Firmas 'cripto' reguladas para protegerse de los 'hackeos'
ResumenLos cold wallets (monederos fríos) han sido considerados uno de los lugares más seguros para almacenar las criptomonedas, en un ecosistema en el que la seguridad ha sido uno de los puntos más críticos. Son dispositivos físicos independientes que almacenan claves privadas aisladas de Internet. Sin embargo, un robo masivo en una de estas billeteras ha puesto esta semana en entre dicho esta seguridad. Los expertos apuntan ahora que este hackeo puede aumentar el traspaso de los clientes a plataformas reguladas.
Los cold wallets (monederos fríos) han sido considerados uno de los lugares más seguros para almacenar las criptomonedas, en un ecosistema en el que la seguridad ha sido uno de los puntos más críticos. Son dispositivos físicos independientes que almacenan claves privadas aisladas de Internet. Sin embargo, un robo masivo en una de estas billeteras ha puesto esta semana en entre dicho esta seguridad. Los expertos apuntan ahora que este hackeo puede aumentar el traspaso de los clientes a plataformas reguladas. En España, ya hay más de una quincena de empresas que operan conforme a la normativa europea MiCA. Un monedero de autocustodia es una solución en la que los inversores custodian y gestionan sus activos digitales por sí mismos, en lugar de confiar su custodia a un tercero. Existen diferentes modalidades. Los activos digitales pueden almacenarse en monederos calientes, es decir, conectados a Internet que ofrecen un acceso rápido; pero también en monederos fríos, los que permanecen sin conexión a Internet y que inicialmente parecían menos expuestos a los ciberataques. Entre finales de la semana pasada y principios de esta, los hacker consiguieron entrar en una de estas billeteras, ColdCard (gestionada por Coinkite), y robaron más de 100 millones de dólares (86 millones de euros) de bitcoin, según cifras de Bloomberg. De acuerdo con las primeras investigaciones, el fallo se originó en el firmware (un programa informático que da órdenes al hardware para que funcione) de la billetera. "El caso obliga a replantear una cuestión incómoda: la autocustodia no elimina la confianza en la seguridad, simplemente cambia de destinatario. Quien deja de confiar en un banco pasa a confiar en el fabricante del hardware, en el firmware, en la cadena de suministro, en el software que genera la entropía y en los procedimientos de desarrollo y auditoría", opina Carlos Fuenmayor economista y miembro de EFPA. El problema de la autocustodia, ya sea en monederos calientes o fríos, es que queda completamente fuera de cualquier regulación y protección de las autoridades. "Si controlas tus propias claves, no hay ninguna entidad regulada por medio, y por tanto no hay licencia ni supervisor que te cubra en caso de pérdidas", apunta Oriol Blanch, director de Bitvavo en España. Para el minorista esto se traduce en riesgos muy concretos: pérdida irreversible de acceso si se pierden las claves; ningún mecanismo de recuperación de activos; mayor exposición a los ciberataques y el error humano, y ninguna protección regulatoria. Desde Kraken explican que la autocustodia en este tipo de monederos puede no ser la opción más adecuada para usuarios que no cuenten con los conocimientos técnicos necesarios. Regulación Confiar en plataformas de intercambio de criptomonedas y entidades financieras para custodiar los activos digitales posee una clara ventaja: protección y depositaría aseguradas en caso de robo. Desde el pasado 1 de julio, todas las empresas que quieran operar con criptoactivos en Europa deben contar con la licencia MiCA (Markets in Crypto Assets). Uno de los principales aspectos que regula esta normativa es la protección al inversor: "exige que las plataformas cuenten con procedimientos de reclamación, capital mínimo, seguros o equivalentes, y políticas estrictas de segregación de activos", expone Blanch. En España, más de una quincena de empresas de origen nacional ya cuentan con esta licencia y cerca de 180 proveedores están apuntados en el registro de la CNMV. Seis bancos cuentan con la autorización MiCA: CaixaBank, BBVA, Cecabank, Openbank, Renta 4 y Kutxabank. El resto de firmas españolas son fintech y plataformas especializadas en criptoactivos: Bit2Me, Crossmint, Minos, Criptan, Fazil Crypto, Prosegur Crypto, Iqana, Due Network y Venga. En las últimas semanas, fuera del tiempo de descuento de la UE, varias compañías españolas han conseguido la licencia. Las últimas en unirse al listado han sido la plataforma catalana Nebeus, la empresa de pagos con stablecoin Cryptopocket y la red de cajeros cripto BitBase.