Esta casa es una ruina
ResumenNo importa las veces que vea la película Esta casa es una ruina en la que la pareja formada por Tom Hanks y Shelley Long se compra un casoplón en teoría perfecto que comienza a desintegrarse ante sus ojos -se rompen las tuberías, de los grifos sale mierda, se funden los enchufes y se derrumban las paredes-, que siempre hay un momento que lloro de la risa: cuando se desploma la bañera y Tom Hanks se queda primero mirando atónito y después estalla en carcajadas. Por pura asociación de ideas, qué maravilla el cerebro, me he acordado de la escena leyendo las últimas noticias del Real Madrid que también tiene toda la pinta de estar cayéndose a cachos. Mientras el Barça ultima los preparativos de la fiesta del alirón en caso de que se produzca este domingo -por dónde pasará la rúa de celebración, los parlamentos después del Clásico , pirotecnia, confeti y eligiendo banda sonora- en el Madrid andan a tortas en el vestuario con Arbeloa acompañando a Valverde a la sala de curas después de la trifulca con Tchouameni y con Mbappé como estrella invitada saliendo de Valdebebas riéndose después de bajarse del yate de vacaciones en Italia . La situación resulta tan delirante que cuesta hasta creérsela.
No importa las veces que vea la película Esta casa es una ruina en la que la pareja formada por Tom Hanks y Shelley Long se compra un casoplón en teoría perfecto que comienza a desintegrarse ante sus ojos -se rompen las tuberías, de los grifos sale mierda, se funden los enchufes y se derrumban las paredes-, que siempre hay un momento que lloro de la risa: cuando se desploma la bañera y Tom Hanks se queda primero mirando atónito y después estalla en carcajadas. Por pura asociación de ideas, qué maravilla el cerebro, me he acordado de la escena leyendo las últimas noticias del Real Madrid que también tiene toda la pinta de estar cayéndose a cachos.
Mientras el Barça ultima los preparativos de la fiesta del alirón en caso de que se produzca este domingo -por dónde pasará la rúa de celebración, los parlamentos después del Clásico, pirotecnia, confeti y eligiendo banda sonora- en el Madrid andan a tortas en el vestuario con Arbeloa acompañando a Valverde a la sala de curas después de la trifulca con Tchouameni y con Mbappé como estrella invitada saliendo de Valdebebas riéndose después de bajarse del yate de vacaciones en Italia. La situación resulta tan delirante que cuesta hasta creérsela. Somos todos Tom Hanks mirando pasmados el hueco por donde se ha desmoronado la bañera y hay a quien ya le ha entrado la risa tonta aunque maldita sea la gracia.
Como en Esta casa es una ruina los obreros en el Real Madrid, los jugadores, también van a trabajar en coches de lujo y están destrozando los muros cobrando sueldos de millonario mientras los dueños de la vivienda asisten paralizados al estropicio. En la película la pareja incluso se separa temporalmente; en la vida real está por ver cuál será la reacción de una afición que está hasta el moño de una plantilla que da vergüenza ajena, que sumará en breve su segunda temporada sin ganar nada y que encima se lía a puñetazos como niños malcriados incapaces de gestionar sus emociones. ¿Habrá un final feliz? Pues no. Ni siquiera eso, que esto no es Hollywood.
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