Bellerín retrata la temporada del Madrid
ResumenLa temporada del Real Madrid es un desastre, como bien quedó demostrado en Sevilla. Después de ponerse pronto en ventaja con un tanto de Vinicius y salvar el resultado con varias manos espléndidas de Lunin, consintió el empate en la última jugada en una acción polémica, con un agarrón de Antony a Mendy previo al buen tiro de Bellerín. El Betis igualó un partido que no mereció perder para sostener la quinta plaza a la espera de tiempos mejores, llegando con frecuencia al área contraria. El Madrid volvió a tener ocasiones y a perdonarlas casi todas, que no es poca cosa cuando falta juego y hasta interés.
La temporada del Real Madrid es un desastre, como bien quedó demostrado en Sevilla. Después de ponerse pronto en ventaja con un tanto de Vinicius y salvar el resultado con varias manos espléndidas de Lunin, consintió el empate en la última jugada en una acción polémica, con un agarrón de Antony a Mendy previo al buen tiro de Bellerín. El Betis igualó un partido que no mereció perder para sostener la quinta plaza a la espera de tiempos mejores, llegando con frecuencia al área contraria. El Madrid volvió a tener ocasiones y a perdonarlas casi todas, que no es poca cosa cuando falta juego y hasta interés. Se ha empeñado a hacer pasillo al Barça en el Camp Nou, o a asistir al alirón en directo. No jugó Carvajal ni un minuto. Ni calentó. Un fin de curso idílico, vaya. Y el caso es que, como en ocasiones precedentes, arrancó bien el Madrid en La Cartuja, con intensidad y ambición. Repitió Arbeloa la fórmula de Bellingham y Valverde en el eje, esta vez flanqueados por Brahim en la derecha y Thiago Pitarch, ausente desde la ida ante el Bayern, en izquierda. No entró Carvajal después de la pregunta que tanto incomodó al técnico tras ganar al Alavés, y sí compareció Mendy para contener a Antony. Lo primero que ocurrió fue una mano de Brahim en salida que sublevó a La Cartuja. Rozó la imprudencia el malagueño, en una acción de Soto Grado que no aparecerá en su vídeo de RMTV. Remató Mbappé, por duplicado, tras servicios de Brahim y Trent. En el primero no tenía ángulo, en el segundo no tuvo pausa. Y al poco de rebasar el cuarto de hora, en una acción de presión del Madrid recuperó cerca del área, remató duro Valverde, Valles rechazó en corto y Vinicius aprovechó el regalo para convertir. No encontraba el Betis la manera de conectar con Abde, el punto fuerte del ataque verdiblanco a la espalda de Trent. Al otro costado, Mendy obligaba a Antony a buscar el centro para tocar bola. Aunque el Madrid se iba replegando en sus dos líneas de cuatro de forma gradual, aún llegaba con intención por derecha. Como en una llegada de Bellingham que cayó a Brahim y su pase era interceptado por un defensor del Betis con la mano. Ese lance sí que estará en el siguiente vídeo de Soto Grado, que señaló un fuera de juego previo... que no era. Se lesionó Bartra, sustituido por Llorente. El caso es que un error cambió el decorado. Fue de Thiago Pitarch, de nuevo en la salida y de espaldas. Como ante el City o el Bayern. El chico, que no regatea una gota de sudor, también tiene estrella, porque Lunin regaló un paradón para evitar el gol de Antony. El Betis destapó la fragilidad blanca y sumó ocasiones para igualar antes del descanso. Se embolicó Rüdiger y regaló el mano a mano a Bakambu. Sacó Lunin con el pie como Iker a Robben. La jugada desembocó en otro tiro de Antony que sacó el ucraniano de la escuadra. Y en el córner siguiente retrasó Abde para Fornals y su remate se fue arriba por poco. Al descanso con alivio para los blancos. Aunque las sensaciones eran peores en el Madrid, fue el Betis quien metió cambios tras la pausa. Marc Roca y Cucho al verde. Buscaba Pellegrini más poso con la pelota, pero de salida no la encontró. Se la quedó el Madrid, que aprovechó el sector de Bellerín para hacer daño. Eso sí, las mejores opciones llegaron desde la diestra de Trent. En uno no conectó el cabezazo Bellingham, y en el otro, de alta escuela, remató Mbappé de chilena a la red. Fuera de juego del francés, que haraganeó para recuperar la posición. Como en el primer acto, un estirón del Betis trasladó el juego al lado contrario. Apareció Huijsen para taponar la llegada de Fornals, el más lúcido del ataque verdiblanco. Lo sustituyó Pellegrini para dar entrada a Lo Celso. Las semanas de doble jornada pasan factura. Volvió a contar Thiago con la colaboración de Lunin para no convertir una pifia en gol en contra, y el ucraniano se estiró poco después para desviar un remate cercano de Natan. Al Madrid le costaba sujetar la pelota para no sufrir. Buscaba la contra. Como en un balón largo a Mbappé que se deshizo de Natan con facilidad y quiso regalar el gol a Vinicius. Se lo rebañó Bellerín. Belliingham fue creciendo en el tramo final como vía más segura para limpiar las jugadas. Entró Isco para hacer lo propio en un Betis que se complica la quinta plaza a cada minuto. Vio la amarilla Trent. Expuesto como estaba a la segunda, Carvajal ni calentó. Pues eso. Pidió el cambio Mbappé por alguna molestia, que no es cuestión de arriesgar, oiga. Si total... Y Vinicius tiró una buena diagonal que coronó con una cesión al portero rival en vez de en remate. El desenlace estaba apretado, y se temía lo que estaba por ocurrir. Pidió penalti Antony en un giro ante Mendy, que le puso el brazo. Y al borde del 93, tras un córner, intentó cubrir el francés y cayó en el forcejeo con el brasileño, metió atrás y Bellerín completó la tétrica temporada del Madrid, incapaz de meter algo de presión del Barça. Como en Pamplona, en Múnich o en Mallorca, el minuto noventa y tantos que tanto definió el carácter indomable del Madrid es hoy su condena. Para hacérselo mirar.