Vox rebaja su presión contra el PP para no beneficiar a Sánchez
ResumenLa carrera hasta las elecciones generales previstas para mediados de 2027 ha comenzado y Vox conoce la importancia de cada paso que tomen a partir de ahora en sus aspiraciones a ser determinantes en un futuro gobierno en coalición con el Partido Popular (PP) . Los últimos batacazos autonómicos del PSOE, los casos de supuesta corrupción, la condena al exministro José Luis Ábalos y la crisis en Ceuta han dejado a Pedro Sánchez y su Ejecutivo al borde del colapso, pero sin hincar aún la rodilla. En estos momentos, cuando Sánchez y su equipo están más débiles, según Vox, es el periodo en el que más presión deben imponer por su necesidad de supervivencia. Todos los focos apuntan a Sánchez y los de Santiago Abascal no quieren que la atención desaparezca de las numerosas polémicas que le rodean diariamente.
La carrera hasta las elecciones generales previstas para mediados de 2027 ha comenzado y Vox conoce la importancia de cada paso que tomen a partir de ahora en sus aspiraciones a ser determinantes en un futuro gobierno en coalición con el Partido Popular (PP) . ... Los últimos batacazos autonómicos del PSOE, los casos de supuesta corrupción, la condena al exministro José Luis Ábalos y la crisis en Ceuta han dejado a Pedro Sánchez y su Ejecutivo al borde del colapso, pero sin hincar aún la rodilla. En estos momentos, cuando Sánchez y su equipo están más débiles, según Vox, es el periodo en el que más presión deben imponer por su necesidad de supervivencia. Todos los focos apuntan a Sánchez y los de Santiago Abascal no quieren que la atención desaparezca de las numerosas polémicas que le rodean diariamente. Tanto es así que Vox ha decidido rebajar su habitual 'oposición' contra el Partido Popular (PP) y Alberto Núñez Feijóo para evitar que el debate público se centre en las refriegas entre los socios en cuatro gobiernos autonómicos y, como auguran las encuestas, en una futura coalición en un ejecutivo central. Fuentes cercanas a la dirección de la formación confirman que, ahora mismo, no es momento de presionar a Feijóo, sino de «ser duro con Sánchez» porque es cuando más «peligroso» es, cuando está contra las cuerdas. Por ello, los de Abascal tratan de no entrar en debates con los populares que puedan provocar tensiones innecesarias. En plano territorial se observó el pasado mayo en Extremadura. María Guardiola, presidenta extremeña, colocó la bandera LGTB en la fachada de la Junta por el Día Internacional contra la LGTBIfobia. En 2024, año en el que los gobiernos territoriales de PP y Vox se rompieron por la acogida de menores extranjeros a sus comunidades, esta polémica hubiese provocado una crisis en la coalición. Este año la situación es distinta: Ignacio Garriga, secretario general de Vox, se desmarcó de la acción, afirmó que su partido respetaba la sensibilidad de los populares y matizó que, si gozasen de una mayoría absoluta en el territorio, esa bandera no se habría colgado. En la crisis de Ceuta también se observa este pacto de no agresión. La situación de los menores hacinados en la ciudad autónoma que deberán ser repartidos por las territorios generó debate acerca de cuál sería la postura de los gobiernos de coalición entre PP y Vox con su acogida. En los pactos formalizados acordaron la negativa por «todos los medios legales, jurídicos y políticos a cualquier mecanismo de reparto de inmigrantes ilegales, tanto mayores como menores de edad». Legalmente, todos los gobiernos territoriales tienen la obligación de acoger a los chavales debido al real decreto aprobado en abril de 2025. En su momento, fuentes cercanas al partido reconocieron que tratarían de frenar el reparto desde Ceuta hacia sus territorios y anunciaron que esta problemática, que ya rompió los gobiernos en 2024, no sería el fin de la coalición entre el PP y Vox. Los de Abascal no disparan el 'fuego amigo' contra los populares para ser «duro» contra SánchezEn la ofensiva por comenzar un proceso parlamentario para juzgar a Sánchez por traición debido a su actuación al frente de la gestión en Ceuta también existe una pequeña tregua con el PP. El procedimiento para que el Tribunal Supremo actúe contra el presidente del Gobierno necesita de la mayoría absoluta del Congreso. Abascal ha anunciado en varias ocasiones que ofrecería sus 32 diputados (y, seguramente, Javier Ortega Smith desde el Grupo Mixto) a cualquier grupo parlamentario que apoyase la iniciativa. Para ello necesita que los parlamentarios populares se sumen; algo que, por el ahora, no harán. Vox no ha disparado el 'fuego amigo' contra Feijóo por su decisión de no apoyar la iniciativa y se ha centrado en llamar «traidor» a Sánchez en cada oportunidad que tenía. Esta realidad actual choca con las críticas que los de Abascal profirieron contra los populares hace unos meses por no presentar una moción de censura contra el presidente del Gobierno. Por ejemplo, el pasado junio, Garriga llegó a acusar al PP de solo acudir a los «platós» para hablar de la necesidad de una moción de censura pero sin hacerla posible. En total, Vox ha exigido en 18 ocasiones la presentación de la medida al PP. El foco, entonces, está ahora centrado en el líder del Ejecutivo y no en rencillas con quien deberá entenderse en el futuro si los sondeos no fallan.