El día que Vinicius engañó a toda la plantilla
ResumenLa frase de Federico Valverde, soltada tras uno de los ya habituales partidos de pádel en casa de Vinicius, resume mejor que cualquier discurso el momento que atraviesa el vestuario del Madrid. Donde antes había dudas y algunas grietas, ahora hay un grupo unido en busca de acabar la temporada levantando títulos. Un sofá gris, una cena multitudinaria pagada por Vinicius y Mbappé, un octágono en Vistalegre y una pista de pádel han reconstruido un ecosistema que recuerda al de los mejores años del equipo. La llegada de Arbeloa ha ayudado al cambio.
Siguiente para ver el equipo ganador”. La frase de Federico Valverde, soltada tras uno de los ya habituales partidos de pádel en casa de Vinicius, resume mejor que cualquier discurso el momento que atraviesa el vestuario del Madrid. Donde antes había dudas y algunas grietas, ahora hay un grupo unido en busca de acabar la temporada levantando títulos. Un sofá gris, una cena multitudinaria pagada por Vinicius y Mbappé, un octágono en Vistalegre y una pista de pádel han reconstruido un ecosistema que recuerda al de los mejores años del equipo. La diferencia no está solo en el césped. La llegada de Arbeloa ha ayudado al cambio. Escuchar y entender al jugador, acercarse al grupo y generar un clima de confianza. El vestuario, que ya había mostrado su respaldo como ha adelantado MARCA, respondió de la mejor manera posible. “Quiero que sean una familia, que se note el poder de la amistad y que ese buen ambiente nos lleve a seguir ganando”, explicó tras el derbi. En ese proceso, la casa de Vinicius se ha convertido en un punto de encuentro para dar con la tecla. Solo competición, bromas y convivencia. Y es que el brasileño se ha enganchado tanto al pádel que decidió instalar una pista en su casa. Desde entonces, los días libres tienen un destino fijo para buena parte de la plantilla. Se organizan torneos internos entre toda la plantilla... en la que se juegan dinero. Entre 100 y 150 euros por jugador para un bote final que se lleva la pareja ganadora. Algo simbólico para el dinero que tienen, pero que activan su orgullo competitivo. En uno de esos torneos se produjo una de las anécdotas que mejor define el espíritu del grupo. Con todo listo para competir, Vinicius dejó caer una frase desconcertante: “Aún falta mi compañero…”. El desconcierto fue general. Nadie esperaba más invitados. Pero la espera tenía truco. Minutos después apareció Juan Lebrón, uno de los mejores jugadores del mundo y pareja número tres de Premier Padel, además de amigo del brasileño. De ahí, que la marca que patrocina al gaditano (Babolat) sea también con la que siempre juega el 7. La reacción osciló entre la incredulidad y la carcajada. El desenlace, más previsible: ventaja clara para Vinicius y botín asegurado. Una pequeña 'trampa' con sabor a fútbol de barrio, donde la norma es simple: quien pone la pista, pone las reglas. Además, la plantilla blanca disfruta de sus tardes con juegos de cartas (el póker es el preferido por la mañana) y videojuegos (Fortnite, Warzone y EA Sports FC suelen ser los elegidos) para disfrutar de sus tardes libres en familia.