Un informe revela una crisis del litoral sin precedentes: Canarias pierde un kilómetro de costa cada tres meses
ResumenLos datos ya no dejan lugar a duda: Canarias tiene un problema con su costa. El litoral del archipiélago pierde cada año cuatro kilómetros de costa natural por artificialización. Es decir, cada tres meses se pierde un kilómetro de costa natural, por la actividad humana convirtiéndolo en superficies artificiales. El 18% del suelo en la franja de los primeros 500 metros desde el mar ya ha sido transformado principalmente por el urbanismo, y fuera de los espacios protegidos ese porcentaje supera el 40% en varias islas.
Los datos ya no dejan lugar a duda: Canarias tiene un problema con su costa. El litoral del archipiélago pierde cada año cuatro kilómetros de costa natural por artificialización. Es decir, cada tres meses se pierde un kilómetro de costa natural, por la actividad humana convirtiéndolo en superficies artificiales. El 18% del suelo en la franja de los primeros 500 metros desde el mar ya ha sido transformado principalmente por el urbanismo, y fuera de los espacios protegidos ese porcentaje supera el 40% en varias islas. Estas son algunas de las principales conclusiones de SOS Costas Canarias, “el primer y único diagnóstico público y riguroso” sobre el estado real del litoral canario, presentado por la Fundación Canaria y el Observatorio de la Sostenibilidad. Turistificación: el motor de la destrucción costera El informe apunta directamente a la turistificación como el principal impulsor de la devastación costera. El 96% de los turistas que visitan Canarias se concentra en cuatro islas (Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote) y dentro de ellas el 88% se reparte en 16 municipios. Las Islas alcanzan un índice de casi 20 plazas alojativas por cada 100 habitantes, casi cinco veces más de la media nacional. Dos municipios, Adeje y San Bartolomé de Tirajana, reciben juntos cuatro millones de turistas al año. Y otras cinco localidades (Yaiza, Pájara, Mogán, San Bartolomé de Tirajana y Adeje) las plazas turísticas ya superan en número a los residentes. Esto crea una presión de inversión constante sobre los mismos puntos del litoral, generando conflictos entre la conservación del territorio. En 2025, Canarias recibió 18,4 millones de turistas con una media de 7 pernoctaciones por persona; esto supone una media de 300.000 visitantes simultáneos diarios en el archipiélago, según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC). Además, en cinco municipios (Yaiza, Pájara, Mogán, San Bartolomé de Tirajana y Adeje) las plazas turísticas ya superan en número a los residentes. A esta presión turística se suma una pérdida masiva de suelo agrícola en la franja costera. De las 80.000 hectáreas históricamente cultivadas en los primeros cinco kilómetros desde el mar, hoy solo permanece activo el 38%. En Fuerteventura, el colapso es aún más severo: apenas el 9% de ese suelo sigue siendo productivo. 80.000 personas en riesgo de inundación marina El informe pone el foco también en los riesgos que acarrea esta ocupación del territorio. Las inundaciones representan el 69% de los pagos del Consorcio de Compensación de Seguros por desastres naturales en España, y Canarias no es ajena a esa realidad: cerca de 80.000 personas están expuestas a inundaciones marinas en 54 municipios costeros, y otras 11.400 viven en zonas de riesgo próximas a barrancos. “Si se sigue construyendo en estas zonas habrá más población en riesgo, y cada vez será más peligroso en este escenario de cambio climático en el que estamos viviendo”, señala Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad. El estudio advierte además que prácticamente todas las centrales térmicas del archipiélago están expuestas a inundaciones marinas, y que una emergencia de este tipo podría comprometer el abastecimiento de agua al afectar a las plantas desaladoras. Además, casi la mitad del suelo inundable está clasificada como urbana, o que ya están urbanizadas, “lo que supone un grave problema si no se corrige la ordenación territorial”, asegura Anne Striewe, directora de Fundación Canarina. 291 puntos de vertido al mar sin autorización, algunos dentro de la Red Natura 2000 Los vertidos al mar son quizá el hallazgo más perturbador del informe. En 2025 hay censados 403 puntos de vertido al mar en el archipiélago, de los cuales 291 carecen de autorización. En El Hierro, el 100% de los puntos de vertido opera al margen de la legalidad; en La Palma, el porcentaje alcanza el 88%. Para colmo, 94 de estos puntos vierten directamente en espacios de la Red Natura 2000, áreas de especial protección medioambiental de la Unión Europea. Sólo hay 112 emisarios con autorización. Tenerife concentra casi la mitad de los puntos de vertido, con autorización y sin ella, seguida de Gran Canaria, mientras que el resto de islas tienen cifras mucho menores. La distribución refleja claramente la relación entre vertidos, densidad de población y presión turística. Más del 70% de los puntos son simples desagües sin condiciones adecuadas de dilución, y solo un 13% utiliza emisarios submarinos, que son los sistemas técnicamente adecuados. Según el informe, hay más de 20 instalaciones industriales que vierten directamente al mar en Canarias. Las emisiones incluyen compuestos orgánicos persistentes, metales pesados, pesticidas y otras sustancias. Una realidad incómoda El informe señala que la figura de “declaración de interés insular o autonómico”, introducida por la Ley 4/2017, se utiliza sistemáticamente para eludir los mecanismos ordinarios de control urbanístico y ambiental, en proyectos que en la mayoría de los casos aumentan la presión sobre espacios protegidos, consumen recursos hídricos escasos y generan nueva demanda de energía en territorios ya saturados. Es el primer informe de estas características que se hace público en Canarias, lo que da idea de la ausencia de datos sobre el litoral que ha habido durante décadas. Ha tenido que ser una fundación y un observatorio independiente, y no la administración, quienes han elaborado el estudio, lo que bastante sobre el estado de la gobernanza costera en el archipiélago. Los números son difícilmente reversibles, como reconoce el propio título del informe. Pero sus autores insisten en que todavía hay margen para actuar si las instituciones asumen la urgencia. La pregunta es si lo harán antes de que los cuatro kilómetros anuales que Canarias pierde se conviertan en una cifra imposible de recuperar. Medidas urgentes y soluciones posibles Para ello, el informe realiza algunas exigencias al Gobierno regional y a los Cabildos, como que paralicen cautelarmente todos los nuevos proyectos urbanísticos en las franjas de mayor presión y constituyan una mesa técnica para revisar los Planes Insulares de Ordenación. “La costa canaria es un patrimonio natural, social y económico de valor incalculable. Su protección no es una carga, sino una oportunidad para liderar un modelo de desarrollo basado en la calidad, la sostenibilidad y la equidad. No hay tiempo que perder: cada nuevo suelo urbanizable aprobado en la costa es un paso irreversible hacia la pérdida de lo que nos hace únicos", aseguran los impulsores del informe SOS Costas Canarias. El responsable del estudio, Fernando Prieto, es tajante: "Canarias tiene que elegir entre un escenario con vez mas turistas, mas destrucción de la costa y mas desigualdad o un escenario de adaptación al cambio climático, con menos turismo, menos desigualdad y mas conservacion del territorio". El estudio, con casi 700 páginas, fue presentado este jueves ante un aforo completo en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Laguna. En el debate de la mesa redonda que clausuró la jornada, participaron la abogada ambientalista Irma Ferrer, la comunicadora científica Carla Henríquez, el responsable del estudio Fernando Prieto, el científico del Observatorio de la Sostenibilidad y el profesor de la ULL Abel López Díez, y que fue moderada por Anne Striewe, directora general de la Fundación Canarina, que explicó que SOS Costas Canarias “estará disponible de forma pública y gratuita en las próximas semanas en la web de la Fundación Canarina como herramienta de consulta para organizaciones, medios de comunicación y ciudadanía, y principalmente para que las instituciones que tengan que tomar decisiones sobre nuestro territorio, lo hagan de manera informada y con datos científicos como base”.