El Senado aprueba el nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Fed
Resumen54 integrantes de la cámara alta del congreso estadounidense han votado a favor de la designación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, mientras que 45 han emitido un voto desfavorable. Warsh sustituirá oficialmente a Jerome Powell el próximo 15 de mayo, aunque Powell permanecerá como gobernador del organismo por tiempo indefinido, aunque no más allá de enero de 2028 cuando termine oficialmente su nombramiento como gobernador. Esta decisión complica aún más la transición dentro de la institución. El todavía presidente de la Fed ha dejado claro en las últimas semanas que considera que la campaña de presión lanzada por Trump contra el banco central supone una amenaza directa para su autonomía y no abandonará la institución hasta que no queden despejadas todas las incógnitas sobre la investigación penal que impulsó el presidente en su contra.
54 integrantes de la cámara alta del congreso estadounidense han votado a favor de la designación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, mientras que 45 han emitido un voto desfavorable. Warsh sustituirá oficialmente a Jerome Powell el próximo 15 de mayo, aunque Powell permanecerá como gobernador del organismo por tiempo indefinido, aunque no más allá de enero de 2028 cuando termine oficialmente su nombramiento como gobernador. Esta decisión complica aún más la transición dentro de la institución. El todavía presidente de la Fed ha dejado claro en las últimas semanas que considera que la campaña de presión lanzada por Trump contra el banco central supone una amenaza directa para su autonomía y no abandonará la institución hasta que no queden despejadas todas las incógnitas sobre la investigación penal que impulsó el presidente en su contra. Aunque los cargos han sido retirados en la vía judicial, el proceso continúa a nivel administrativo. La llegada de Warsh se produce además en un contexto económico especialmente incómodo para la Casa Blanca. Trump llevaba meses reclamando recortes agresivos de tipos para estimular la economía y aliviar el coste de financiación de empresas y consumidores. Sin embargo, el estallido de la guerra con Irán ha alterado radicalmente el panorama macroeconómico estadounidense. El repunte de los precios de la energía ha reavivado las tensiones inflacionistas y ha reducido drásticamente el margen de la Fed para iniciar una bajada del precio del dinero a corto plazo. De hecho, los mercados financieros prácticamente han descartado ya un recorte de tipos en 2026 y empiezan incluso a contemplar la posibilidad de nuevas subidas en 2027 si la inflación vuelve a enquistarse. Aunque ningún miembro de la Fed ha defendido públicamente un endurecimiento monetario adicional, varios responsables del banco central han comenzado a advertir de que una subida es a día de hoy tan plausible como una rebaja. Ese escenario coloca a Warsh en una posición extremadamente delicada desde el primer día. Durante su audiencia de confirmación, los senadores demócratas trataron de presentarlo como un dirigente dispuesto a actuar siguiendo las órdenes de Trump, acusación que el exbanquero de Wall Street rechazó de forma reiterada. Pero las propias declaraciones del presidente estadounidense complican su margen de maniobra: Trump había insistido públicamente en que solo nombraría a alguien favorable a bajar los tipos de interés. Warsh se ha comprometido a vender gran parte de los más de 130 millones de dólares en activos que posee antes de asumir el cargo. Una vez realizadas las transacciones financieras, prestará juramento. Su candidatura superó un obstáculo clave hace dos semanas, cuando obtuvo el respaldo del comité bancario del Senado. Los 13 miembros del Partido Republicano emitieron un voto favorable a su designación, mientras que los 11 representantes del Partido Demócrata se opusieron. A partir de ahí, ha ido superando el resto de trámites, pero sin lograr el consenso político que suele ser habitual a la hora de nombrar al presidente de la Reserva Federal.