← Volver
Expansión ·

De Texas a Michigan: los estados clave que decidirán las 'midterm'

Resumen

Donald Trump no sale en las papeletas de voto de las elecciones legislativas de medio mandato que EEUU celebra mañana. Sin embargo, si hay un único asunto en el que el presidente estadounidense y el Partido Demócrata han estado de acuerdo durante la campaña de las midterm es en instar a sus respectivos votantes a “fingir” que sí lo hace. El inquilino de la Casa Blanca porque piensa que su tirón político será el que mantenga a su partido al frente del Parlamento. La oposición porque asume que el desplome de popularidad del magnate, ligado a la inflación, acabará arrastrando a los republicanos.

Donald Trump no sale en las papeletas de voto de las elecciones legislativas de medio mandato que EEUU celebra mañana. Sin embargo, si hay un único asunto en el que el presidente estadounidense y el Partido Demócrata han estado de acuerdo durante la campaña de las midterm es en instar a sus respectivos votantes a “fingir” que sí lo hace. El inquilino de la Casa Blanca porque piensa que su tirón político será el que mantenga a su partido al frente del Parlamento. La oposición porque asume que el desplome de popularidad del magnate, ligado a la inflación, acabará arrastrando a los republicanos. El resultado se dirimirá en un puñado de estados clave. En las elecciones, los estadounidenses votan de un lado a los 435 miembros de la Cámara de Representantes. Como la mayoría de encuestas apuntan a que los demócratas le arrebatarán su control a los republicanos, el foco está puesto en la elección del tercio de los 100 asientos del Senado que se renuevan. Son 35 sillas, de las que hasta ahora 22 estaban en manos republicanas y 13 de los demócratas. El Partido Demócrata, que hoy tiene 47 senadores frente a los 53 republicanos, necesita, por tanto, sumar cuatro más para hacerse con el control de la Cámara Alta, en la que el vicepresidente J.D. Vance goza de voto de calidad en caso de empate. Y es en ese pulso donde entran los siete principales estados en juego: Una de las batallas clave, quizá la más seguida y representativa del país, es la de Texas, donde un demócrata podría ganar las elecciones por primera vez en más de 30 años. El llamado estado de la estrella solitaria es escenario del duelo entre el fiscal general republicano Ken Paxton y el candidato demócrata James Talarico, que ha dado la sorpresa al situarse a la cabeza en las encuestas. Paxton (63 años), que se impuso en las primarias de su partido al senador John Cornyn con el apoyo de Trump -quien, sin embargo, no para de burlarse de su aspecto y vestimenta-, carga con acusaciones de abuso de poder para favorecer a un inversor inmobiliario que empleaba a una mujer con la que el fiscal mantuvo una relación extramatrimonial, y sufrió un impeachment de su propio partido en 2023. Con esta tarjeta de presentación, el voto ha comenzado a moverse hacia Talarico (37), antiguo profesor y seminarista, que parece estar conquistando el tradicional feudo conservador combinando valores cristianos y un mensaje económico centrado denunciar la inflación y la corrupción. Una victoria demócrata en el segundo estado más grande y poblado del país causaría todo un terremoto político. Los donantes han gastado ya más de 500 millones de dólares en la campaña (solo Elon Musk ha dado 158 a los republicanos), mientras Trump apodó “Talafreako” al demócrata, y Vance trató de restarle apoyos insinuando que es gay. Otro pulso inesperado se está dando en Kansas, donde el senador republicano Roger Marshall, ginecólogo respaldado por Trump, ve en riesgo su reelección por la candidatura demócrata del pastor metodista Adam Hamilton, responsable de una de las mayores congregacones religiosas del país. El estado del girasol no elige a un demócrata para el Senado desde 1932. Hamilton, antiguo republicano y líder de la Iglesia de la Resusrrección de Kansas City, con cerca de 25.000 fieles, plantea una candidatura moderada que podría romper con esta tradición casi centenaria aprovechando el descontento ganadero con el alza de precio de carburantes y fertilizantes. Ambos cargan con polémicas: el pastor, por falta de contundencia ante un supuesto caso de abusos en un campamento que su iglesia denunció a la Policía pero acabó sin presentar cargos; el ginecólogo, por demandar a cientos de sus clientas para cobrar sus minutas. Otro enfrentamiento paradigmático de las midterm se da en Michigan donde los republicanos de Trump se enfrentan al pujante ala socialista de los demócratas. El paladín de los primeros para el estado de los grandes lagos es Mike Rogers (63) un excongresistas y agente del FBI, mientras que los segundos están representados por a Abdul El-Sayed (41), un médico que aspira a ser el primer senador musulmán del país. La silla vacante la deja el demócrata Gary Peters, que se jubila. Una de las mayores controversias de la campaña se ha dado en Alaska donde el senador republicano Dan Sullivan, que aspira al tercer mandato, acusa a los demócratas, liderados Mary Peltola (primera mujer nativa en el Congreso), de haber impulsado a un candidato independiente, también llamado Dan Sullivan, solo para tratar de restarles votos confundiendo al votante. El asunto ha quedado judicializado entre acusaciones cruzadas de juego sucio. Iowa, el estado del halcón, enfrenta a la congresista republicana y expresentadora de televisión Ashley Hinson contra el legislador demócrata y campeón paralímpico de baloncesto Josh Turek, en un territorio agrícola golpeado por la crisis de precios que deja en vilo el apoyo al partido de Trump. El estado del pino, en el que Kamala Harris se impuso a Trump pero que lleva tres décadas eligiendo republicanos para el Senado, enfrenta a Susan Collins, que busca su sexto mandato, con el demócrata Troy Jackson, con el debate centrado en el coste de la vida. El antiguo estado bisagra, que lleva tres elecciones apoyando a Trump, dirime ahora la sustitución de Vance entre el republicano Jon Husted, que le sustituyó, y el demócrata Sherrod Brown, en un estado industrial al que pesan los costes energéticos, la inflación y los aranceles.