuclear. La inversión, que podría superar los 6.000 millones de dólares, tiene como objetivo que esta batería entre en funcionamiento en el año 2029.
Esta obra se está llevando a cabo por una razón más sencilla de lo que parece: el objetivo es almacenar energía cuando sobra y utilizarla cuando haga falta. Las energías renovables, como la solar o la eólica, no producen electricidad de manera constante, por lo que es necesario guardarla para evitar cortes o desequilibrios en la red.
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Un proyecto gigantesco que verá la luz en 2029
Ahí es donde entra en juego esta tecnología, que tiene más de un siglo de historia. Las baterías de flujo redox, cuyo principio fue teorizado en 1879 y desarrollado posteriormente por la NASA, emplean líquidos electrolíticos para almacenar energía. A diferencia de las baterías tradicionales, no se desgastan fácilmente, son más seguras y pueden durar muchos más años.
Sin embargo, presentan una desventaja importante: ocupan más espacio que las baterías de litio. Por eso, este tipo de instalaciones solo tiene sentido en proyectos grandes como el de Laufenburg, donde el tamaño no es un problema.
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Si todo sale según lo previsto, esta batería será la mayor de su tipo en el mundo y ayudará a Europa a avanzar en el almacenamiento de energía limpia. En un momento en el que cada vez se produce más electricidad renovable, proyectos como este son clave para garantizar que la energía no se pierda y pueda usarse cuando realmente se necesita.
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