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Clamor contra el 'escándalo Balogun'

Resumen

La UEFA ha expresado su rechazo a la decisión de FIFA de suspender, con carácter de prueba durante un año, la sanción de un partido impuesta al delantero de Estados Unidos Folarin Balogun tras su expulsión en el partido ante Bosnia & Herzegovina. Esta medida excepcional permitirá al atacante disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica, una resolución que el organismo europeo considera “sin precedentes, incomprensible e injustificable”. En un duro comunicado, la UEFA sostiene que la decisión “ha traspasado una línea roja” al afectar a uno de los principios básicos de la competición: la aplicación automática de una suspensión mínima tras una tarjeta roja. Según el texto, dicha sanción está recogida de forma expresa en los reglamentos y no depende de interpretaciones ni de decisiones discrecionales de los órganos disciplinarios.

La UEFA ha expresado su rechazo a la decisión de FIFA de suspender, con carácter de prueba durante un año, la sanción de un partido impuesta al delantero de Estados Unidos Folarin Balogun tras su expulsión en el partido ante Bosnia & Herzegovina. Esta medida excepcional permitirá al atacante disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica, una resolución que el organismo europeo considera “sin precedentes, incomprensible e injustificable”. En un duro comunicado, la UEFA sostiene que la decisión “ha traspasado una línea roja” al afectar a uno de los principios básicos de la competición: la aplicación automática de una suspensión mínima tras una tarjeta roja. Según el texto, dicha sanción está recogida de forma expresa en los reglamentos y no depende de interpretaciones ni de decisiones discrecionales de los órganos disciplinarios. “El fútbol se sustenta en unas reglas que constituyen la base de una competición justa, honesta y transparente”, señala la nota, en la que UEFA advierte además de que cualquier excepción podría poner en cuestión la integridad del torneo y generar un precedente para futuros casos similares. El bautizado ‘Balogun Gate’ tiene su origen en el encuentro de dieciseisavos de final entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina. Balogun, que había marcado uno de los goles de su equipo, fue expulsado en el minuto 64 después de que el árbitro revisara una acción en el monitor a instancias del VAR. La entrada sobre Tarik Muharemovic fue considerada juego brusco grave y le acarreó en una tarjeta roja directa. Sin embargo, la FIFA, con posterioridad, dejó sin efecto las consecuencias de esta tarjeta roja -un partido de suspensión. a condición de que el jugador no vuelva a cometer una infracción del mismo carácter. “La aplicación de la suspensión del partido queda suspendida por un período de prueba de un año”, comunicó la máxima asociación de fútbol. “Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el periodo de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará, sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción”. Las críticas a la controvertida decisión también han llegado desde personas que gestionaron la FIFA durante décadas, como Joseph Blatter, que presidió el máximo organismo del fútbol internacional entre 1998 y 2015. El exmandatario suizo se pronunció con dureza en sus redes sociales sobre el 'Balogun Gate', cuestionando la independencia de la decisión adoptada por el organismo. “Las tarjetas rojas no se anulan mediante llamadas políticas. Se anulan en virtud de normas, pruebas y organismos independientes”, escribió Blatter en X, antes de lanzar una crítica directa a la FIFA: “Si un presidente de los Estados Unidos interviene ante el presidente de la FIFA y un jugador queda repentinamente habilitado antes de un partido de eliminación directa de la Copa del Mundo, la pregunta es inevitable: ¿Hacia dónde vas, FIFA?”. Blatter se refiere a un mensaje publicado por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en el que agradece a la FIFA una medida extraordinaria ya que corrige “una gran injusticia”. La UEFA centra buena parte de sus críticas en el precedente que puede generar la resolución. El organismo presidido por Aleksander Ceferin considera que numerosos jugadores han cumplido sanciones similares durante el torneo y que alterar ahora el criterio obliga a ofrecer el mismo tratamiento a cualquier caso futuro comparable. “Cuando quienes deben velar por el cumplimiento de las normas dejan de garantizar su aplicación, la integridad del juego queda en entredicho y la credibilidad de una competición se ve seriamente perjudicada”, afirma el comunicado. Además, la organización europea subraya que un Mundial no es un torneo aislado, sino una competición con capacidad para influir en la percepción global del deporte, por lo que cualquier interpretación extraordinaria de las reglas puede tener consecuencias más allá del campeonato.