Los porteros, un debate por los siglos de los siglos: "Me gusta más Diego López que Casillas"
Resumen"Me gusta más Diego López y mientras yo sea entrenador del Real Madrid va a jugar Diego López". Las palabras de Mourinho en 2013 fueron una tuneladora en las entrañas de la entidad. Sobre todo porque iban dedicadas a una silueta, la de Iker Casillas, encaramado en la mitología, tanto del club como de la selección española, con quien ya había conquistado dos Eurocopas y el Mundial de 2010. La pelea de los porteros por un puesto ha sido la semilla de guiones jugosos en la intrahistoria del fútbol.
"Me gusta más Diego López y mientras yo sea entrenador del Real Madrid va a jugar Diego López". Las palabras de Mourinho en 2013 fueron una tuneladora en las entrañas de la entidad. Sobre todo porque iban dedicadas a una silueta, la de Iker Casillas, encaramado en la mitología, tanto del club como de la selección española, con quien ya había conquistado dos Eurocopas y el Mundial de 2010. La pelea de los porteros por un puesto ha sido la semilla de guiones jugosos en la intrahistoria del fútbol. El último arrebato ha surgido por la irrupción de Joan García como muralla del Barça, condición que le sitúa como candidato a la meta de España, defendida hasta ahora con éxito por Unai Simón. Tendrá que ser Luis de la Fuente, tras elegir cuatro porteros en esta lista, el que lidie con una situación peliaguda. Si entra Joan García, ¿cómo lo hará? ¿Como titular pasando a Unai al número dos de sus preferencias? ¿Podría ser suplente de Unai y ser el número dos, tres o cuatro de la lista? ¿Quién sería el sacrificado en la lista mundialista: Unai, Raya o Remiro? El portero está ajeno a la numerología de los sistemas de juego. Juega uno y el otro mira, no hay otra opción que no sea la de alimentar la paciencia para no ser engullido por el resquemor, la desgana y la envidia. En ese climatizador se puede entrar como amigo y salir como enemigo. Se pasa del chiste y la broma al silencio y la desconfianza. En la selección española de los tiempos modernos la portería no ha puesto el candado a los debates. Javier Clemente, cuando ejerció de seleccionador, señaló a Zubizarreta como su guardián de confianza. Era una apuesta lógica tras haber coincidido ambos en el Athletic. Detrás de Zubi aguardaban alternativas como Cañizares o Lopetegui. En el Mundial de 1994 de Estados Unidos no había dudas, pero sí un inconveniente. Zubi no podía ser titular en el primer partido porque estaba sancionado tras ver la roja en el decisivo partido de clasificación ante Dinamarca en el Pizjuán. Su sustituto aquella noche, Cañizares, comenzó el Mundial de titular ante Corea del Sur. Luego ya no hubo minutos para él porque Zubi estaba blindado. La situación se mantuvo en la Eurocopa de 1996. Molina entró por Lopetegui. Sin embargo, para el Mundial de 1998 en Francia, el ambiente había girado. Zubizarreta no era tan regular como en años anteriores. Por detrás, el rendimiento de Molina y Cañizares arrojaba llamas a la discusión pública. Para Clemente no había nada que discutir: el puesto era innegociable. Su portero era Zubi. El primer partido del Mundial ante Nigeria revolucionó a la opinión pública. Un error de Zubizarreta decidió el 2-3 para los africanos. La tormenta ya no cesó en todo el torneo. España no pasó de la primera fase y Clemente terminó muy tocado en el cargo. Meses después, tras una derrota en Chipre, era relevado por Camacho. Sin Zubi, la etapa de Camacho abría un nuevo frente: Cañizares o Molina. En la Eurocopa del 2000 (Bélgica y Países Bajos) esperaba Noruega en el debut. Una mala salida de Molina originó el gol definitivo noruego. El seleccionador cambió el plan y el resto del torneo apostó por Cañizares. Dos años después, para el Mundial de Corea y Japón, la irrupción de Casillas había aclarado cualquier discusión. Durante doce años apenas había fisuras en la sensación de que el portero del Real Madrid debía ser el titular. Así, hasta el Mundial de 2014, en el que Casillas, como casi todo el grupo, se alejó de su mejor rendimiento. Para la Eurocopa de 2016, con Casillas en el Oporto, había cambiado el rango. En el puesto de titular, Del Bosque había elegido a De Gea. Sergio Rico completaba el trío. El seleccionador no varió en los partidos del torneo. La relación entre Del Bosque y Casillas se resintió con la sensación de que el portero no digirió bien su nuevo rol. Casillas ya había perdido la titularidad en el Real Madrid en alguna etapa antes de la llegada de Mourinho. Con Del Bosque al mando, eligió en 2001 a César Sánchez por delante de Iker. En la final de Champions de Glasgow (2002), César abandonó el partido por lesión con 2-1 en la recta final del encuentro. Casillas entró y evitó el empate en una acción milagrosa. El santo seguía vivo. Con Mourinho el romance inicial se fue embarrando. En la tercera temporada, la última en el Madrid, el portugués optó por Diego López. Era la campaña 2012-13 y la situación congeló la convivencia. Diego analizó aquel clima: "Nunca se faltó el respeto entre los dos ni hubo un mal gesto. Mentiría si lo dijera, pero es cierto que nuestra relación cambió y yo no creo que hiciera nada para que cambiara". Un año después, Ancelotti repitió elección, con Diego López para la Liga y Casillas para la Champions. Así se fijó el turno, incluida la final de Lisboa con el gol de Sergio Ramos. Años antes, en la década de los 90, el vestuario del Real Madrid también se revoloteó con la convivencia entre Buyo y Cañizares. El gallego era el titular y Cañizares admite que era complicada la amistad "porque Buyo tenía un carácter jodido". Entre 2014 y 2016 los porteros destinados a ser titulares en el Barça eran Claudio Bravo y Ter Stegen, un chileno y un alemán, agua y aceite. Ter Stegen, recién llegado desde el Gladbachi, tuvo que esperar su oportunidad ante el buen rendimiento de Bravo. Tras esas dos temporadas, en una decisión estratégica, el Barça se entregó a Ter Stegen mientras que el chileno se marchaba al City. Para Bravo, lo que sucedió es que "Ter Stegen se dio cuenta de que no me podía sacar de la portería". El alemán recuerda que en ese periodo desde el club se le decía 'no te preocupes, Marc, tienes toda nuestra confianza, estás aquí para muchos años, confiamos en tu rendimiento'. Pero luego ves que la realidad no era así". No fue la única situación sísmica en la que participó Ter Stegen. En Alemania era Neuer, icono del Bayern, el que le cerraba la calle de la titularidad. La situación degeneró en 2019. El azulgrana reclamaba minutos en la selección y Joachim Low no se los podía dar. Ter Stegen fue claro: "Es frustrante ser suplente, no es agradable". Neuer, con el que siempre mantuvo una relación más o menos cordial, expresó que "no sé si algo así es bueno para el grupo sobre todo cuando se trata de nuestra posición. Ningún entrenador ha colocado a dos porteros a la vez". Neuer continuó de titular hasta que en 2024 anunció su retirada de la selección. Ter Stegen espera recuperarse de su última lesión para entrar en el Mundial. En el Valencia de los títulos con Rafa Benítez había dos pesos pesados para un puesto como eran Cañizares y Palop. De aquella convivencia durante seis años (1999-05) se podría extraer material para una novela. Con respeto, pero sin roce, la relación entre ambos colapsó. "En el Valencia peleé mucho con Palop", dijo recientemente Cañizares en la Cope. Palop también admitió que con Cañizares dejó de hablarse en el Valencia. En 2005 Palop se fue al Sevilla donde se hizo un ídolo. En 1978, con un Mundial rodeado de trincheras sociales y políticas, Menotti debía hacer una lista de Argentina que iba a sacudir los cerebros del país. El seleccionador, aparte de no reclutar a Maradona, disponía de una disputa de estilos y maneras de vivir para la portería. Por un lado, el Pato Fillol, la caja fuerte de River Plate, lo que se entiende por un portero clásico; por otro, el Loco Gatti, el marqués de la excentricidad y el carisma en Boca Juniors. Casi nada, un River-Boca de un puesto. Gatti era titular en la albiceleste antes del Mundial. Iba lanzado sobre todo tras un partido en la antigua Unión Soviética en el que fue clave para la victoria argentina sobre la nieve. El arquero confesó que había colocado una petaca con whisky al lado de la portería para conjugar el frío con el trago. El plan se enturbió porque a Gatti se le averió una rodilla unos meses antes del Mundial. Menotti preparó una concentración a la que el portero renunció para curarse en condiciones. El seleccionador y el portero rompieron su pacto de confianza. Gatti no volvió a la selección y Fillol fue el héroe de la portería argentina en el 78. A Gatti no hubo nadie que le cosiera la lengua. Él siempre se vio mejor que Fillol, pero respetó a su adversario y a Menotti. Ambos porteros congeniaron amistosamente con el paso de los años. Fillol demostró su admiración por Gatti con motivo de su reciente fallecimiento y acudió a honrarle y despedirle. "Eterno abrazo de palo a palo, amigo y colega", declaró Fillol. El calendario indica que esta no es una polémica moderna. En 1920, cuando el fútbol era un experimento, España afrontaba los Juegos de Amberes. Agustín Eizaguirre (Real Sociedad) y Ricardo Zamora (Barcelona), dos celebridades, luchaban por el puesto en la portería. El seleccionador, Paco Bru, eligió a Zamora como titular. La reacción de Eizaguirre fue abandonar la expedición. Porteros.