El FMI pide a los países que preparen ya a sus economías para el impacto global por la guerra en Irán: "No hay margen para la complacencia"
ResumenLa guerra en Irán, después de la guerra comercial, ha resucitado las presiones inflacionistas globales. La incertidumbre política, geopolítica y energética presiona a todos, pero no por igual. Las previsiones de crecimiento y de empleo son más bien modestas, y con déficits y deudas muy altas, el temor a un posible contagio al sector financiero llega de la mano de márgenes fiscales escasos. Así que hay que tener mucho cuidado con las medidas, no pasarse de frenada y acumular tanto colchón como sea posible.
La guerra en Irán, después de la guerra comercial, ha resucitado las presiones inflacionistas globales. La incertidumbre política, geopolítica y energética presiona a todos, pero no por igual. Las previsiones de crecimiento y de empleo son más bien modestas, y con déficits y deudas muy altas, el temor a un posible contagio al sector financiero llega de la mano de márgenes fiscales escasos. Así que hay que tener mucho cuidado con las medidas, no pasarse de frenada y acumular tanto colchón como sea posible. Esa es, sintetizada, la opinión del FMI en uno de sus momentos más importantes del año, los Encuentros de Primavera que reúnen en Washington a la plana mayor del sistema económico mundial. "Si bien la economía global ha mostrado resiliencia, la situación fiscal ha empeorado. La deuda pública bruta mundial ascendió a casi el 94% del PIB en 2025 y, de mantenerse la tendencia actual, alcanzará el 100% en 2029, un nivel que solo se había registrado tras la Segunda Guerra Mundial", denuncia. Si el martes publicó su World Economic Outlook y su Informe de Estabilidad Financiera, rebajando previsiones de crecimiento y considerando las posibilidades de una recesión global, el FMI ha abordado este miércoles la cuestión fiscal y la situación de las cuentas públicas en su último Monitor Fiscal, un largo documento en el que alerta de que después de un 2025 en el que la dinámica de la deuda pública mundial no mejoró de forma sustancial, llega ahora una nueva "fuente de presión fiscal" a un panorama global ya de por sí complejo. "El mensaje de este Monitor es claro. La elevada deuda, las altos tipos de interés y las persistentes presiones sobre el gasto no dejan margen para la complacencia. Los países que reconstruyan sus reservas en períodos de calma estarán mejor preparados para proteger a sus ciudadanos cuando lleguen las crisis. Una comunicación clara y una secuencia creíble de medidas fortalecerán este esfuerzo. Quienes no cumplan podrían descubrir, cuando llegue la próxima prueba, que el margen fiscal no se puede improvisar", avisa el economista Rodrigo Valdés, responsable del departamento de Asuntos Fiscal del organismo. Había problemas de fondo, pero el conflicto de Irán y la interrupción del suministro energético, "endureciendo las condiciones financieras y obligando a los gobiernos a elegir entre proteger a sus poblaciones de las subidas de precios y preservar el margen fiscal", lo ha acrecentado todo. "El impacto fiscal es altamente asimétrico. Los países importadores de energía, en particular los países en desarrollo de bajos ingresos, afrontan los mayores costes, pero el grupo de beneficiarios potenciales es más reducido que en crisis energéticas anteriores, dado que los principales exportadores del Golfo se ven directamente afectados por el conflicto", dicen los expertos del organismo. Por todo ello consideran vital "evitar estímulos de demanda no deseados en un momento en que la política monetaria aborda los efectos inflacionarios de la perturbación". Una reacción fiscal "más allá de los estabilizadores automáticos y algún apoyo específico, incluso con un amplio margen fiscal provocaría una inflación y tipos de interés persistentemente elevados", dicen los expertos internacionales preparándose para una posible ronda de restricción en la política monetaria de los bancos centrales. "En segundo lugar, las medidas de apoyo deben ser proporcionales a la gravedad de la perturbación, específicas y temporales, centradas en los más vulnerables y diseñadas para preservar la sostenibilidad fiscal. Con un margen fiscal limitado, la reasignación presupuestaria debe tener prioridad, ya que podrían surgir nuevos eventos adversos y la desestabilización de los mercados de deuda pública sería muy perjudicial. Los subsidios energéticos generalizados son distorsionadores, fiscalmente costosos, regresivos, difíciles de revertir y generan importantes efectos indirectos internacionales", avisa el FMI. El libro de recetas no es ninguna sorpresa: "reconstruir los colchones fiscales una vez que la situación se estabilice es más importante que nunca. Las crisis exigen, con razón, apoyos de emergencia, pero la capacidad de respuesta depende fundamentalmente del margen fiscal preexistente. Con demasiada frecuencia, la consolidación se pospone una vez que la situación se normaliza. Los ratios de deuda aumentan progresivamente, incrementándose durante las recesiones económicas y sin volver a los niveles previos a la crisis. A medida que los inversores se muestran menos dispuestos a absorber una deuda cada vez mayor, las demoras aumentan el riesgo de ajustes abruptos y costosos posteriormente. Lo contrario también es cierto: una mayor credibilidad fiscal, construida con esfuerzos oportunos, reduce las primas de riesgo y los costes de los intereses, lo que abre margen para el gasto urgente", recalca recuperando sus recomiendaciones habituales. La economía estadounidense, por razones obvias, está en el centro de la cuestión. Las previsiones apuntan a un crecimiento por encima del 2% este cursoy de cerca del 3% el que viene, con la Bolsa compartándose bien gracias a la IA y las ingentes inversiones en centros de datos por todo el país. Pero tiene un déficit de entre el 7% y el 8% del PIB y ningún plan de consolidación de la deuda, a pesar de que podría superar el 142% del PIB en 2031. La reciente ley fiscal de Trump, la Big Beautiful Bill, sólo ha empeorado la situación. La reacción de los mercados de bonos en abril de hace un año, y la tensión desde entonces, es fiel reflejo de ello. "Una preocupación fundamental no es solo el elevado nivel de deuda mundial, sino también la trayectoria que implican las políticas fiscales actuales. El aumento de los tipos de interés y la mayor sensibilidad del mercado a las noticias fiscales sugieren que el margen para acomodar esta trayectoria se está reduciendo", dice el Fiscal Monitor. "El déficit mundial -la diferencia entre los saldos primarios proyectados y los niveles necesarios para estabilizar la relación deuda/PIB- prácticamente ha desaparecido, pasando de un margen de más del 1% del PIB hace una década a casi cero en la actualidad. Este cambio representa un deterioro estructural, es decir, refleja decisiones políticas que han incrementado el gasto permanente en prestaciones sociales o reducido los ingresos, especialmente en algunas de las mayores economías. Incluso en países donde la dinámica de la deuda ha mejorado, los niveles de deuda pública, en muchos casos, se mantienen por encima de los máximos alcanzados durante la crisis de la COVID-19. Dado que se prevé que los costos de endeudamiento se mantengan elevados, la combinación de una posición primaria débil y el aumento de la carga del servicio de la deuda no deja lugar a la complacencia", avisa el organismo dirigido por Kristalina Georgieva. ESPAÑA El documento fiscal no aborda la situación por país, eso ya lo hizo el FMI en marzo, incluyendo España. Entonces señaló que si bien la consolidación fiscal de los últimos años era muy positiva, llevando el déficit al 2,5$% del PIB, era más que necesario acumular recursos fiscales ahora, porque las próximas décadas van a ser enormemente complicadas presupuestariamente por el "importante" aumento esperado del gasto asociado al envejecimiento de la población. Ahí el Fondo proponía precisamente eliminar los tipos reducidos del IVA, en línea contraria a lo que el Gobierno está impulsando, pese a las protestas de la Comisión Europea. En el Fiscal Monitor hay apenas dos referencias a nuestro país. La primera, de forma positiva, para comparar con otras naciones que llevan una tendencia más preocupante. "Las cifras agregadas sugieren una estabilidad relativa a medio plazo, pero ocultan dinámicas subyacentes desiguales. Se prevé que el déficit global se reduzca solo modestamente respecto al nivel actual, ya que un aumento de aproximadamente medio punto porcentual en la relación intereses/PIB contrarresta un avance gradual hacia una posición primaria equilibrada. Se prevé que la deuda pública bruta se estabilice en torno al 94% del PIB. Sin embargo, las trayectorias fiscales divergen notablemente. Se prevé que los ratios de deuda en España y Japón disminuyan entre 10 y 14 puntos porcentuales para 2031 como resultado de una dinámica favorable del crecimiento de los intereses. Por el contrario, se prevé que tanto Bélgica como Corea experimenten aumentos significativos en sus ratios de deuda, aunque partiendo de niveles marcadamente diferentes", dice el papel. No es sólo cuestión de pensiones o gasto sanitario. "En Europa, varios miembros de la Unión Europea han activado cláusulas de excepción a las normas de la Unión en materia de déficits para dar cabida al creciente gasto en defensa. Es probable que los desembolsos para este gasto resulten persistentes y pongan de manifiesto las disyuntivas fiscales a las que se enfrentan los países con un espacio fiscal limitado", recalca el documento. La segunda referencia nacional es más agridulce. El Fondo utiliza una de las medidas aprobadas por un Gobierno que no tiene mayoría parlamentaria para conseguir algo de margen fiscal, y lo pone como ejemplo a seguir. Pero al mismo tiempo sitúa a España en una categoría incómoda marcada por la polarización. "Cuando la polarización política complica las reformas generales, las iniciativas de eficiencia específicas, como las reformas de la administración pública digital en España, pueden crear margen fiscal con menores costes sociales y políticos", apuntan los técnicos, pero sin entrar en más detalles.