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¿Cogobernanza? Cogoberleches

Resumen

El hantavirus ha despertado, como en los relatos góticos de terror, los fantasmas del cementerio de la pandemia. Es lo que sucede con Fernando Simón , aún más 'carne de meme' que Ábalos, o el tachintachán de la cogobernanza. está de nuevo –mientras el Gobierno ninguneaba a Canarias– ese fetiche retorico de la pandemia que el tahúr de la Moncloa usó como un comodín tramposo. A Sánchez le sirvió entonces para desviar responsabilidades a las comunidades cuando las cosas se ponían feas, y para hurtarles los buenos momentos cuando había alguno.

El hantavirus ha despertado, como en los relatos góticos de terror, los fantasmas del cementerio de la pandemia. No sin cierto aire tragicómico. Es lo que sucede con Fernando Simón , aún más 'carne de meme' que Ábalos, o el tachintachán de la cogobernanza. Ahí ... está de nuevo –mientras el Gobierno ninguneaba a Canarias– ese fetiche retorico de la pandemia que el tahúr de la Moncloa usó como un comodín tramposo. A Sánchez le sirvió entonces para desviar responsabilidades a las comunidades cuando las cosas se ponían feas, y para hurtarles los buenos momentos cuando había alguno. Siempre a su antojo, supuestamente al dictado de un comité de expertos inexistente. De no arrastrar tantos escándalos, ese falso comité debería figurar en el retablo mayor de la inmoralidad del sanchismo, cuando hubo 120.000 muertos, aunque ellos solo hablen de Madrid. Ahora Canarias ha sido ninguneada hasta que el Gobierno entendió que le convenía rectificar; en Madrid se han enterado por la prensa de los planes, como en Valencia del aterrizaje de un avión medicalizado… Ni un gesto simbólico.Cada crisis en algún lugar de España ha destapado el camelo de la cogobernanza. Siempre hay un cálculo de intereses demasiado obvio. La dana sin duda fue el hito más sucio. La noche en que el lodo arrollaba vidas y la ineptitud de Mazón a un precio altísimo, el Gobierno ya estaba maniobrando en la Moncloa... y por la mañana politiqueaban en el Congreso con el asalto a RTVE. Ante la dimensión de la catástrofe, apareció la cogobernanza fingida: «si quieren ayuda, que la pidan». En los incendios de Castilla y León, dejaron que se quemasen sus políticos mientras Óscar Puente , a lo Nerón, tocaba el arpa de sus mezquindades en Twitter. Incluso en el tren de tormentas, sólo la lealtad del Gobierno andaluz ahogó algún golpe bajo. Todo ha empeorado desde que Sánchez empezó a colocar ministros en las comunidades, convirtiendo la Moncloa en puente de mando de la oposición a esos territorios. Un contradiós que produce deslealtad y antipolítica.Sánchez no tiene respeto a las comunidades. Su talante cesarista es incompatible con admitir virreyes. Eso sí, le sobra instinto político y sabe que su partido se ha regionalizado: el PSOE se sostiene en Cataluña y el País Vasco. Allí el bloque sanchista de esta legislatura sacó 46 escaños de ventaja, casi un tercio de su mayoría. Por eso a nadie le sorprenderá saber que en la mesa del presidente hay una hoja de ruta plurinacional diseñada por el que fuera su gurú, Iván Redondo , muy consciente de que el sanchismo se sostiene sólo ahí. Ya ni Extremadura o Andalucía. Redondo afirma que «el Estado de las autonomías se está muriendo», y es inexacto. Si acaso lo están matando ellos con la asimetría vascocatalana, consagrada con la ordinalidad, y el desdén prepotente hacia los demás territorios. ¿Cogobernanza? Cogoberleches.