"Yo he venido aquí a ganar el Mundial"
ResumenEspaña jugará la segunda final de su historia y aspira a bordar la segunda estrella en su pecho. Un sueño por el que los jugadores llevan años trabajando y que lidera el capitán del equipo: Rodri Hernández. Su evolución en el torneo ha sido paralela a las prestaciones del equipo. Tras un arranque dubitativo, Rodri ha dado un paso al frente y es quien gobierna el juego de la selección.
Falta un paso. El último. El más importante. El más difícil. España jugará la segunda final de su historia y aspira a bordar la segunda estrella en su pecho. Un sueño por el que los jugadores llevan años trabajando y que lidera el capitán del equipo: Rodri Hernández. Su evolución en el torneo ha sido paralela a las prestaciones del equipo. Tras un arranque dubitativo, Rodri ha dado un paso al frente y es quien gobierna el juego de la selección. Un líder en el campo y también fuera, donde hay una frase que repite constantemente: "Yo he venido aquí a ganar el Mundial". El vestuario cree y se lo creen, pero mantiene la calma. La misma que al principio. "Estoy igual de tranquilo que el primer día después del partido de Cabo Verde, cuando las cosas no salieron tan bien", dijo Mikel Oyarzabal recientemente. Y esa tranquilidad, que quizá se refiere más a la serenidad, rebaja la euforia en el vestuario. Porque es cierto que se ha escrito parte de la historia, pero falta la parte más importante. Rodri lo explicó tras el partido ante Portugal: "Si alguien piensa que vamos a ganar un Mundial sin sufrir, está equivocado. Son las mejores selecciones del mundo, pero el equipo ha demostrado una madurez muy importante para ganar este torneo". La euforia y el éxtasis hacen que a veces, desde fuera, se pierda la perspectiva, pero dentro del vestuario nada cambia. No hay celebraciones efusivas, no hay grandes fiestas, ni misiones cumplidas que celebrar. En cada partido que ganan, los 26 sólo piensan en una cosa: parar, recuperar y estar listo para el siguiente reto. El "yo he venido aquí a ganar el Mundial" de Rodri no se ha quedado sólo en el vestuario. Es un mensaje que ha llegado a los dirigentes de la Federación. Pero ahí también mantienen la calma. "Queda lo más difícil", decían tras eliminar a Francia. Todos creen en lo que puede pasar, pero también en el proceso. Saben que hay que ir paso a paso y que si te saltas alguno, "el Mundial no perdona". Un reflejo de esa euforia controlada es Pau Cubarsí. "Por dentro estoy muy contento, pero estoy tranquilo", decía sin apenas sonreír tras eliminar a Francia. Esa humildad y frialdad que mostraba él es extensible a jugadores como Unai, Laporte, Oyarzabal, o el propio Rodrigo. Con ellos da la impresión de que ganar forma parte de la rutina, de un proceso. "Vienen días muy especiales, nos vamos a Nueva York, el sueño sigue vigente y tenemos muchas ganas de que llegue ya el partido", aseguraba Pau. Queda un último paso y el vestuario se conjura para el partido de sus vidas: "Vamos todos en una misma dirección. Se trata de poner todo lo que uno puede dar al servicio del equipo. Estoy inmensamente feliz. Esto no te lo imaginas cuando eres pequeño. No nos lo habíamos ni imaginado, pero ya podemos decir orgullosos que estamos en una final del Mundial", explicaba Mikel Oyarzabal intentando controlar su alegría. Queda un partido y el objetivo de todos es darle la razón a Rodri, a su capitán. El que no se cansa de repetir esa frase: "Yo he venido aquí a ganar el Mundial".