Shakira, Ronaldo o la rana Gustavo, bajo la batuta de Dudamel
ResumenLa final del Mundial de fútbol aprovechó el largo tiempo de descanso -más de 27 minutos, el doble de lo habitual- en el MetLife Stadium de New Jersey para lanzar un mensaje de unidad, amor y diversidad ante la distraída mirada de Donald Trump, que ... anda metido de lleno en una guerra con Irán. Cuando el árbitro de la final pitó la conclusión de la primera mitad, las cámaras rebuscaron en las entrañas del estadio, por donde circulaba en imágenes pregrabadas un vehículo en el que iba la cantante Madonna, que ya ha cumplido 67 años. Al volante estaba un mito de este deporte, Ronaldo, y de copiloto viajaba otro de su especie, Ronaldinho y su sonrisa dentífrica.
La final del Mundial de fútbol aprovechó el largo tiempo de descanso -más de 27 minutos, el doble de lo habitual- en el MetLife Stadium de New Jersey para lanzar un mensaje de unidad, amor y diversidad ante la distraída mirada de Donald Trump, que ... anda metido de lleno en una guerra con Irán. Cuando el árbitro de la final pitó la conclusión de la primera mitad, las cámaras rebuscaron en las entrañas del estadio, por donde circulaba en imágenes pregrabadas un vehículo en el que iba la cantante Madonna, que ya ha cumplido 67 años. Al volante estaba un mito de este deporte, Ronaldo, y de copiloto viajaba otro de su especie, Ronaldinho y su sonrisa dentífrica. La diva, con el número 10 a la espalda, apareció sobre el césped y llenó de música el recinto ante la mirada de más de 82.000 asistentes y cientos de millones de espectadores que se movían al son de 'Music'. La misión de todos los integrantes del show era que el mundo se diera la mano. Como había dicho el actor Tom Cruise antes del inicio del encuentro: «El fútbol nos une». Por un día, el viejo balompié funcionó como la Super Bowl, la gran fiesta del fútbol estadounidense (NFL).Del dorsal 10 al 1. Lo portaba el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel. Al ritmo de su batuta, el coro infantil PS 22 Chorus llenó de alegría el recinto con sus voces de todos los colores. Les acompañaban 'Coldplay' y los 'Muppets', los muñecos que llenaron la infancia de varias generaciones. En los videomarcadores aparecieron imágenes de los aficionados noruegos y su ritual remando en apoyo a su equipo. Todos bogaron juntos. Y tararearon luego un éxito, 'Dynamite', de la banda coreana BTS. A todo volumen. A todo color. La música paró un momento para escuchar a 'Ted Lasso', el entrenador de fútbol más famoso y querido de las series televisivas. El actor que le interpreta, Jason Sudeikis, dio la orden de saltar al campo a... Justin Bieber. El cantante, con su guitarra, tocó casi susurrando 'Everything Hallelujah' y cubrió de terciopelo el MetLife Stadium. Por las pantallas corrían escenas de las distintas aficiones que han acudido a esta Mundial apoyando a sus equipos. El fútbol se presentó así como pegamento para los pueblos y motivo de felicidad. Shakira tomó entonces el testigo. Omnipresente en este tipo de citas, fue fiel a ese guion en compañía del cantante Burna Boy. Más notas de alegría y más voces infantiles como banda sonora desde el cielo de Nueva York hasta el resto del planeta. De nuevo, Dudamel tomó las riendas del espectáculo mientras en el techo del estadio se veía una vieja imagen de Pelé repitiendo la palabra 'love'. Amor. Esas cuatro letras, alzadas por decenas de manos, ocuparon el césped y cerraron el show, que difundió un mensaje de paz por el mundo, aunque, eso sí, impidió que el 'verde' fuera regado como siempre se hace en el descanso de los partidos. Estaba claro que en Estados Unidos manda el espectáculo.Un gran negocioMás allá de las genialidades de Messi o del juego coral de la selección española, Estados Unidos ha descubierto la otra gran virtud del fútbol: es un gran negocio con eco en las cuatro esquinas del mundo. A Donald Trump y a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se les encienden los ojos ante esta enorme caja registradora. Y el show no puede parar. Nada de tiempos muertos en los descansos o en las nuevas pausas de hidratación. De hecho, el truco es rentabilizar esas treguas en el juego, convertirlas en ventanas publicitarias o, como sucedió durante el descanso de la final entre España y Argentina, en un plató por el que desfilaron estrellas como Madonna, Shakira, Justin Bieber, el grupo coreano BTS y Gustavo Dudamel con un coro infantil.Por primera vez, el periodo de pausa de la final de un Campeonato del Mundo se transformó en un concierto multitudinario dirigido a una audiencia global. Chris Martin, líder de 'Coldplay', ejerció director de escena. Es británico, el país donde nació este deporte. Uno de sus éxitos musicales, 'Viva la vida', fue elegido por Pep Guardiola para motivar a sus jugadores cuando entrenaba al Barcelona.Mientras el público asistente y millones de espectadores aguardaban el reinicio del encuentro y disfrutaban con el show televisado, en las pantallas saltaban anuncios publicitarios. Un ejemplo: la cadena FOX Sports factura unos 780.000 dólares por cada spot de 30 segundos. Estados Unidos ha descubierto que el fútbol es una máquina de hacer dinero. En eso estaban Trump e Infantino mientras abajo la música hablaba de amor y solidaridad.