← Volver
ABC ·

¿Y si Marlaska sólo es un miserable?

Resumen

Es el comentario que, acompañado de un rictus que muta de la decepción a la indignación, se escucha por los mentideros capitalinos. Sí, el ministro de Interior huele que apesta, está sucio, algo esconde. Pues no lo sé, porque oír he oído de todo, pero saber no sé nada. Marlaska se ha degradado moralmente hasta un punto que la explicación que aducen muchos es que lo tienen cogido, que se pliega servilmente a las abyecciones de Nerón porque Pegasus revolotea y relincha sobre su cabeza cana.

«Tiene que tener mierda, seguro. Otra cosa no se explica». Es el comentario que, acompañado de un rictus que muta de la decepción a la indignación, se escucha por los mentideros capitalinos. Sí, el ministro de Interior huele que apesta, está sucio, algo esconde. ... Pues no lo sé, porque oír he oído de todo, pero saber no sé nada. Marlaska se ha degradado moralmente hasta un punto que la explicación que aducen muchos es que lo tienen cogido, que se pliega servilmente a las abyecciones de Nerón porque Pegasus revolotea y relincha sobre su cabeza cana. Puede. Por ahora, ni pajolera. Pero él sigue, como lo hace Margarita Robles, la compañera de Gobierno y puñetas a la que tanto detesta. Sí, togas manchadas en la ciénaga sanchista, togas como la de Conde-Pumpido. Los tres comparten ese aire de suficiencia, vestíbulo de la bajeza con la que arrastran su ya olvidado prestigio.Para mí es más desasosegante la sensación, casi certeza, de que Marlaska no necesita ni armiño, ni púrpura ni dineros para descender al infierno. Hay una cierta banalidad del mal, ese que llega cuando crees que eres un ser superior, cuando tus actos son casi divinos porque estás entre los elegidos.Algo de eso, o mucho, hay en la forma con la que se despacha ante los medios, en cómo defiende lo insostenible de su subordinada, una tipa que sabemos que ha mentido, que se ha reunido con la fontanera y por tanto conspirado contra jueces, fiscales y lo que es peor, contra los hombres y mujeres de la Guardia Civil a quienes debería proteger y ser su primera servidora. Mercedes González debió ser cesada desde el mismo minuto en que apareció su nombre en un auto junto al de Leire Díez, desde el preciso momento que se confirmó lo que se barruntaba, que ella no servía a los españoles, sino a los intereses espurios de su patrón, cercado en su entorno familiar por el hedor de la corrupción, el nepotismo y el enchufismo.Marlaska no prescinde de ella porque le falta la gallardía para cometer el 'sepukku' político que debiera seguir a la salida de una directora de la Guardia Civil que es la vergüenza del cargo y del uniforme. Puede entonces que Marlaska, el juez venerado por su lucha contra el terrorismo y la exposición de su condición sexual, sea simplemente un mal tipo, mala gente, sin necesidad de chantajes, extorsiones ni recovecos oscuros. Un miserable acaecido por ósmosis, por esa cercanía al Midas de la podredumbre que habita en la Moncloa. Y no es consuelo sino todo lo contrario. Como escribí sobre Zapatero, pienso que es más llevadera la corrupción moral por el dinero que esta otra que quizá nace de un interior infecto, podrido por la gangrena del poder, la soberbia, la insolencia y le creencia de que te adorna una superioridad moral que te impide reconocer que vas desnudo, con tu indecencia al aire.