El calor se cuela en LaVuelta: así funciona el protocolo de calor extremo que ha 'recortado' la etapa
ResumenNo aparece en la clasificación general, no necesita atacar y tampoco entiende de estrategias. El calor se ha metido definitivamente en LaVuelta y este domingo incluso ha conseguido cambiar el recorrido. La etapa entre Palma del Río y Córdoba debía tener 189,7 kilómetros. Casi 80 kilómetros desaparecen ante unas temperaturas que amenazan con volver a acercarse a los 40 grados.
El rival no lleva dorsal. No aparece en la clasificación general, no necesita atacar y tampoco entiende de estrategias. El calor se ha metido definitivamente en LaVuelta y este domingo incluso ha conseguido cambiar el recorrido. La etapa entre Palma del Río y Córdoba debía tener 189,7 kilómetros. Tendrá 110,2. Casi 80 kilómetros desaparecen ante unas temperaturas que amenazan con volver a acercarse a los 40 grados. La organización ha activado el protocolo por temperaturas extremas después de una reunión entre el Colegio de Comisarios, representantes de los equipos, corredores y dirección de carrera. La conclusión fue contundente: mantener el trazado original suponía prolongar demasiado la exposición del pelotón a otro día abrasador en Andalucía. Córdoba espera máximas cercanas a los 39 grados, con sensaciones térmicas que podrían rondar los 41, mientras que en Palma del Río las previsiones han llegado a señalar valores similares o superiores. No es un episodio aislado. El jueves, el aeropuerto de Córdoba alcanzó los 43,1 grados. La cirugía practicada a la etapa es profunda. La salida neutralizada será a las 14:50 horas y la carrera comenzará oficialmente a las 15:00. A partir del kilómetro 52, el pelotón abandonará el recorrido inicialmente previsto hacia Villaviciosa de Córdoba y tomará la CO-3402 dirección Santa María de Trassierra antes de dirigirse hacia la capital cordobesa. Será menos etapa, pero quizá más carrera. Con sólo 110 kilómetros, desaparece buena parte del desgaste previo y aumenta la posibilidad de una jornada nerviosa, violenta, sin apenas tiempo para ordenar el pelotón. Lo que debía ser una larga travesía antes del segundo día de descanso se convierte en una especie de clásica disputada dentro de una gran vuelta. La alarma llevaba tiempo encendida. El viernes, camino de Loja, Enric Mas fue especialmente claro después de competir con temperaturas de hasta 41 grados. "Si hace más calor que hoy tendremos que hacer una reunión entre todos porque sería peligroso salir", advertía el líder. La reunión se produjo. Y el termómetro ganó. Los equipos llevan jornadas viviendo pendientes del hielo. Chalecos refrigerantes antes de la salida, bolsas congeladas en la espalda, hielo en la nuca y bidones que vuelan desde los coches. La hidratación se ha convertido casi en otra disciplina dentro de la carrera. Movistar puede pasar de utilizar alrededor de 80 bidones en una etapa convencional a acercarse a los 250 en jornadas de calor extremo. LaVuelta ya había autorizado para este fin de semana una mayor libertad en los avituallamientos para que los corredores pudieran recibir agua prácticamente durante toda la etapa. Ahora ha tenido que ir mucho más lejos. Porque el calor siempre ha formado parte de esta carrera. Pero una cosa es correr en verano y otra convertir cada jornada en una lucha contra la temperatura corporal. Este domingo, antes de que nadie mueva un solo desarrollo, LaVuelta ya habrá sufrido su primer ataque. Lo habrá lanzado el termómetro.